El fanatismo y el fundamentalismo: una lectura psicoanalítica

El fanatismo y el fundamentalismo son disposiciones psíquicas que han ocasionado muchos estragos a lo largo de la historia. Apuntan a una adherencia del individuo o grupo hacia ideas de culto o fetiche. ¿Qué tiene para decir el psicoanálisis sobre tales actitudes? ¡Lee este artículo y averígualo!

El fanatismo y el fundamentalismo: una lectura psicoanalítica
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Introducción: El lugar del fetiche

Ya Freud nos hablaba del fetichismo sexual en la vida anímica de algunos sujetos para alcanzar la excitación y el placer sexual. Esto es, la práctica por la cual se elevan ciertos objetos o parcializaciones corporales como pies, cabellos, aretes, zapatillas o ropa interior a un rango de exclusividad para alcanzar la meta sexual.

Pero el fetichismo no sólo ocurre en el ámbito sexual sino también en el área social. Por ejemplo, los pueblos primitivos establecieron fijaciones a tótems, ideas, imágenes, talismanes, estatuas, textos a los que imprimieron significados de protección como una manera de aferrarse a ciertas garantías de seguridad mediante prácticas mágicas, reduciendo así la angustia que acarrea afrontar la existencia.

En el fanatismo y el fundamentalismo ocurre algo similar: se construyen e invisten objetos o ideas a los que alguien se aferra apasionadamente, pues dan sentido al Yo y a la vida de un individuo o grupo. Por un lado, erotizan algo con lo que se identifican, elevándolo a un rango de sublimidad absoluta y, al mismo tiempo, reniegan de cualquier otra perspectiva diferente a sus propias ilusiones; proyectando la propia hostilidad en aquellos que son diferentes. Un ejemplo paradigmático de este proceso fue la santa inquisición.

¿Por qué ocurre esto? Ya Nietzsche en su Aurora planteaba que la actitud de persecución y el establecimiento de enemigos está relacionada al miedo a la soledad: «¿Quién está solo alguna vez? El miedoso no sabe lo que es estar solo. Detrás de su silla, tiene siempre a un enemigo», (p.163) nos dice el filósofo alemán.

El fanatismo y el fundamentalismo desde el psicoanálisis

¿Qué es el fanatismo y el fundamentalismo?

El fanatismo es la actitud inquebrantable e intransigente que una persona sostiene con respecto a una idea o causa que ocupa en ella el lugar de un objeto de amor, adquiriendo el estatus de una verdad absoluta. Mediante tal actitud pasional el individuo pierde su capacidad crítica y se enceguece, ya sea esta idea de cohorte religioso, moral, político, filosófica, científica, sexual ¡o incluso psicoanalítica!

Ya Voltaire pensaba el fanatismo como «una enfermedad del espíritu» pues, en virtud del fanatismo una persona o una sociedad anula sus niveles de tolerancia, de cuestionamiento de sí y del mundo para quedar adormecido en ilusiones que engendran una estabilidad aparente.

El fanatismo es fuente de la superstición y viceversa. En un plano psíquico, se relaciona con ciertos rasgos de un pensamiento paranoico, en el que adviene un guion delirante respecto a la posición que ocupa el Yo en la realidad material. Antiguamente, la superstición estaba ligada con el ejercicio de la devoción y el culto a dioses para la sobrevivencia de los linajes.

Por su parte, el fundamentalismo es una actitud rígida que sitúa el campo de ideas, costumbres, valores o creencias en el lugar de juez para determinar “el deber ser las cosas” y cuál sería el papel de un individuo para consigo mismo y para los demás. Es decir, se trata de una posición mediante la cual un amo construye una realidad y habilita lo que está permitido y lo que no en base a textos o referentes de autoridad.

¿Cuáles son las causas del fanatismo y el fundamentalismo?

En un sentido psíquico, se podría pensar como causa de ambas actitudes la ignorancia de las motivaciones de los propios actos causales (Freud) así como la renegación de los acontecimientos exteriores y del vacío de significación que implica la vida en sí.

En ambas actitudes o disposiciones se buscaría, a forma de fetiche, garantías absolutas sobre la bondad, construyéndose un objeto o ideales de culto (como leyes o libros religiosos) de los cuales se derivan prejuicios sobre el fin último de la existencia y sobre la obtención del placer, auspiciados por fantasías de omnipotencia a imagen de la propia personalidad, es decir, una de las causas también es un narcisismo acentuado y una actitud supersticiosa.

Lo anterior tendría que ver con una sensación primitiva de desamparo, en la cual participa el miedo irracional hacia desgracias futuras. Bien decía Nietzsche (s/f): «Todas las supersticiones posibles se instalan en el vacío» (p.30). Ante tal sensación penosa, se originan impulsos defensivos para alejar la desgracia, la cual suele ser proyectada fanáticamente en imágenes o grupos sociales a los cuales se le adjudica la responsabilidad del mal.

Al estar relacionado con la superstición, el fanatismo tiene una estrecha relación con la neurosis y el carácter obsesivo. De acuerdo con Ferenzci: «Si buscara al nivel de la sociedad analogías con las neurosis individuales, el fanatismo religioso correspondería a las ceremonias obsesivas morbosas de los individuos». (p. 192)

Tanto en el fundamentalismo como en el fanatismo se desplazan sentimientos hostiles hacia personas o imagos que serían los responsables de toda la iniquidad y frustración; por tanto, el fanático y el fundamentalista necesitan precisar «enemigos» a quienes reprochar, culpar, dominar o exterminar, para así reconocer la promesa de unicidad de un Yo ideal, que es encarnado en la figura del líder (religioso o político).

Causas del fanatismo y el fundamentalismo

¿Cómo afecta el fanatismo y el fundamentalismo a la sociedad?

El fanatismo es una ilusión por la cual se adquiere un sentimiento de verdad; es un constructo simbólico que también garantiza un sentimiento de seguridad ante las lagunas del conocimiento.

El fanatismo tiene un carácter colectivo, dado a partir de una exaltación de un sentido supersticioso de certeza absoluta, ejercitada sobre los demás bajo dispositivos de poder (ej. la idolatría política) con una pretendida convicción de salvación escatológica.

Al constituir la fijación hacia un objeto fetiche, el fanatismo se erige despóticamente en la sociedad imponiendo un sentido de ultimidad, es decir, de una «meta verdad» para renegar la pluralidad del mundo, por lo tanto, es una posición que obtura el deseo y desdibuja al semejante, conllevando simplemente a la violencia, a la persecución del diferente, y a las guerras cuando se ven debatidos los principios que los sustentan.

Por tal, el fanatismo y el fundamentalismo están relacionados con un inquebrantable deseo de reconocimiento, fundados en un narcisismo patológico. Desde esta posición se persigue que ciertas ideas, objetos o líderes sean el centro de atención, y al no obtener tal pretensión se dinamizan impulsos destructivos. En éste sentido, recuerda Ferenzci: «el paroxismo de las guerras y de las revoluciones sería la descarga histérica de la tensión producida por los instintos primitivos acumulados» (p.192)

Cabe destacar que a partir de las dos actitudes examinadas, la ignorancia cobra un sentido potente a través de la convicción fanática, pues se convierte en un modo de cristalizar el saber y adquirir el carácter de principio en una sociedad hasta el punto de llevar a la destrucción del capital humano y cultural. Bien destacó Nietzsche (2009): «No es la lucha de las opiniones lo que ha hecho tan violenta la historia, sino la lucha de la fe en las opiniones, es decir, de las convicciones» (p.304)

El fanatismo desde Freud

¿Qué es una persona fanática?

«Las ilusiones son, realmente, placeres costosos; pero la destrucción de las ilusiones es más costosa aún si la consideramos como un placer, cosa que les sucede a algunas personas». (Nietzsche, 2000, P.178)

Una persona fanática es alguien que tiene una relación cerrada y necia con el conocimiento. Se podría pensar que son personas que tienen miedo al saber y son incapaces de cuestionar sus principios y su mundo interno, porque temen que sus creencias se desmoronen, en tanto sienten que el cambio y lo diferente atenta a sus ideales.

En este sentido, son personas con grandes barreras defensivas, y en ellas podría operar el mecanismo de proyección, por el cuál signan y desplazan actitudes, impulsos y comportamientos que son inaceptables en sí mismos hacia otros. Es decir, viven en un drama narcisista y persecutorio dónde los otros están en su contra y ellos, junto a sus creencias son el centro de la realidad.

Por su parte, al presentar un convencimiento ciego de que son dueños de alguna verdad, pueden presentar una actitud megalómana, déspota y agresiva hacia quienes piensan diferente y buscarán oprimir al semejante ya sea por su color, orientaciones sexuales, ideas, o posturas políticas o religiosas, pues están presos en convicciones, por lo que en el fondo pueden sentirse inseguros, inferiores y amenazados.

Podríamos decir, que el fanático es aquél quien demanda de manera sádica la cosmovisión de la realidad desde sus propias fantasías. Ambas disposiciones (el fundamentalismo y el fanatismo) son desde luego, el germen de una estructura perversa, donde se subyuga el alma bajo las directrices de la ignorancia.

Tengamos presente que la necedad y el aferrarse de manera vehemente a determinados núcleos ideológicos que nos sostienen, es una disposición común de la condición humana. Ahora bien, es importante tener en cuenta que, como todo en la experiencia humana, los grados determinan la dimensión enfermiza de una disposición o conducta.

El psicoanálisis nos ha enseñado que, parafraseando a Wilfred Bion, es necesario estar dispuesto a "volver a pensar" de manera permanente nuestras verdades como parte del proceso de evolución que representa y encarna toda forma de vida.

Fanatismo y fundamentalismo desde Freud

Por: Psic. Kevin Samir Parra, Redactor en la Academia de Psicoanálisis, Madrid SL.

Referencias:

  • Ferenczi, S. (s.f.). Obras completas. Importancia del psicoanálisis en la justicia y en la sociedad. Edición digital.
  • Freud, S. (2005). Obras Completas Tomo I. XX. Psicopatología de la vida cotidiana (1901). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial.
  • Nietzsche, F. (2009). Humano demasiado humano. (1898). Madrid, España: Biblioteca Edaf
  • Nietrzsche, F. (s/f). El libro del filósofo (1872). Traducción de Ambrosio Berasain Villanueva. Editorial digital libro.dot.
  • Nietzsche, F. (2000). El caminante y su sombra (1880). Madrid, España: Cásicos Selección.

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