Alicia en el país…de Freud

¿Te has puesto a pensar en las múltiples significaciones que encierra esta maravillosa obra de Lewis Carroll llevada al cine por Tim Burton? ¿Y si te dijera que este film guarda una estrecha relación con algunos postulados fundamentales del psicoanálisis? Si quieres conocer más ¡lee este artículo!

Alicia en el país…de Freud
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Introducción

La película “Alicia en el país de las maravillas” es un filme de fantasía dirigido por el famoso director de cine Tim Burton. Está inspirada en los libros escritos por Lewis Carroll y la antigua versión animada de Disney, considerada un clásico del cine mundial.

Tanto la película como el libro han pasado a la historia como clásicos para leer y ver en la televisión, y no es para menos: su trama está desarrollada en un lugar donde habitan seres mágicos y ocurren cosas que en el mundo del ser humano no pueden ocurrir.

La película tiene tantos significados simbólicos que se presta para realizar un trabajo donde se exponga su contenido a través de una lectura psicoanalítica, siendo también un libro que Lacan recomendaba leer para comprender el sinsentido.

En “Homenaje a Lewis Carroll”, el psicoanalista francés menciona que para un psicoanalista esta obra “es un lugar elegido para demostrar la verdadera naturaleza de la sublimación en la obra de arte”.

Indudablemente, la obra como tal nos permite explorar varios de los supuestos teóricos freudianos, y al analizar, en particular, el filme dirigido por Tim Burton confirmamos dicha tendencia.

En efecto, Tim Burton es conocido por crear películas de fantasía, mundos en los que el concepto de realidad que creemos conocer se ve distorsionado, alterado y reemplazado por una versión bizarra, extraña. El hecho de que  Burton dirigiera la película analizada en el presente trabajo, nos da la posibilidad de advertir de manera clara y precisa muchas de las ideas freudianas presentes en la historia de Alicia, que constituyen un pilar fundamental en el desarrollo de la trama.

Razón y locura

La película inicia con una discusión entre cuatro hombres. De repente Alicia, una niña, interrumpe en la reunión debido a que busca a su padre, quien le pregunta: “-¿La pesadilla regresó?”, pregunta frente a la cual ella asiente afirmativamente con su cabeza.

Desde esta primera aparición de Alicia podemos ver que el tema de los sueños (y las pesadillas) ocupará un lugar central en la trama. El padre deja la reunión para ir a acostar a Alicia a su cama y trata de calmarla.

Al ser consultada respecto del contenido del sueño que la ha angustiado, Alicia narra la historia: ella va cayendo por un “agujero oscuro” donde hay criaturas extrañas como un Dodo, un conejo y un gato sonriente y una vieja oruga.

Temerosa, la niña le pregunta a su padre “¿Habré perdido la cabeza?”, frente a lo cual su padre la tranquiliza, y le insiste en que todo fue un sueño.

En este punto podemos ver como se aborda el tema dela razón y la locura. Alicia es un personaje que refleja la delgada línea entre una estructura psicótica y una neurótica.

Ser o no ser… “como la gente”

Posteriormente, hay una transición donde Alicia ya es una adolescente y va en un carruaje con su madre hacia la pedida de compromiso (secreta) que tendrá con el hijo de un amigo de su padre ya fallecido. Alicia no lleva medias y su madre se fija diciéndole “no vistes apropiadamente”, a lo que Alicia le responde “¿Quién decide lo que es apropiado? Si lo apropiado fuera usar un salmón en la cabeza ¿lo usarías?”. En esta escena observamos cómo el tema de la cultura influye en el filme, ya que Alicia se cuestiona que es lo “culturalmente correcto”, es decir las imposiciones que la sociedad desarrolla en las personas.

Al llegar a la mansión, Alicia baila con su futuro “prometido”, el cual no comparte las ideas de Alicia y su actitud “infantil”, ya que no encaja con la “alta sociedad”. El prometido le dice a Alicia que la vea en el quiosco en diez minutos. Inmediatamente ella se encuentra con dos señoritas que le revelan que el caballero le va a pedir que se case con ella. Luego, la que sería su suegra la lleva de paseo por el jardín y es allí donde ve al conejo blanco con una chaqueta.

Cuando ya están en el quiosco, tal como se le había anticipado, el caballero le pide su mano. Ella dice que lo va a pensar, el conejo aparece y ella lo sigue hasta el agujero…donde ella cae y entra al “país de las maravillas”.

El retorno de lo reprimido y la compulsión a la repetición

Esta transición puede representar el mundo infantil, donde el “sentido” tal y como lo conocemos en la vida adulta, con sus reglas y sus leyes, se desacomoda. Al caer en el agujero Alicia se enfrenta al mundo de sus “pesadillas”. Unas voces ven a Alicia luchando por salir de la habitación donde cae, haciendo ver a Alicia que ella ya ha estado en ese lugar antes. El retorno muy probablemente simbolice el “retorno de lo reprimido”, la “compulsión a la repetición”, distintas metáforas que Freud utilizó para hablar de la persistencia de la vida infantil en la vida adulta.

En particular se trata del carácter indestructible de los deseos configurados durante la primera infancia así como de la tendencia de “regresar” durante nuestra adultez a determinados patrones de comportamiento “prototípicos”, los cuales difícilmente se superan.

Reconocerse

Ella logra salir del cuarto y se encuentra con el conejo blanco, el ratón, el dodo, las flores parlantes y Tweedledum y Tweedledee, las criaturas de sus sueños. Al dudar de que fuera la Alicia correcta, las criaturas la llevan donde Absolem, la oruga que fue fuma. Absolem le pregunta -¿Quién eres tú?, a lo que ella responde que es Alicia, que ella se conoce mejor que nadie.

Esta escena nos lleva a recordar que realmente nosotros no nos conocemos, ya que de por sí solos, no podemos conocer todo que yace en nuestro inconsciente, y necesitamos de otro (el analista) para encontrarnos con nuestro saber no sabido (inconsciente) a partir de suponérselo a otro (lo que Lacan llama “Sujeto Supuesto Saber”).

Frente a Absolem, los personajes mencionan el fabuloso día en el que Alicia debe vencer al Jabberwocky. Ella se niega a reconocerse como “esa Alicia” y la oruga dice que ella no es esa Alicia “todavía”, por lo que infiere que Alicia debe conocer algo de ella para realmente llegar a ser “Alicia”.

Ello, yo y superyó

Las manifestaciones de la lucha interna de Alicia entre las entidades como el Ello y el Superyó se visualizan cuando los secuaces de la Reina Roja aparecen y capturan a todas las criaturas que son favorables a Alicia.

La Reina Roja es un ícono de la maldad, de lo que es visto en la sociedad como negativo, lo que moralmente es inaceptable. La reina desea que Alicia no destruya al Jabberwocky, un dragón que puede ser interpretado como el símbolo de la pulsión de muerte.

Alicia logra reunirse con el sombrerero loco gracias al gato de Cheshire. Para esta escena, los personajes mencionan la frase “fin a la inmensa cabezota”, refiriéndose al ocaso del reinado de la Reina Roja. Esta última, en el presente filme tiene la cabeza desproporcionadamente más grande que su cuerpo.

Las ideas y el desarrollo del Superyó pueden estar representados con esta idea de “pensar con la cabeza”, en contrapartida con el “haber perdido la cabeza” que escuchamos en el inicio de la película.

Lo uno y lo múltiple

Este simbolismo de la cabeza como representante de la estabilidad, la inteligencia y la razón está constantemente bajo el reflector principal de la trama, asemejándose  a la completud ilusoria del cuerpo en el registro imaginario, que se presenta como unificado.

El sombrero loco refleja de manera más auténtica lo que ocurre con una personalidad neurótica que ya se acerca lo psicótico, al utilizar un lenguaje “sin sentido”.

Es interesante, en este sentido, la escena en que el sombrerero loco recuerda cuando le servía a la Reina Blanca, hermana de la Reina Roja, una persona bondadosa. Esta escena nos vuelve a recordar el conflicto subjetivo, que se debate entre lo moralmente correcto y el libre fluir de las pulsiones.

En el filme, Alicia va al castillo de la Reina Roja a rescatar al Sombrerero Loco, simbolizando el enfrentamiento entre las pulsiones, tanto la de vida, representada por ella misma, tratando de salvaguardar el “país de las maravillas” de lo que acontecerá, y la pulsión de muerte, representada por la Reina Roja y sus planes destructivos, materializado también bajo la figura del “Jabberwocky”.

El inconsciente y la infratierra

En la escena en que Alicia llega al castillo, Alicia vuelve a crecer y la Reina la ve, pero como es grande para ella es una de “ellos”. Aquí podemos ver el tema de las “masas”, las personas la aceptan porque tiene cualidades en común con los cortesanos y la Reina Roja.

Una vez le es revelado el engaño, el Thanatos es desarrollado y decide atacar el palacio de su hermana. Mientras tanto Alicia tiene una conversación con “Absolem” donde recuerda sus pesadillas, dándose cuenta de que eran parte de “la realidad”.

Se advierte que Alicia, desde que siguió al conejo por segunda vez, deja que el inconsciente tome el lugar protagónico y más como lugar de “alguien”, ese lugar es el mismo país de las maravillas, llamado también en este filme “infratierra”.

Alicia de niña accedía a este inconsciente a través de sus sueños/pesadillas. Como Freud decía, los sueños constituyen “la vía regia de acceso hacia el inconsciente”. El proceso de condensación y desplazamiento se ve claramente expresado en el aspecto de la infratierra y sus habitantes, deformando su aspecto y mezclando un abanico de objetos y circunstancias.

“Domeñar” las pulsiones

El director cierra esta película con el enfrentamiento entre Alicia y el Jabberwocky, la Reina Roja y la Reina Blanca. La dicotomía continua entre la realidad y la fantasía, la antítesis del bien y el mal está extendida desde principio a fin en el filme, representa a su vez la escisión como mecanismo de defensa de la estructura psíquica de la protagonista.

En el final, Alicia despierta de su sueño y regresa para no aceptar el compromiso, sin embargo, logra acepta al inconsciente como parte inherente de sí misma, es decir, no refunfuña de sus deseos inconscientes a partir de su infantilismo, y, aun así, siendo una adolescente, logra domeñar sus pulsiones (cuando derrota al Jabberwocky y a la Reina Roja) y continuar con su vida sin dejar de lado esas representaciones inconscientes que constituyen una parte de ella.

El Yo de Alicia logra mantener a raya las exigencias del Ello haciendo un recorrido por su casa, es decir, el Inconsciente, llegando a conocer a través de personajes y situaciones singulares, sus deseos más latentes, en donde ella es de por sí, la protagonista de su posición neurótica en dichas representaciones que rayan la realidad con su fantasía.

A modo de conclusión

En este filme, Tim Burton refleja desde el puesto de director, todo lo no convencional del libro de Lewis Carroll. Alicia es un libro que ha sido estudiado y analizado desde el Psicoanálisis por mucho tiempo, inclusive desde el mismo Lacan. Respecto de las diferencias entre las producciones cinematográficas, considero que la versión “burtoniana” de Alicia… ahonda más en el sinsentido de la fantasía y en ciertas características “limítrofes” de las estructuras neuróticas.

El analizar la película dirigida por Tim Burton, permitió ver cómo se desarrollan conceptos fundamentales de la obra de Sigmund Freud, principalmente la división del aparato psíquico en instancias o lugares virtuales a partir de formaciones del inconsciente como los sueños y fantasías. Sus personajes exagerados y únicos llegan a personificar dichos conceptos, interactuando sus personalidades con las entidades psíquicas de Alicia.

Autor: Mario Alfonso Castro Garay. Alumno de la Academia de Psicoanálisis Madrid SL

 

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