El significado de los sueños y su interpretación

El carácter enigmático y aparentemente absurdo de los sueños ha sido objeto de fascinación de diversas culturas y filósofos. Sabemos que son "formaciones del inconsciente" pero ¿sabes cuál es el significado de los sueños y en qué consiste su interpretación desde el psicoanálisis? ¡Entra aquí!

El significado de los sueños y su interpretación
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¿Qué significan los sueños?

Ya decía Aristóteles: “el sueño no es sino la continuación del pensamiento durante el estado de reposo”. Como podrás notar, es un proceso corriente y común a todos nosotros acontecido por un estado de reposo, por el cual los pensamientos se transforman en imágenes.

Psicológicamente, es un proceso homeostático que nos permite establecer un equilibrio tanto del cuerpo como de los procesos cognitivos, siendo el acto de dormir vital para el pleno rendimiento de nuestro organismo. Pero ¿Qué significa lo que soñamos?

Los sueños remiten a la “otra escena psíquica”, es decir, al plano del inconsciente, donde se arma un escenario con imágenes y guiones aparentemente ilógicos, que indican la realización deformada de deseos censurados, ya que en ellos se obtiene una satisfacción encubierta de tus impulsos más reprimidos.

Desde los aportes freudianos, el sueño representa “el guardián del dormir” porque permite y garantiza la continuidad del descanso frente a los estímulos del exterior. Como podrás haber experimentado; muchas de tus ensoñaciones se presentan en imágenes incongruentes, a veces angustiantes y otras veces placenteras. ¿Pero, por qué es así?

El trabajo del sueño y sus mecanismos

Los sueños tienen un contenido manifiesto, que es “el texto” narrado en la sesión (constituido por representaciones que tienen en apariencia una serie de incongruencias). También, un contenido latente, que es aquello que se oculta tras el "sinsentido” manifiesto del sueño. De modo que, los pensamientos latentes (fantasías, deseos, restos diurnos) se transforman en un contenido difícil de reconocer para la consciencia como lógico.

Lo anterior se conoce como “el trabajo de la elaboración onírica”. En él, intervienen algunas condiciones o mecanismos principales que constituyen sus contenidos; éstos son propiciados por la censura de la resistencia, cuya función es enmascarar los deseos para que sean irreconocibles a tu consciencia.

Entre los principales mecanismos encontramos:

  1. La condensación: remite a una representación (imagen) que simboliza por sí sola varios elementos de la cadena asociativa. Por ej: ¿te ha pasado que sueñas que estás en tu casa, pero a su vez, era la casa tus suegros y al mismo tiempo el patio de tu colegio? Allí en efecto hay una condensación.
  2. El Desplazamiento: la intensidad del afecto que acompaña originalmente a una representación (imagen) se desplaza a otra de menos intensidad. Aquí pueden surgir representaciones contrarias a los afectos originales.Por ej: un paciente puede soñar con una persona de poca relevancia en su vida, la cual puede tener años sin ver, causándole extrañeza. A lo mejor, esa persona del pasado se llama “Dani-lo”, pero la representación original de la cadena asociativa era dirigida a su pareja llamada “Dani-el” con quien tiene un desencuentro actual. Por lo que se ha desplazado el afecto a otra representación de menos intensidad.
  3. Elaboración secundaria: Dado que los sueños tienen lagunas, el mismo psiquismo apela a recubrirlas para darles una mayor coherencia. Esta condición remite a los pensamientos y percepciones preconscientes del día anterior del sueño, así como también a fantasías que le permiten al paciente narrar el contenido manifiesto con cierta cohesión.

Tipos de sueños

Freud en su gran obra la interpretación de los sueños (1900), señala la existencia de algunos grupos de sueños típicos comunes a todas las personas. Entre ellos, se destacan:

  • “Sueño de avergonzamiento ante la propia desnudez”.
  • “El sueño de la muerte de personas queridas.”
  • “El sueño del examen”.

Además, otros tipos de contenidos oníricos típicos que podemos soñar es cuando volamos, nadamos o caemos. Este tipo de sueños -para Freud- se fundan en las impresiones experimentadas durante los juegos infantiles.

De acuerdo con el maestro: “todos hemos jugado a hacer volar a nuestros hijos o sobrinos o hemos fingido dejarlos caer cuando los teníamos en nuestros brazos o cabalgando sobre nuestras rodillas. Los niños gustan de esta clase de juegos y piden, incansables su repetición” (p.585).

Por ende, este tipo de sueños se configuran a merced de la repetición de todas aquellas impresiones de satisfacción que han dejado no sólo nuestros juegos infantiles, sino el modo de cómo hemos sido habitados y erotizados por el Otro.

También, existen otros sueños típicos como aquellos en los que nos vemos con asaltantes nocturnos, ladrones, fantasmas, caída de una muela, o cortarse el pelo, de los que se puede sentir temor antes de ir a dormir.

Tales sueños tienen un fundamento igualmente en las impresiones de la vida infantil, en nuestros vínculos primarios y en especial a lo que Freud llamó “la amenaza de castración” durante el complejo de Edipo.

¿Cómo interpretar un sueño?

Los contenidos manifiestos se interpretan a partir de la singularidad de cada analizante una vez desplegado el dispositivo analítico, con la regla fundamental (hable; diga todo aquello que se le venga a la mente, así le parezca absurdo, inoportuno o incluso le de vergüenza).

De modo que, la interpretación del sueño no consistirá en agregarle un significado preconcebido a una imagen, es decir, no existe “un baremo, “diccionario” o “un sistema de equivalencias” de una representación respecto a otra, fuera de la regla fundamental. Por lo que su interpretación se da en virtud de las asociaciones del propio analizante (es en este sentido que decimos que parte de la singularidad).

Una vez instalada la transferencia con el analista, el paciente traerá a las sesiones algunos sueños que será material a analizar, atravesados por una pregunta: ¿Qué de ti y de tu historia hay en ese enigma vívido y simbólico que es el sueño? Así, el analista le dirá al paciente que narre el sueño, tomando en cuenta las escenas parte por parte del mismo (es decir el contenido manifiesto).

Luego, preguntará sobre los significantes del contenido del sueño, para promover ocurrencias y hallar diversas significaciones, con el fin de descubrir las ideas latentes y comunicárselas (no sin antes atender a los mecanismos que operan en el proceso del sueño, ya mencionados). Con ello, el paciente puede oír su propio mensaje oculto, a partir del trabajo interpretativo.

De esta forma, se encontrará los deseos que sostienen el teatro imaginario y simbólico de la ensoñación y, con ello al sujeto de lo inconsciente. Bien señala Lacan (1964): “El objetivo de la interpretación no es tanto el sentido, sino la reducción de los significantes a su sin-sentido para así encontrar los determinantes de toda la conducta del sujeto”. (p.219).

¿Qué es el sueño para el psicoanálisis?

Para el psicoanálisis los sueños –similar a los síntomas- constituyen una formación de compromisos entre tus dos instancias: El sistema Inconsciente (que contiene los deseos reprimidos) y el sistema consciente (que es una instancia superior que censura a los deseos).

Dicha formación de compromiso arroja un texto en la sesión (o contenido manifiesto) que el psicoanalista deberá descifrar sorteando la represión para saber qué te podría estar ocurriendo; cuáles son tus dificultades, conflictos y construir el contenido latente del sentido del sueño.

Para el psicoanálisis, los sueños son un mensaje en clave de enigma dirigido al Otro y, a partir de ellos, podemos descargar sustitutivamente ideas, representaciones y afectos reprimidos, dentro de un guion teatral para no enfermar (o incluso sustituir síntomas histéricos).

Además, en los sueños las palabras son tratadas como si fueran cosas; por lo que pueden ser considerados como un acertijo gráfico, ya que el contenido onírico suele estar sobredeterminado por varios deseos condensados y por restos diurnos. Ahora bien, te preguntarás ¿qué es un deseo inconsciente? Siguiendo a Freud: es un impulso psíquico a satisfacer las necesidades enlazadas a representaciones o percepciones satisfechas en el pretérito.

De forma que, los sueños escenifican deseos indestructibles emergidos desde la vida infantil, ligados no sólo a los vínculos primarios sino a cuestiones pulsionales y a tramas afectivos a las que un sujeto ha quedado fijado y tiende a regresar.

¿Qué son los sueños para Freud?

Para el padre de nuestra disciplina, la actividad anímica no cesa cuando vamos a dormir ¡todo lo contrario! Seguimos influidos por la dinámica de nuestras pulsiones, que empujan por salir a flote, pero lo hacen deformadamente. Por eso, tenemos la sensación de que nuestros sueños muchas veces carecen de sentido.

Según Freud, al dormir hay una regresión a nuestros modos más primitivos de satisfacción y de representación, por lo que ésta se cumple de manera alucinatoria. Los sueños están regidos por el principio de placer y constituyen la realización de deseos infantiles inconscientes.

Para Freud, los sueños tienen un carácter egoísta; a través de ellos podemos alucinar ideas latentes enlazadas a uno o varios deseos sexuales o deseos inaceptables, que dentro de la realidad efectiva nos serían algo improbable o prohibidos realizar.

En este sentido, Freud señala que los sueños sonla vía regía para acceder a lo inconsciente” dado que su análisis conforma un método de indagación sobre el alma, lo cual permite elaborar, interpretar y comunicar los deseos más reprimidos durante el tratamiento psicoanalítico.

¿Por qué se producen los sueños?

La producción onírica comienza ya durante el día, alimentada por los restos diurnos (fantasías y pensamientos preconscientes). A su vez, para su causación, los sueños toman el camino de la regresión, con el fin de atraer todo tipo de recuerdos, percepciones y representaciones como cargas visuales.

Por tanto, en la producción onírica interviene la figurabilidad, es decir, el aspecto insconciente que hace que todas las significaciones por muy abstractas que sean, se expresen por medio de imágenes.

Además, la fuerza impulsora y principal de tus sueños es posibilitada por el sistema inconsciente, por aquellos deseos infantiles e indestructibles que han sucumbido a la represión pero que se enlazan a ideas preconscientes y a las vivencias cotidianas.

Autor: Psic. Kevin Samir Parra, redactor en la Academia de Psicoanálisis, Madrid SL.

Referencias:

  • Freud, S. (2005). Obras Completas. Tomo I. XVII La interpretación de los sueños (1900). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial
  • Lacan, J. (2010-1964). El seminario de Jacques Lacan. Libro 11. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis 1964. Argentina: Paidós.
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