Fantasía: ¿Qué es? Su significado y mucho más

Las fantasías permiten dramatizar y sostener un deseo inconsciente dentro de tu mundo simbólico a partir de guiones y escenas sobre tus relaciones interpersonales, la búsqueda de placer y el sentido de existir. ¿Es acaso la realidad un efecto discursivo de la fantasía? Para saber más ¡sigue leyendo!

Fantasía: ¿Qué es? Su significado y mucho más
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¿Qué es la fantasía?

La fantasía o “fantasma” es un modo de elaboración mental, consciente o inconsciente realizado por el sujeto sobre su relación con el mundo y sus objetos pulsionales (Oral, Anal y Fálico); siendo el sustrato del comportamiento particular que se actualiza en el presente, y constituye una forma disfrazada del cumplimiento del deseo.

Te preguntarás ¿cómo surge la fantasía? Siguiendo a Freud, ésta se produce a partir de la renuncia a la satisfacción inmediata del principio de placer; una vez instaurado el principio de realidad en tu primera infancia. En consecuencia, el fantasma funciona como defensa para velar la castración y asegurar el primado del principio del placer.

Por tanto, es un contenido ideológico anudado al goce que aspira volver a las satisfacciones primitivas de tu funcionamiento anímico. Según Freud (1908): “La fantasías son cumplimientos de deseos engendrados por la privación y añoranza y llevan, con razón, el nombre de sueños diurnos”. (p.1.349).

En otras palabras, en la fantasía se muestra y se juega la posibilidad neurótica de huir de un fragmento de la realidad, todo lo cual revela que el deseo emergido por la frustración de la realidad material se realiza en la fantasía, de esencia erótica.

Una canción que ilustra explícitamente éste tema, es “Anoche soñé contigo” de Kevin Johansen. Su narrativa expone el prototipo del “sueño diurno” que, por regresión, ubica al sujeto en una posición infantil caracterizada por ser una relación diádica (fijada a su objeto de amor incestuoso) y un tanto excluyente del mundo objetivo, ámbito en el cual el protagonista sí tendría que hacer esfuerzos de cortejos con respecto a la mujer idealizada:

¿Cómo es la fantasía?

Como verás, la fantasía puede presentarse de forma consciente, a través de restos diurnos (tales como episodios, escenas o novelas que la persona crea durante la vigilia) reanimando antiguos deseos olvidados. También puede manifestarse desde lo inconsciente, mediante las célebres formaciones del inconsciente (síntomas, lapsus, sueños, chistes).

De tal manera, las fantasías son el sostén del deseo, porque proyectan el deseo desde una impresión actual, hacia un guion imaginario sobre un futuro próximo en función del conjunto o modelo de satisfacciones acaecidas en el pasado.

Asimismo, las fantasías son como las continuaciones y sustituciones de los juegos infantiles. En ellas, de un modo similar a como hacen los niños, nos satisfacemos imprimiendo en la realidad material nuestros propios valores psíquicos, en el intento de esquivar un fragmento intolerable del mundo.

También, las fantasías son como los recuerdos infantiles encubridores, que son evocados en la adolescencia o adultez mucho tiempo después de las impresiones obtenidas de la realidad. Deformados por la censura de las instancias psíquicas superiores; tal como nos señala Freud (1910), “ocultan siempre preciosos testimonios de los rasgos más importantes de su desarrollo anímico”. (p.1.590)

Por último, ellas son, en general, una elaboración ideativa que parte del complejo parental, es decir, de las relaciones particulares respecto a nuestros padres, y hunden sus raíces en la temprana infancia. Además, pueden ser de carácter heroico, eróticas (sádicas o masoquistas), incestuosas, de gratitud, de venganza, de ambición, celos o redentoras.



¿Cuáles son las características de la fantasía?

Las fantasías se encuentran en estrecha relación con los contenidos sexuales de la vida infantil. Son aquello que nos humaniza al presentar un anudamiento entre amor, goce y deseo. Entre sus características tenemos que:

  • La actividad fantasmática es autoerótica.
  • En las fantasías hay sentimientos de ambivalencia (amor-odio) dirigidos a determinados objetos (generalmente los padres, hermanos o subrogados).
  • Según Freud, las fantasías son eróticas y ambiciosas.
  • Toman su material del recuerdo de la vida despierta; por lo que se adaptan a las impresiones cambiantes de la vida, esto es “al sello del momento”.
  • Son el peldaño que antecede a la formación de síntomas histéricos.
  • Circundan en tres tiempos lógicos de la actividad representativa: presente, pasado y futuro.
  • Constituyen el soporte de las posibilidades deseantes de un sujeto.
  • Son la fuente de creaciones poéticas y artísticas, mediante la sublimación.

Como dato curioso: ellas pueden ser la fuerza detrás de la sensación del “Deja-vú”, porque las fantasías inconscientes pueden ser recordadas de forma involuntaria y automática en una situación actual, por fragmentos que recuerdan un trozo de representación reprimida, dando la sensación del “haber vivido o visto ya, alguna cosa”.

¿Qué es la fantasía inconsciente (ICC)?

Las fantasías inconscientes nos permiten pensar la estructura neurótica del sujeto y la formación de síntomas. Son sustituciones de contenidos reprimidos, que permiten una modificación de las percepciones. Asimismo, son la condición que permite asegurar al principio de placer.

Asimismo, la intensidad de las representaciones reprimidas pueden marcar un conflicto entre el Yo y el contenido de éstas. Según Freud (1907): “La multiplicación y la exacerbación de las fantasías crean las condiciones de la caída del sujeto en la neurosis o en la psicosis”. (p.1.345).

En este sentido, algunas fantasías inconscientes se constelan de acuerdo con componentes sádico-masoquistas que han sucumbido a la represión y actúan de manera sugestivo-dominante sobre el Yo. Freud señala que existen fantasías primarias que giran en torno a:

  • Escenas primarias (sorprenderse al ver el acto sexual de los padres).
  • Ser seducido (encubren la vergüenza del autoerostismo).
  • Fantasías de flagelación (fantasías de un niño siendo pegado por el padre).
  • La fantasía de castración (la posibilidad de la pérdida del órgano masculino).
  • La novela familiar (fantasía del púber de sustituir a sus padres por otros de carácter ennoblecido).

Por otra parte, la fantasía del ICC funciona para encubrir una etapa del desarrollo libidinal y auto-erótico de la infancia por lo que le brinda al analista una hipótesis de la fijación psicosexual del sujeto.

Como podrás intuir, la fantasía es una expresión de nuestra realidad psíquica que condensa o integra diversas escenas infantiles sobre la sexualidad y sobre nuestro origen a partir de una resignificación que ocurre en la pubertad, influida por el pudor y la moral.

¿Qué es la fantasía según la psicología?

Para la psicología, la fantasía es una actividad del pensamiento que reproduce en forma seriada y a manera de cuento o ficción imágenes e ideas ingeniosas sin la presencia de estímulos sensoriales directos, reproduciéndolos a partir del recuerdo o combinación de estímulos previos.

Por ende, es la facultad base del proceso creativo. De esta forma, la fantasía tiene una cualidad saludable, porque permite liberar estrés, proporcionando diversión a través de la creatividad.

Sin embargo, puede ser un signo de alguna patología mental como el delirio, ya que ahí, el sujeto muestra en su narrativa una desconexión con la realidad objetiva, por ejemplo: las fantasías de persecución en la psicosis paranoica.

¿Qué diferencia hay entre la realidad y la fantasía?

Las fantasías implican la esencia constitucional de la personalidad y de sus impulsos reprimidos para la resignificación de la realidad material ¿es acaso el filtro por el cuál percibimos la realidad?

Siguiendo a Freud, los neuróticos hemos roto parte de la relación con la realidad, pero mantenemos un contacto con ella a través de la fantasía, sustituyendo los objetos del mundo por otros de índole imaginaria.

La diferencia fundamental de estas dos dimensiones es que el fantasma es una realidad psíquica (se podría decir “virtual”) que intenta reemplazar el mundo fáctico por objetos imaginarios y simbólicos, posibilitados por el deseo y la posición discursiva del sujeto frente a éste.

Por lo tanto, las fantasías son los puntos nodales por los cuales nos relacionamos con el exterior, dándole sentido. Por su parte, la realidad material es ontológica y hasta cierto punto independiente del sujeto cognoscente. No sólo es aquello que frustra la obtención directa del placer, sino lo que tiene una espacialidad y un tiempo objetivo.

Ahora bien, que las fantasías tengan una consistencia virtual y no material no implica que carezcan de validez, ¡todo lo contrario! Ellas intervienen por su intensidad libidinal en nosotros, en un nivel que podríamos llamar de “verdad mítica” porque a pesar de que en ocasiones entren en contradicción con la realidad, sirven de refugio y compensación frente a las frustraciones imparciales que ésta involucra.

Otra canción que ilustra cómo se relaciona una fantasía (en éste caso un tanto ambiciosa) con la realidad, es el tema de Franco de Vita titulado “Louis”, a quien el tiempo objetivo envuelve, trascendiendo sus fantasías de poder cantarnos:

¿Qué es la fantasía en el amor?

En el amor, la fantasía constituye una forma de unión idílica y perfecta -pero ilusoria- con el ser amado, y conduce al analista al fundamento infantil del erotismo. Dicho ser amado conforma la pantalla imaginaria y una sustitución de la pérdida de los objetos incestuosos de la infancia.

Sin embargo, la satisfacción pulsional nunca se consuma, sino que alcanza una satisfacción parcial en el rodeo o aproximación del objeto amado. Por eso, el fantasma inconsciente es “la pifia de que no hay relación sexual”, es decir, es el intento por alcanzar una satisfacción eterna, un goce total.

Por su parte, la fantasía del amor es el señuelo que niega la castración y aspira a la satisfacción primitiva de nuestro aparato psíquico (por eso está anudada al goce) y lo hace a partir de la compulsión a la repetición. Por ende, es una respuesta del sujeto frente al deseo y la demanda del Otro, una respuesta ante: ¿qué me quieres?; ¿Qué quieres que yo sea para que me ames?

Para ilustrar lo anterior, te traemos el hermoso tema titulado “Here There and Everywhere” de los Beatles:

Autor: Kevin Samir Parra, redactor en la Academia de Psicoanálisis, Madrid SL.

Fuentes:

  • Freud, S. (tr.2005). Obras Completas. Tomo I. XVII. La interpretación de los sueños (1900). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial.
  • Freud, S. (tr.2005). Obras Completas. Tomo II .XXXV. El poeta y los sueños diurnos. (1907-8). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial.
  • Freud, S. (tr.2005). Obras Completas. Tomo II .XXXVI. Fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad. (1908). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial.
  • Freud, S. (tr.2005). Obras Completas. Tomo II. XLVI Psicoanálisis. Cinco conferencias pronunciadas en la Clark University (Estados Unidos). (1910). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial.
  • Freud, S. (tr.2005). Obras Completas. Tomo II. L. Un recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci (1910). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial.
  • Laplanche, J., y Pontalis, J. (1996). Diccionario de psicoanálisis. Buenos Aires, Argentina: Paidós Ibérica S.A.
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