Comentario psicoanalítico de la serie Poco Ortodoxa

A veces la cultura impone un yugo al sujeto: con la lógica infantil del premio y el castigo se prescribe que si hacemos lo que ciertos mandatos indican, estaremos "bien". Pero resulta que en ese mismo acto perdemos lo más valioso que tenemos: nuestra libertad. ¿Quieres saber más? ¡Lee este artículo!

Comentario psicoanalítico de la serie Poco Ortodoxa
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Síntesis

Poco Ortodoxa narra la historia real -y actual- de una joven que se siente “presa” en una estricta comunidad judía de Nueva York. Para ser aceptada, Esty no tiene más que acatar unas pocas y simples reglas: formar parte de un matrimonio arreglado, atenderlo y procrear a fin de traer al mundo nuevos fieles. Pero resulta que la protagonista, "poco ortodoxa", no se encuentra del todo a gusto con este plan. Por el contrario, se siente sola e incomprendida, y no parece encontrar un lugar que la represente en dicha comunidad, rodeada de tales valores y preceptos.

En cierta forma, podría decirse que es la “oveja negra” del rebaño, y tiene algunos antecedentes que permitirían explicar su "descarriado" comportamiento: hija del vínculo contrariado entre un padre débil y una madre que se separa de él para formar una pareja con otra mujer, Esty fue criada por la ultraortodoxa familia paterna, que expulsó a su madre de la comunidad, arrebatándole a su única hija.

Durante toda su infancia, Esty no oye acerca de su madre más que comentarios difamatorios ligados al abandono y el desamor pero, conforme va creciendo, adquiere una nueva perspectiva sobre su verdadera historia. La adolescencia tardía la confronta con el despertar de su sexualidad, con preguntas existenciales e inquietudes artísticas que chocan con los rígidos mandatos que está encomendada a cumplir. Es cuando se plantea la hipótesis re-signada y liberadora de que “Dios, tal vez, espera demasiado de ella”.

Poco ortodoxa narra la dura historia de una valiente niña-mujer que se debate entre una estabilidad garantizada y la herejía de arriesgarse a la aventura de vivir. ¿Contará Esty con los recursos emocionales para abrirse paso y valerse por sus medios, reinventando un entorno afectivo menos rígido y más tolerante con la singularidad que habita al ser humano?

La familia de Esty y la sexualidad

Acorde con su trasfondo religioso, en la familia de Esty -una familia judía ultra ortodoxa- las relaciones sexuales entre marido y mujer son sagradas y no pueden tener otro propósito más que la reproducción. A ella le está prohibido cumplir fantasías ni deseos. Se podría decir que es puesta en lugar de objeto, no de sujeto. En la cama, la mujer tiene que estar abajo siempre y el hombre encima porque es el que domina.

Asimismo, las relaciones sexuales deben ser los días viernes en la noche. Durante los siete días de menstruación, la mujer no tiene permitido dormir en la misma cama que su marido. Otra de las condiciones para tener relaciones sexuales con su marido es purificarse, limpiarse... debe realizar un ritual en el que le cortan el pelo, y tiene que utilizar ropa larga.

Todos estos preceptos le son transmitidos a Esther por parte de una "preparadora" que le enseña a ser esposa, argumentando que "Dios lo hizo así" y que es su deber mantener los deseos de Dios. Entre otras cosas, esta "preparadora" le brinda información acerca de su cuerpo y su sexualidad, explicándole que las mujeres tienen dos agujeros. Esther tiene 19 años, es una adolescente. Cuando va al baño y descubre esto, se impacta: ella no conocía su cuerpo, no se había explorado nunca. 

Ni bien consumado el matrimonio, Esther tenía dificultades para tener relaciones sexuales porque le dolía demasiado. Esto fue notificado a la suegra por el propio marido Yanki, frente a lo cual la suegra intercede diciéndole a Esther que no podía ser que no hiciera sentir realizado a su marido ¡que tenían que tener un hijo! La suegra estaba al tanto cada día de la información íntima del nuevo matrimonio, hasta el punto de "facilitarles" la tarea aportándoles gel lubricante. En resumen: ejercía una presión enfermiza sobre Esther, haciéndole sentir que no valía como mujer, e instándola a que "solucione" ese problema antes de que su hijo perdiera confianza en ella. Lo tenía que hacer sentir "como un rey" en la cama...

En uno de esos encuentros, Esther realiza el acto sexual por obligación. Le dice a él enojada que ya la madre y la hermana dejen de estar atentas, que parecía que ellas también estuvieran con ellos en la cama y él las defiende, señalándole que las intenciones de ellas son buenas. Luego de la primera vez que logran consumar el acto sexual Esther queda embarazada. Cuando va a contarle la noticia a su marido se encuentra con que éste quiere el divorcio. Su madre le ha dicho que Esther no es una buena esposa.

El escape de Esty y el encuentro con un mundo nuevo

Luego de esta situación, Esty decide escapar a Alemania, pidiéndole ayuda para esto a quien había sido su profesora de piano. Esty tenía un gran talento musical, descuidado por sus compromisos familiares. Es esta profesora la que la ayuda a escapar y le dice que las reglas son imaginarias, que no hay fosas con cocodrilos, y la alienta a correr el riesgo.

Llegada a Berlin, Esther duerme algunas noches en un colegio de música y cuando la encuentran ella le dice al profesor que le gustaría tocar música. El profesor la invita a desayunar, ella le pregunta desconfiada qué tiene el sándwich a lo que éste responde que es un sándwich común de jamón y queso. Ella quiere vomitarlo, porque creía que le iba hacer mal, pero se da cuenta de que no... le explica al profesor su suspicacia, contándole que en el lugar de donde ella viene hay muchas reglas, a lo que el profesor responde que "en la música se trata de romper las reglas".

Para poder obtener una beca en esa universidad, Esty tenía que preparar una audición frente a un jurado que evaluaría su nivel. Asimismo, se anima a comprarse un pantalón, camisa. Se siente bien, pero todo le parece raro y novedoso.

En la universidad, Esty conoce a un grupo de amigos. Se anima a estar con uno de ellos íntimamente. La invitan a un boliche-bar. Sorprendida, ella nunca había estado en un lugar así ya que el fumar, bailar y el sexo eran considerados un pecado, una práctica aberrante...Luego brindan y ella no estaba acostumbrada a mirar a la cara y es ahí cuando su grupo de amigos le comenta que cuando se brinda se mira a los ojos. Al principio le pareció extraño, pero luego lo disfrutó, se sintió libre, se rió, se animó también a pintarse los labios rojos...

El pasado acecha a Esty

Mientras Esty da sus primeros pasos en Berlín, el marido y su primo Moishe, enviados por la familia y anoticiados de su embarazo, la siguen para atraparla y llevarla de nuevo a Nueva York. Van a buscarla al departamento de su madre, Lía, no la encuentran. Luego agarran un arma para manipularla a través del miedo. No encuentran a Esther, pero encuentran la carta enviada por el colegio de música para dar a conocer su talento y ahí el jurado decidiría si ingresaría o no a la universidad.

Moishe -el primo del marido- la atrapa y la dice que ella no sobrevivirá en el mundo de afuera. La amenaza: "-no tienes dinero ni  educación y sola no podrás darle nada a ese hijo". Ella, muy angustiada se va a casa de su madre, quien le explica que a ella también le hicieron lo mismo, que se escapó de joven y que la abuela de Esther (quien la crió) no dejó que se llevara a Esther para criarla. También le explica que su  esposo era borracho y que la comunidad judía nunca la ayudó.

Cuando Esther se presenta a la audición en la Universidad, su marido va a buscarla armado y la madre de Esther tiene una reacción de cuidar ferozmente a su hija: lo amenaza con el arma y le dice que no sólo él puede amenazar. Moishe le dice a Esther que ella y el bebé pertenecen a la cultura israelí, pero se va...

El marido de Esther entra a la audición y la escucha cantar por primera vez. Esther explica al jurado que en la comunidad en la que ella vivía, que cantara una mujer era pecado, al igual que el cantar en público y que esto frente a un hombre se considera seducción. El marido quiere hablar con ella y le dice que no sabía que cantaba así y ella le responde que hay muchas cosas que él no conoce de ella. Él se da cuenta de que Esther en la comunidad no era feliz y que en Alemania es diferente. En ese momento, le quiere demostrar que había cambiado para que Esther vuelva con él, pero ya es demasiado tarde...

Relación entre conceptos y análisis de la serie

Podemos observar en esta serie como la cultura y la religión en estas facetas más extremas niega la angustia así como el malestar y la singularidad del sujeto. Se evidencia la intención de controlar y manipular todo lo sexual y reprimir los deseos, convirtiendo a los individuos en objetos manipulables.

Una persona sensible -el esposo de Esther- paga un precio altísimo a través de su enfermedad que es la falta de deseo, el no saber quién es, haciendo todo lo que su madre le dice. De este modo renuncia a la posibilidad de tener una vida emocional independiente. 

Si atendemos a la idea freudiana del "beneficio de la enfermedad" nos percatamos de que existe un cierto goce en el modo de satisfacción pulsional, en cumplir con la religión y con lo que el Torá dice que tiene que hacer. Un modo de relación destructiva y penoso...el hecho es que él no puede y no sabe cómo hacer las cosas de una manera diferente, porque frente al mínimo atisbo de pregunta o de carencia, aparece la presión de toda su familia para poner de inmediato las cosas en su lugar.

Hay un factor transferencial (de suposición de un saber) notable que opera cuando Yanqui, en Berlín, le pregunta a la prostituta acerca de lo que le gusta a una mujer. Al parecer el tomar distancia de la familia, de la cultura hizo que se encontrara un poco con él, dándose cuenta que hay otras vías y formas de ver la vida y así querer saber más de él.

Yanki está paralizado porque tiene un vínculo cerrado con su madre. Casi podría decirse que son uno los dos. Se pueden visualizar claros problemas en la resolución del complejo de Edipo, faltando la intervención del nombre del padre, que realice la separación entre ellos, es por esto que la constitución subjetiva es débil.

Como buen neurótico, Yanqui cree que la moral puede controlar su vida y el síntoma le viene a decir que esto no es así. El psicoanálisis no se opone a la moral o a la religión sino que propone una revisión, una consideración de la posición del sujeto frente a ellas.

Conclusiones

En esta serie se puede observar que la religión, llevada a estos extremos, lo que trata de hacer es reprimir todos los deseos sexuales y que con ello, engendra consecuencias claramente neurotizantes entre los fieles, como bien puede advertirse en los protagonistas de la serie, que desarrollan síntomas como angustia, miedo exagerado, agresividad, adicciones...

A través de la religión, los fieles buscan la realización personal, pero esto termina constituyéndose en la mera ilusión de que nada falta, el "sentimiento oceánico" de completud, de ser uno con el todo, del cual nos habla Freud en El Malestar en la Cultura. En otras palabras, se busca apagar el deseo humano, las fuerzas activas del hombre, y esto es lo más valioso, tal como señalaron entre otros Nietzsche y Freud. Pintando la ilusión de este mundo ideal, los preceptos religiosos tienen la premisa psicopática de controlar y mandar a los sujetos, silenciándolos, anulándolos. Todo empieza como un intento por erradicar totalmente el sufrimiento humano, pero finalmente se revela como un intento narcotizante, de negarlo, de no verlo.

Esther la protagonista, despliega su carácter más flexible y rico cuando se relaciona con el mundo externo, con personas que no tienen la misma manera de ver el mundo. Esto la estimula y la hace sentir viva. Aparece una parte de su yo que está receptiva a lo que viene desde dentro y desde afuera. Por el contrario, cada vez que se sentía vencida por el miedo, aparecía la señal de angustia, el malestar, la inhibición como amenaza de que no lo lograría por sí sola...de que ella ahí afuera sin "su gente" no era nadie y no podría nada.

En esta serie podemos observar de manera muy clara también cómo el superyó en su vertiente más tiránica, sádica e inmadura juega un papel central en los protagonistas vigilándolos y controlándolos; haciendo que cuanto más renuncien a sus deseos (para ser aceptados por su entorno) más culpables se sientan. Los que están sumergidos en esta dinámica de querer contentar a los demás más insatisfechos y culpables se sienten, cayendo presa de conductas compulsivas y maníacas. Esto da cuenta del estrecho vínculo entre el ello y el superyó, funcionando en un círculo vicioso que busca sin límites y de manera infructuosa ligar lo no-ligado de la pulsión de muerte.

Esto se ve muy claro en el caso de Yanki, por ejemplo, quien se castiga y tiene miedo de perder el amor de su madre y su cultura, por eso quiere cumplir al pie de la letra el Torá creyendo en todo lo que su madre le dice y descuida en ese acto, para luego arrepentirse, el valor de su relación con Esty, a partir de la cual podría haberse sentido un hombre. 

A la vez, la angustia moral parece no tener límites. Esta angustia no cede al hecho de que él le haga caso a la madre o a la religión, porque mientras más cumple lo que le demanda el super yo, más reprime sus deseos y mientras más reprime más desea aquello a cuanto renuncia, es por eso que después va en busca de su mujer y se siente atraído hacia todo cuanto ella va descubriendo. Al ir tras los pasos de ella, él también se siente un niño asombrado de cara a un mundo novedoso.

Autora: Yesica Quiroga. Alumna de la Academia de Psicoanálisis Madrid S.L.

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