Formaciones reactivas: ¿Qué son y cómo funcionan?

Las formaciones reactivas constituyen la expresión del carácter, actitudes o comportamientos de una persona y se vinculan con la neurosis obsesiva. Constituye, al igual que la proyección, uno de los célebres "mecanismos defensivos del yo", pero ¿de qué se defiende el yo? ¡Haz clic y entérate!

Formaciones reactivas: ¿Qué son y cómo funcionan?
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¿Qué son los mecanismos de defensa? Introducción

Los mecanismos defensivos son operaciones psíquicas usadas por el «Yo» para defenderse de los impulsos, afectos, situaciones y contenidos que no son aceptados por el sistema preconsciente-consciente y sobre los cuales recae una censura, por ser estos de naturaleza sexual-incestuosa y agresiva.

Tales operaciones defensivas permiten al yo lidiar con las demandas de la realidad y las pulsiones del Ello; pues si devinieran conscientes generarían displacer, vergüenza y angustia. 

Anna Freud desarrolló teóricamente «la psicología del Yo», así como gran parte de los mecanismos defensivos que intervendrían en situaciones (“reales” o imaginarias) que implicasen peligro a la integridad yoica.  Entre algunos de estos mecanismos se destacan:

  • Represión.
  • Proyección.
  • Introyección.
  • Formación reactiva.
  • Regresión.
  • Sublimación.
  • Negación.
  • Aislamiento.
  • Racionalización. 

Cabe destacar que los mecanismos de defensa pueden conformar rasgos del carácter e incidir en la formación de síntomas neuróticos. También nos permiten comprender de qué manera una persona se sitúa frente a la realidad material, frente a los otros y frente a sus contenidos afectivos más singulares.

Teorías de la Personalidad: Anna Freud

Mecanismos de defensa en Freud

En los inicios de su obra, Freud desarrolla el concepto de defensa, entendiendo por ésta un conjunto de procedimientos automáticos o inconscientes que utiliza el Yo para librarse de representaciones incociliables. También emplea la noción de “defensa” para explicar la etiología de los fenómenos neuróticos, originadas en lo que define como "retorno de lo reprimido", una formación transaccional entre las pulsiones y la defensa.

Para Freud, la represión es el paradigma de los métodos de defensa, y el que inaugura en el psiquismo la subdivisión entre consciente e inconsciente; así como una de las metas pulsionales (junto a la vuelta hacia la propia persona, la trasformación en lo contrario y la sublimación) por las cuales se expresan mecanismos específicos de las neurosis como:

  • la conversión e inervación de un afecto en el cuerpo (caso de la histeria).
  • la formación reactiva (caso de la obsesión).
  • la regresión y fijación (que explicarían no sólo la consistencia de algunos síntomas, sino el carácter de la persona).
  • El desplazamiento y la condensación (funciones del proceso primario y del sueño)
  • la proyección (caso de la paranoia y también de la neurosis).

Por su parte, con los aportes de Lacan, se pueden pensar las estructuras freudianas: neurosis, psicosis y perversión como disposiciones de un sujeto para hacerle frente a la angustia y al deseo, es decir, como modalidades o mecanismos discursivos de la experiencia humana. A su vez, cada mecanismo emplearía operaciones específicas: en la neurosis la represión, en la psicosis la forclusión y en la perversión la renegación.

Mecanismos de defensa en Freud

¿Qué es la formación reactiva? Ejemplo

La formación reactiva como proceso defensivo, implica el sometimiento de un impulso, deseo o representación (inaceptable por ser de carácter sexual o agresivo) mediante la actitud o impulso opuesto al contenido original que se halla reprimido. Es decir, es la expresión opuesta en dirección y sentido a un contenido inadmisible.

Según la teoría de Freud (en 1905), este mecanismo defensivo tiene su origen en el periodo de latencia y está estrechamente ligado al mecanismo de sublimación. Es decir que el dominio de los impulsos sexuales infantiles a través de las demandas culturales, pueden dar motivo al carácter virtuoso de una persona como una reacción opuesta a tales contenidos sexuales.

Este mecanismo de defensa es típico de la neurosis obsesiva y puede configurar rasgos exagerados del carácter de una persona. También, puede aparecer y operar en la histeria pero de un modo más específico y aislado, sin llegar a configurar una generalidad del carácter.

Por ejemplo: Un padre que en lo inconsciente odia a su hijo (afecto y representación inaceptable para su yo); se defiende de tal impulso a través de una actitud de sobreprotección extrema, enmarcada en una idea de híper-moralidad respecto al hijo, para así forzar a mantener sus afectos e ideas inaceptables en el ICC y defenderse de ellos.

La formación reactiva y el comportamiento neurótico obsesivo

La neurosis es un conflicto con el deseo. La persona neurótica no quiere saber nada de las pulsiones que lo habitan. En la obsesión, el neurótico se sumerge en una serie de cavilaciones, reproches o acciones compulsivas cuyos contenidos son insignificantes para postergar y evadir el encuentro con su deseo.

De esta forma, a través de dudas y compulsiones, lucha contra representaciones penosas e inadmisibles de tenor sexual o sádico que han estado presentes desde la infancia y reacciona ante éstas forjando un carácter rígido y escrupuloso, caracterizado por un pudor desmedido que busca llegar a ser el aval de la perfección, pero que paradójicamente logra un resultado opuesto al que conscientemente busca la persona.

Por ejemplo, un militar que lleva al extremo el cumplimiento de su sentido de “protección y amor a la patria”, e intenta sistemáticamente ser alguien intachable por su rectitud e incorruptibilidad, puede mostrarse en su praxis familiar indiferente a las demandas de amor y protección de su esposa e hijos incurriendo, sin darse cuenta, en una actitud insensible y despótica.

Freud y el desarrollo de la idea de proyección

Freud interpreta y organiza el concepto de proyección a partir del análisis de los pueblos primitivos y de la observación de que no solemos buscar en nosotros mismos las causas de nuestros malestares ni de nuestros errores. Más bien tendemos a negar aspectos incómodos de nosotros mismos para dirigirlos hacia el exterior buscando un culpable. En otras palabras, "desplazamos" hacia otros lo que no queremos reconocer de nosotros mismos.

De esta manera, afirma Freud (1913): «La hostilidad de la que no sabemos ni queremos saber nada es proyectada desde la percepción interna al mundo exterior, o sea desligada de la persona misma que la experimenta y atribuida a otra» (p. 1787).

Es decir que proyectar es atribuir y localizar inconscientemente en otros un aspecto afectivo rechazado y considerado negativo por ser vergonzoso o displacentero, para permanecer inmune mediante la censura o señalamiento de otro (incluso en un sueño). Para Freud, la proyección es la fuente de un carácter supersticioso, de la mitología y del antiguo animismo.

Así, la creencia en fantasmas, la fobia acentuada hacia espectros numinosos, hallan su sentido a través del concepto de proyección o pueden ser explicados por éste. La mayoría de las veces, quien asegura haber visto un fantasma lo asevera como algo categóricamente cierto, como si un peligro no le amenazase desde una moción pulsional, sino desde una percepción externa estando más allá de su potestad el interpretar que pudo haber ocurrido un fenómeno psíquico angustiante, reforzando esto una propensión abierta a la superstición.

Un ejemplo lo encontramos en Ebenezer Scrooge, el personaje de Charles Dickens, a quien se le presentan tres entidades (Pasado, Presente y Futuro), operando el mecanismo de proyección a través de un sueño y de imágenes preconscientes (recuerdos/fantasías). El evento detonador de tal mecanismo fue la navidad, ya que su estado de crisis fue producto de experiencias relativas a esa fecha, luego de lo cual se transformó de un avaro y amargado a un hombre alegre, radiante, renovado y feliz.

Freud y la proyección

¿Qué es la proyección? Ejemplo en el cine

El fenómeno psíquico de la proyección es uno de los más conocidos por las personas aficionadas al mundo de la psicología.  Tal como indica su nombre, es el traslado de un cúmulo de información de un punto A hacia un punto B, refiriendo siempre a su punto de partida. «La proyección es un mecanismo de defensa en el cual un sentimiento/pensamiento/deseo interno se desplaza y ubica fuera del sujeto en otro sujeto» (Evans, 2007, p. 153).

Caso paradigmático de la proyección lo constituye la enemistad infundada, que se da cuando el villano piensa que el héroe dificulta de alguna manera su ser en el mundo, como Electro y Spider-Man en The Amazing Spider-Man 2 del director Marc Webb. El primero se autoposiciona como villano porque se asume rechazado por el segundo, que es reconocido como héroe (por los vítores del público que es testigo de su primer encuentro).

Cuando Electro ataca a Spider-Man lo hace porque cree que éste va a comportarse de manera no amistosa, queriendo el joven Peter solamente charlar y alivianar las tensiones (usando sus típicos chistes, característicos de la actuación de Andrew Garfield). Max Dillon (Jamie Foxx) antes de convertirse en villano, era un simple ingeniero, en una dinámica laboral de humillación y sumisión, aunado a su personalidad torpe e introvertida, pero en el fondo simpático y con potencial.

Por: Psic. Kevin Samir Parra; redactor en la Academia de psicoanálisis, Madrid SL.

Fuentes y Referencias:

  • Evans, D. (1998). Diccionario introductorio de psicoanálisis lacaniano. (1ra. Ed.) 4ta reimpresión, 2007. Argentina: Paidos.
  • Freud, S. (2005). Obras Completas Tomo II. LXXIV Tótem Y Tabú. Algunos aspectos comunes entre la vida mental del hombre primitivo y los neuróticos. (1912-13). Argentina: El ateneo editorial.
  • Freud, S. (2005). Obras Completas Tomo II. XXIV Tres ensayos para una teoría sexual. (1905). Argentina: El ateneo editorial
  • Galimberti, U. (2002). Diccionario de psicología. México D.F: Siglo XXI editores.
  • Laplanche, J., y Pontalis, J. (1996). Diccionario de psicoanálisis. Buenos Aires, Argentina: Paidós Ibérica S.A.

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