El sentimiento de Culpa: ¿Qué es y cómo tratarlo?

¿Te has reprochado a ti mismo no haber hecho algo que deseas? ¿Sientes que tus triunfos se convierten en fracasos? La culpa es uno de los "gigantes del alma". Nos inhibe y perjudica al obligarnos a ajustarnos a demandas morales muy rígidas. ¿Quieres saber más? ¡Haz clic y lee el siguiente artículo!

El sentimiento de Culpa: ¿Qué es y cómo tratarlo?
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¿Qué es el sentimiento de culpa?

El sentimiento de culpa es una condición emocional del ser parlante, que se caracteriza por la penosa sensación de haber realizado en acto o pensamientoalgo reprobable” o incluso por la fantasía de no haber realizado alguna acción que “deberías haber hecho”.

Por lo tanto, es la forma subjetiva en que te puedes condenar a ti mismo, por acción, pensamiento u omisión, sobre alguna falta (real o imaginaria) que atenta contra tu sistema de creencias morales.

El sentimiento de culpa puede modularse desde diferentes dimensiones: ya sea por patrones estrictos de crianza, creencias religiosas o ideas culturales que establecen juicios sobre tus acciones. Sin embargo, pueden ser lo que te permita resarcir algún daño real ocasionado a otra persona.

La culpa es vivida emocionalmente con las siguientes sensaciones desagradables:

  • Ansiedad.
  • Desvalorización de tu propia persona.
  • Tristeza.
  • Vergüenza.
  • Remordimiento.
  • Autorreproches.
  • Frustración e impotencia.

Generalmente, la culpa está acompañada por pensamientos latentes y repetitivos, como por ej.: “No soy digno”, “Soy alguien pecaminoso”, “Siempre que me uno a otro le hago daño o lo decepciono”, “merezco todo lo malo que me pasa”. Por lo que, en función de este sentimiento, tu súper-yo se convierte en tu propio juez implacable.

¿Qué es la culpa en la psicología?

En cierto sentido y hasta cierto punto, la culpa puede ser entendida como un sentimiento positivo en tanto que permite hacerte cargo de tus fallas y reparar transgresiones objetivas hechas a otros de forma involuntaria o incluso voluntaria. Por eso, la culpa funciona como un modo de inscribirnos y adaptarnos en el campo social, cosa que no puede hacer, por ejemplo, el psicópata.

Pero también en un sentido negativo, y que puede operar de un modo vicioso en estructuras psíquicas como la neurosis obsesiva o la melancolía, por ejemplo. En tales casos, sujetos moralmente rectos y de un accionar intachable pueden permanecer "enfrascados" en el pasado condenándose y reprochándose a sí mismos por ideas, pensamientos o actos acaecidos.

Esto les dificulta grandemente el asumir con responsabilidad su presente, a la vez que los conduce a proyectarse hacia el futuro con una fuerte inhibición y desprecio por sí mismos. Es en este sentido que la culpa se liga a la melancolía y a la angustia.

Es decir la culpa se relaciona con la incertidumbre existencial ante la posibilidad de que un vacío originario no pueda ser llenado (la "oscura huella de una antigua culpa", de la que nos hablaba el Hamlet de Shakespeare), de allí que con frecuencia una persona pueda culpar a los otros para no asumir sus propias faltas, como una manera desesperada de "quitarse de encima" ese sentimiento enigmático.

También podríamos establecer que este sentimiento penoso y desagradable tiene una fuerte relación con el rol que cada sujeto ocupa en la historia familiar. Por ejemplo, con suma frecuencia ocurre en la dinámica familiar que un hijo es llamado a cumplir funciones que no le corresponden, o bien que son imposibles de lograr: ej. que los padres no se separen, o que la familia esté "unida" y sin conflictos.

En tales casos puede ocurrir que una persona quede "fijada" a esta forma exigente, insaciable y culposa de sentir el amor de los demás. Así, se esforzará día, día y de manera incansable por alcanzar un ideal que siempre le será esquivo, viviendo insatisfecho con lo que es, con lo que puede y con lo que hace.

¿Cómo acabar con el sentimiento de culpa?

No hay pastilla ni magia que pueda acabar con este sentimiento. Entonces, ¿cómo hacerle frente? Bien dice Freud, que para combatirla se debe “hacer presente al enemigo”. Por lo que la mejor manera de tratarla, en psicoanálisis, es ir trasformando paso a paso el sentimiento de culpa inconsciente en consciente. Aceptando la culpa, te comprometes con el instante subjetivo de la sensación penosa

Para eso, es vital analizar las resistencias que sostienen la dinámica de culpa y aquello de ti, de tu propia historia, de los vínculos de los que provienes, que no quieres aceptar. Al hacer consciente lo inconsciente, se puede aceptar el dolor, las representaciones desagradables para modificar aquello que te mortifica, encontrando y ejerciendo la dirección de tu propio deseo.

Ya que culpar a los otros o a nosotros mismos, ¿En qué ayuda? Sólo complica las cosas, porque es una resistencia que obtura nuestro saber respecto de impulsos y deseos internos que nos habitan.

Para ejemplificarlo, te traemos el siguiente fragmento de un episodio de Los Simpson. En él, se ilustra la dinámica de la culpa en la relación ambivalente de los popualres hermanos Bart y Lisa. El primero se libera de su malestar a través del resarcimiento y rectificación subjetiva del daño que le hizo a la pequeña Lisa:

¿Qué es el sentimiento de culpa según Freud?

En la interpretación de los sueños, Freud introduce el sentimiento de culpa del siguiente modo poético:

“La culpa de Edipo nos obliga a una introspección en la que descubrimos que aquellos impulsos infantiles existen todavía en nosotros, aunque reprimidos… Como Edipo, vivimos en la ignorancia de aquellos deseos inmorales que la Naturaleza nos ha impuesto, y al descubrirlos quisiéramos apartar la vista de las escenas de nuestra infancia”. (Freud, 1900, p.508)

Como vemos en la cita anterior, el sentimiento de culpa es un conflicto emergido por el complejo parental y expresa una tensión entre la instancia del Yo y el Súper-yo. También, se deriva de la instancia moral frente a los deseos pulsionales de orden sexual y agresivos acecidos en la vida infantil.

Para Freud, la culpa es la consecuencia de un conflicto edípico y está determinada por el grado en que se experimentan deseos o impulsos inaceptables sobre seres queridos que, tras ser reprimidos, son puestas sobre el Yo bajo el título de condena moral.

Para el padre del psicoanálisis, cuanto más se ceden a las demandas morales, más culpable se siente el sujeto. ¡Empero, aunque reprimas tus deseos pulsionales, siempre seguirás deseando!

De modo que la culpa es el sentimiento de deuda respecto a un o daño imaginario dirigido al otro; y la manera -imaginada por el neurótico- de saldar esa deuda es con la moneda del sufrimiento o del auto-sacrificio. Freud observa este sentimiento en muchos de sus casos de neurosis obsesiva, y en la melancolía ¿Será la culpa una fantasía neurótica?

En este sentido, tal vez la ecuación inconsciente que realice el sujeto sea que, de algún modo, es mejor sentirse culpable a sentirse impotente...En otras palabras. Si yo me siento culpable por no haber querido hacer lo que debía hacer, no me veré disminuido en mi narcisismo por el hecho de no haber podido hacer lo que en el fondo quería hacer...

¿Qué es el autocastigo en psicología?

Una persona con sentimientos de culpa podrá tener todas sus necesidades básicas cubiertas, ser alguien “socialmente correcto”, tener el trabajo y la familia que cree anhelar y, aun así, sentirse culpable e indigno. Es por esto que decimos que la culpa es también -y fundamentalmente- un sentimiento inconsciente.

El sentimiento de culpa inconsciente está en la base del autocastigo, siendo la fuente del masoquismo moral. En dicho estado anímico, la persona tiene una actitud hostil contra sí misma y busca el sufrimiento como una forma de expiar la falta inconsciente.

El autocastigo es un modo de defensa derivado del súper-yo y se caracteriza por una serie de autoacusaciones y pensamientos negativos sobre el propio self, en relación a cómo éste se dirige frente a la vida.

En otras palabras: es una pena que la persona se aplica a sí misma para mitigar la sensación de deuda, vivida como una transgresión subjetiva de alguna norma moral, y la gran paradoja es que en esa pena el sujeto obtiene placer, aunque se trata, por supuesto, de un placer patológico o masoquista.

Como podrás intuir, el autocastigo es la fuente de comportamientos paradójicos mediante los cuales podrías buscar las maneras de sacrificarte, ser castigado o  humillado, convirtiendo los triunfos en fracasos, y los fracasos en triunfos.

En definitiva, el sentimiento de culpa puede manifestarse ya sea en el autosabotaje de tus metas, en tu trabajo, en tus relaciones de pareja, o incluso podemos establecer la hipótesis de que inconscientemente, muchos "accidentes" tienen la función de neutralizar la culpa internamente experimentada por el sujeto. Por último, también la culpa puede expresarse de forma aguda en las autolesiones o el suicidio.

 

Autor: Kevin Samir Parra Rueda, redactor de la Academia de Psicoanálisis Madrid, SL.
Referencias:

  • Freud, S. (tr.2005). Obras Completas. Tomo I. XVII. La interpretación de los sueños (1900). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial.
  • Freud, S. (2005). Obras Completas. Tomo III. CXXV. El Yo y el Ello. (1923). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial.
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