Jugar con fuego: estudio de caso de una sugar baby mexicana

A diferencia de la prostitución ‘clásica’, que está organizada en torno al suministro de un servicio sexual puntual, el sugar dating constituye una nueva forma de arreglo mercantil que involucra a cada vez más mujeres jóvenes. ¿Por qué hablamos de "un mundo oscuro disfrazado"? ¡Haz clic aquí!

Jugar con fuego: estudio de caso de una sugar baby mexicana
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Introducción

En este trabajo me propongo analizar algunos aspectos psicodinámicos que subyacen a la decisión de una mujer mexicana de clase media a insertarse, a los 20 años de edad, al mercado del ‘sugar-dating’, una forma de prostitución que involucra a cada vez más mujeres jóvenes y que es alentada y organizada por empresas especializadas a través de plataformas electrónicas (por ejemplo, Seeking Arrangement, SugarDatersMexico). Este trabajo forma parte de una investigación social más amplia sobre nuevas formas de prostitución y reconfiguraciones identitarias femeninas durante el neoliberalismo.

A diferencia de la prostitución ‘clásica’, que está organizada en torno al suministro de un servicio sexual puntual con duración de entre un par de minutos y hasta varias horas, y que se lleva a cabo en un lugar comúnmente apartado de la vida cotidiana (zona roja, prostíbulo, hotel de paso, por ejemplo), el ‘sugar dating’ constituye un arreglo íntimo mercantil a mediano o largo plazo (entre un mes y varios años) y abarca tanto servicios sexuales como experiencias afectivas (la ilusión de ‘noviazgo’) y el acompañamiento cotidiano a cambio de una compensación monetaria y en especie. Las condiciones financieras son comúnmente acordadas entre las partes antes de iniciar la relación. El cobro es por semana o mes. La ‘sugar baby’ tiene que estar disponible las 24 horas del día y los siete días de la semana. La relación entre cliente y ‘prestadora de servicio’ se aparenta a la de una pareja ‘normal’, por lo cual las mujeres no corren un mayor riesgo de convertirse en objetos de estigmatización y discriminación sociales. La mayoría de las jóvenes atiende a un solo cliente.

Las diversas plataformas electrónicas promueven el sugar dating entre mujeres jóvenes como una forma de ‘empoderamiento’ femenino y como una estrategia para lograr en un tiempo breve un nivel socioeconómico holgado. Los clientes son típicamente de clase media alta o alta, casados, tienen una empresa o trabajan como gerentes, profesionales independientes o funcionarios públicos. Muchos están casados y tienen familia. La mayoría tiene deseos sexuales los cuales no puede compartir con la pareja legal: sadismo (casi-estrangulamiento de la mujer durante el acto sexual; violación, tortura), masoquismo (denigración verbal y sexual por la mujer, violencia física y ocasionalmente social, etcétera) u otras perversiones sexuales. Un componente interesante y llamativo es la diferencia de edad entre la ‘sugar baby’, una mujer entre 16 y 35 años de edad, y el ‘sugar daddy’, cuya edad oscila, en promedio, entre los 40 y los 80 años. De hecho, los términos ‘sugar baby’ y ‘sugar daddy’ hacen alusión a un vínculo sexual entre padre e hija.

En este estudio de caso quiero analizar los motivos que ha tenido una joven mexicana de clase media con un nivel socioeconómico y educativo elevado para ingresar en este tipo de trabajo sexual. Con tal de evitar simplificaciones es preciso tener en cuenta que la motivación de los sujetos está necesariamente enmarcada por la complejidad económica, política, social y cultural de una determinada sociedad. En los deseos, decisiones y acciones de los individuos se conjugan tanto factores macrosociales (por ejemplo, la paulatina monetarización de ámbitos de acción organizados durante largo tiempo por normas y valores tradicionales a través de la infiltración de los reguladores de acción típicos de la economía y la administración pública; o la creación de nuevas posibilidades de acción por los cambios tecnológicos) (Habermas (1990) como meso y microsociales (cambios a nivel comunitario y familiar). Sin embargo, para comprender la motivación de los actores sociales concretos es también necesario incluir al análisis una teoría del sujeto. Es en este punto donde la teoría psicoanalítica de Freud empieza a cobrar relevancia.

A través de sus textos de corte más sociológica (Totem y Tabú, 1912a; El malestar en la cultura, 1930), Freud reconoce la capacidad de las sociedades para manipular, moldear y administrar la vida pulsional de los individuos imponiéndoles renuncias pulsionales (por ejemplo, el incesto), prescribiendo vías de satisfacción pulsional y administrando sus pulsiones destructivas (Marcuse, 2001). Por medio de sus estudios clínicos, Freud (véase Gesammelte Werke) describió tanto el funcionamiento del aparato psíquico como los conflictos intrapsíquicos provocados por las renuncias pulsionales.

En particular, en “Totem y tabú”, Freud (1912a) resalta las dificultades que las comunidades humanas han tenido a lo largo de la historia para renunciar al incesto. Reconoce que ni su conversión en tabú ni la prohibición por la ley han podido erradicarlo. Las cifras actuales disponibles sobre violencia sexual e incesto en la infancia le dan la razón. Se estima que a nivel mundial entre 7 y 36% de las mujeres han sufrido algún tipo de violencia sexual durante la infancia (OPS, 2010) y que cada año 145 millones de niñas y niños se convierten en víctimas de incesto (OEA/CIM, s/f).

En este trabajo argumentaré que el ‘sugar dating’ se inserta en un mercado que mercantiliza las pulsiones incestuosas existentes en la sociedad creando un escenario social para su satisfacción. Sin embargo, mi mirada no se centrará en los victimarios (los clientes y empresas) sino en las víctimas, ya que de las seis mujeres con las que he realizado entrevistas a profundidad dos han afrontado acoso sexual de parte de sus progenitores y una presenta fantasías incestuosas, pero sin evidencia de acoso o violación de parte del padre.

El caso que voy a presentar a continuación expone los esfuerzos de una joven por ponerse a distancia de su padre, un hombre con claras pretensiones incestuosas. Ella ha intentado independizarse creándose un sustento financiero mediante la combinación de un trabajo formal con el ‘sugar dating’. Aunque en la actualidad ya no recibe transferencias financieras de su progenitor, cae siempre en manos de ‘sugar daddies’ quienes observan rasgos psicosexuales similares a los de su padre. Con ellos reproduce los mismos patrones conflictivos los que han caracterizado el lazo con su padre.

Metodología

A través de una entrevista a profundidad se recopiló información sobre la familia y los conflictos familiares de las jóvenes, sus primeras relaciones de pareja, su trayectoria educativa y laboral así como las circunstancias y motivos para ingresar al ‘sugar dating’. También se exploraron los lazos afectivos y las dinámicas relacionales con los diversos clientes, los servicios sexuales y afectivos prestados, las condiciones mercantiles del servicio así como el bienestar emocional y las expectativas de las chicas en cuanto a su futuro. El material fue grabado con el consentimiento de las entrevistadas y transcrito para su posterior análisis.

En el plano epistemológico retomo de Freud (1915:8) la tesis de que los individuos poseen un conocimiento limitado, incompleto y no necesariamente veraz ni certero de sus pensamientos, motivaciones, decisiones, pulsiones y afectos. Prueba de ello son tanto las lagunas en sus recuerdos como la presencia de recuerdos falsos y pensamientos, tendencias y motivaciones, saberes y conocimientos los que sostienen los actos psíquicos conscientes pero que no son advertidos por una persona. A pesar de no figurar en la conciencia y no poder ser referidos por los sujetos en una conversación, estos procesos y actos inconscientes son observables a través del lenguaje y la conducta (Freud, 1915 y 1920). Sin ellos no serían posibles, por ejemplo, los chistes (Freud, 1905) ni los actos fallidos (Freud, 1904) o el contenido onírico. También se manifiestan a través de los síntomas psicopatológicos. En este trabajo me acerco a la tormentosa relación de una chica con su padre y las dificultades que afronta para superar el vínculo incestuoso. Para tal efecto se tomarán en cuenta las características lingüísticas de su narrativa: las analogías que construye, los presupuestos semánticos y pragmáticos que subyacen a sus afirmaciones y las contradicciones lógicas que atraviesan su relato sin que la joven se daría cuenta.

La entrevistada

Loretta es una mujer de 24 años de edad con aspecto de una colegiala de 16 o 17 años. Sabe que se ve muy bonita e inocente. Nació y creció en una metrópolis mexicana pujante, conservadora y con elevados niveles de violencia societal y familiar. Su padre es empresario y su madre ama de casa. Se formó en colegios privados y estudió en una de las universidades privadas más costosas del país. A la edad de 20 entró al ‘sugar dating’ porque su papá ya no le quería dar dinero para ropa, belleza y diversiones. Cuando tuvo 23, la corrió de la casa por descubrir que ella había pasado una noche con un nuevo novio. Vive actualmente en un departamento con otros jóvenes con quienes comparte la renta. La separación significó el abandono de sus estudios universitarios.

Desde la primera crisis de celos de parte de su padre, Loretta se propuso lograr una mayor independencia económica: empezó a trabajar en línea, consiguió después un puesto como administradora de una empresa y en la actualidad es gerente de un salón de belleza. Dado que los sueldos profesionales en México son bajos, Loretta pensó desde un principio en la prostitución como una fuente financiera complementaria, sin embargo, las bajas tarifas en el mercado la desalentaron. Es así como se interesó en el ‘sugar dating’. Aún y cuando sabe que muchos clientes esperan tener sexo, hasta el momento ha podido evitar tener una relación genital con ellos. A cambio de su ‘acompañamiento’ recibe una mensualidad en efectivo, otro monto en especie (bolsas, ropa, zapatos) y el pago de ciertas diversiones (gimnasio, seminarios, conciertos, etc.). Sólo atiende a un cliente a la vez. Los acuerdos establecidos tienen una duración de entre uno y seis meses en promedio. Hay tiempos cuando no tiene cliente.

Las experiencias de Loretta con el ‘sugar dating’

El primer ‘sugar daddy’ de Loretta era un hombre soltero de entre 50 y 60 años de edad, quien vivió en casa de su madre. Le gustaba ser humillado, insultado y tratado como un sirviente. Un placer particular grande le generó ser nombrado por Loretta como “pito chico”. Frecuentaba a un grupo de prostitutas quienes debían orinarse sobre él. El rol de Loretta consistió en escuchar sus relatos sexuales y expresarle con palabras y gestos su disgusto. A los seis meses aproximadamente, el cliente la empezó a presionar a que se incorporara a los encuentros sexuales grupales, pero Loretta se negó:

“… en ese momento, a mis veinte años, yo no estaba preparada para meterme en ese mundo, como el (de) dominatrix y el BDSM.” El hombre canceló el contrato. Los siguientes clientes observaron perversiones similares.

A lo largo de estos cuatro años, Loretta ha descubierto que la realidad del ‘sugar dating’ dista mucho de las sugerentes descripciones difundidas por las plataformas electrónicas como “Seeking Arrangement”. Lo retrata como “un mundo negro disfrazado”, repleto de odio y violencia contra las mujeres. Teme por su integridad física si no correspondería a las exigencias sexuales de sus clientes quienes son hombres muy ricos y poderosos (“…yo me estoy exponiendo a que [pausa] me hagan algo: sexual, violencia, matar, lo que tú quieras”). Se sobrecoge pensando que le podrían pedir “hacer cosas” que ella no quiere, pero que tendrá que hacer para mantenerlos contentos a ellos y conservar ella misma su vida. Dice que, además, siente aversión contra todos los hombres mayores y que sus ‘extravagancias sexuales’ le generan asco. No quiere prestarles atención; no se quiere ocupar de ellos; detesta que son posesivos y controladores y casi no los soporta. Se siente “emocionalmente abusada” y “drenada” y sueña “de un sugar daddy que no quiera sugar” sino solamente le dé dinero.

No obstante los muchos pesares que pesan sobre la vida de una “escorte” como ella y temiendo de “degradarse como mujer”, convertirse en prostituta y ser descubierta algún día por sus familiares, amigos o colegas, Loretta no contempla abandonar el negocio. Al contrario, espera que: “… algún día se me da la valentía de entrarle cien por ciento en este tema, [pausa] voy a poder escalar [pausa] la rama social más rápido.” Dice admirar mucho a una amiga, quien cobra por noche cinco mil dólares y quien tiene “ese control sobre su vida sexual y su vida económica” que Loretta anhela tener. Empero, reconoce que ella misma aún no está lista: “Yo todavía estoy muy bloqueada en este aspecto”, “muy delimitada en- [titubea] en eso”. Dice que todavía hay “un freno, … el freno del miedo” en ella, pero que lo está “combatiendo” con su mente.

La ambición de convertirse en prostituta y la lucha de Loretta por superar los frenos morales y afectivos, los que aún obstaculizan la consecución de su meta, contrastan con los discursos hegemónicos acerca del fenómeno social de la prostitución que es conceptualizado como una fatalidad ligada a la pobreza y como una forma de violencia estructural contra las mujeres (discurso científico-social y feminista) que compromete al Estado a crear políticas públicas de prevención. Por ende, si los imaginarios de las clases medias y altas no admiten el trabajo sexual como una opción laboral aceptable para sus integrantes femeninas, ¿qué es entonces aquello que empuja a una mujer como Loretta a querer convertirse en meretriz de “altas ligas”, sabiendo que ello significaría “degradarse como mujer”? ¿Cómo explicar que, por un lado, teme tener que realizar actos sexuales displacenteros, mientras que, por el otro, se expone activamente a tales riesgos? ¿Por qué se vincula recurrentemente con hombres perversos que tanto malestar y repulsión le generan? Aunque Loretta arguye consideraciones económicas y sociales (“escalar la rama social más rápido”), las ambivalencias y contradicciones en su discurso apuntan a procesos psíquicos inconscientes que subyacen a sus deseos, pensamientos, decisiones y acciones. En este sentido interpreto el ingreso, la permanencia y la ambición de ‘ascender’ a las grandes ligas del trabajo sexual como un síntoma neurótico.

De acuerdo con Freud (1895; 1905b), el síntoma neurótico apunta a vivencias o fantasías traumáticas de carácter sexual que se han originado durante la primera infancia y que se ligan a menudo a los primeros objetos (padre, madre). Su huella mnémica inconsciente es despertada durante la pubertad y significada sobre la base de los diques morales desarrollados durante la etapa de latencia. El recuerdo desencadena un displacer lo suficientemente grande para activar la defensa del Yo: lo reprime y se produce así el síntoma primario (Freud, 1895). Por la tendencia del material reprimido a retornar, la defensa se convierte en un acto permanente. En este proceso el Yo queda avasallado y empiezan a emerger síntomas secundarios (Freud, 1896). Sobre la base de este planteamiento voy a revisar con más detalle las características de la familia de Loretta y, en particular, la relación con su padre y su madre.

Familia y tendencias incestuosas

Loretta es la mayor de dos hijas de un matrimonio nada feliz. Cuando estaba pequeña, su padre no vivía con ellas. Él tenía otras novias. La madre es ama de casa, pero no por vocación sino porque su esposo no la deja trabajar. Padece problemas de salud mental. Según Loretta, sufre de “bipolaridad” pero también afirma que hubiese sido diagnosticada con esquizofrenia. Dos veces estuvo internada en un hospital psiquiátrico. Gran parte del día se la pasa en su cuarto.

El padre ha sido una figura muy importante y a la vez tormentosa en la vida de Loretta. Dice que él le disgusta a ella “por todo lo que me ha hecho” y que “… pasaron muchas cosas que [pausa] yo me di cuenta que mi papá no era la persona que yo creía”. Durante la fase de latencia, Loretta se creía fea porque sintió que él la veía así (“… mi papá se encargó de que yo pensara que era fea-

…”). Cualquier disgusto que las hijas o la esposa le generaron solía desatar un pleito con gritos, insultos y ademanes incluso en espacios públicos. Con Loretta guardaba una relación especial: le confiaba los detalles de sus aventuras sexuales extra-maritales. Cuando Loretta tuvo su primer novio a los 20 años de edad, su padre quería saber si ya había tenido relaciones sexuales. Al confesarle que sí, él le suspendió la comunicación durante un mes y le cortó el pago de sus gastos cotidianos. Con frecuencia le reclamaba haber iniciado su vida sexual y “… estuvo a punto de decirme puta, muchas veces”, como supo por su madre. Su padre incluso le aseguraba que sus novios no la habían querido y que ella se había acostado con ellos “para nada”. Apenas a los 22 años de edad, cuando Loretta entró a una psicoterapia, se dio cuenta que habían tenido “…pláticas que un papá y su hija no deberían estar tocando”; y que él había proyectado sobre ella “…una imagen de pareja”. No quería que ella trabajara y la celaba al grado de vigilar todos sus pasos a través del GPS y Google Maps. En uno de los pleitos por haber apagado el GPS, el padre la corrió: “ … me dijo que si yo me creía tan chingona, ¿por qué no me largaba con yo- [titubea], yo y mis dos perros?”. A los 23 años y convencida de que “ … no puedo confiar en mi papá”, Loretta le tomó la palabra: abandonó la casa y le dejó de hablar durante varios meses. A pesar de que su padre “… me lloró, me rogó que me devolviera”, Loretta comprendió que no debía regresar.

A lo largo de los años, las palabras hirientes de su padre, su persecución y sus sospechas constantes han dejado profundas huellas en Loretta: “… yo no tengo mi [pausa] estabilidad emocional al cien … mi estabilidad emocional, mi autoestima, [pausa] nunca va a estar al cien. O va a ser muy difícil que esté al cien [pausa sostenida] y por eso soy vulnerable, ¿sabes?”. Cuando afronta una recriminación paterna, “ … yo entro en un trance de como dos semanas que pienso que la estoy cagando en todo, en absolutamente todo…”.

El desplazamiento y la repetición del conflicto pulsional: el ‘sugar dating’

Loretta ya no vive con su familia. Se ha puesto a distancia de su papá y cortado “… comunicación con él, porque [pausa sostenida] ya no puedo, ¿sabes? O sea, no me puedo estar desestabilizando y necesito mantener, [pausa] por el momento, distancia de mi papá.” Sin embargo, el conflicto psíquico en torno al padre está lejos de ser superado. Cada uno de sus ‘sugar daddies’ reencarna las diversas facetas del padre que tanto ama y tanto repudia y de quien ha huido: el padre proveedor, el padre violento y controlador, el padre celoso y posesivo, el padre peligroso, el padre seductor, el padre perverso, el padre potencialmente asesino, el padre a quien tanto ama, odia y teme, al padre que desea abandonar y al padre con quien siempre retorna. El conflicto con el padre es pues trasladado imaginariamente a la relación con los clientes.

“… la razón [sic] por la que me disgusta tanto estar con un hombre mayor es porque lo veo como mi papá, y mi papá me disgusta … Me disgusta, no quiero volver a caer en la misma trampa.”

Con estos hombres mayores experimenta toda la ambivalencia afectiva que ha caracterizado su relación con el padre. El psicoanálisis denomina este proceso como transferencia (Freud, 1912b). Arguye que a través de la transferencia la libido inviste un nuevo objeto (los clientes) siguiendo un modelo prototípico establecido en el pasado. La relación traumática con el padre en el pasado se actualiza pues en el presente desplazándose sobre los ‘sugar daddies’ sin que Loretta estaría consciente de este proceso o podría controlarlo a voluntad.

“… y te sientes obligada (a cumplir demandas sexuales, V.S.) porque en el background [pausa] está la bolsa y está la ropa y está lo que te depositó y está lo de la renta y está lo de la comida y [pausa] equis o ye, ahí está. Entonces, te sientes obligado como- [titubea] como un papá. [pausa] ¿Sí me explico? [riendo] No necesariamente como un papá, [pausa] pero, o sea, estás con una persona mayor-.. que te provee- …creo que lo asimilas un poco con [pausa] una fiju- [titubea] una figura- [interrupción]paterna

A pesar de que Loretta identifica una semejanza entre su padre y los clientes, no la ubica en el vínculo sexual y coercitivo sino en un aspecto trivial: la edad avanzada de estos hombres. Es así como evita reconocer el ‘sugar dating’ como el paraje sustitutivo de su conflicto pulsional con el padre:

“… nunca me he podido conectar emocionalmente con uno de ellos, ¿sabes? [pausa] Porque no me interesan, o sea, no puedo desarrollar empatía por una persona que realmente no me interesa, y creo que eso tiene mucho que ver [sic] que hay diferencias de edades, hay- [titubea]”

En el marco del dispositivo psicoanalítico, la transferencia cumple una función fundamental para la cura, ya que las cargas afectivas pasadas ligadas a figuras importantes en la vida del sujeto se tornan visibles y analizables en su relación con el terapeuta y se convierten en resorte de la cura psicoanalítica. Empero, este mismo proceso puede adoptar también matices negativos (hostilidad) y motivar el abandono del tratamiento. En este caso, la transferencia se ha puesto al servicio de la resistencia (Freud, 1912b). Lo mismo pasa en un escenario no-clínico como la relación entre Loretta y sus ‘sugar daddies’. Con ellos re-experimenta todos los afectos y representaciones relacionados con su padre, es decir, transfiere sobre ellos su realidad psíquica: sus deseos, fantasías y afectos inconscientes. Tratándose de un proceso inconsciente, la ciega repetición del pasado impide la re- elaboración del trauma y su eventual superación (Freud, 1920). De la eterna repetición del modelo subyacente se deriva, por ejemplo, en el caso de Loretta, su consideración de querer integrarse a las ‘altas ligas’ de la prostitución. Con sus clientes repite incluso sus variados esfuerzos por abandonar al padre, pero, al igual que con aquél, termina por regresar con ellos. De hecho, está pensando en reiniciar el vínculo con su primer ‘sugar daddy’, ya que, según ella, él le está insistiendo y siempre le ha pagado bien y puntualmente.

Jugar con fuego – ‘Sugar dating’ y compulsión de repetición

Como mencionado arriba, en la transferencia retornan en actu vivencias del pasado – relacionadas casi siempre con la vida sexual infantil – cuyo recuerdo ha sido borrado de la consciencia, o bien, de las cuales existen sólo reminiscencias fragmentadas e inconexas. La represión de los recuerdos ejercida de parte del Yo es motivada por la incompatibilidad de tales recuerdos con el principio de realidad y por el displacer que se desencadenaría en caso de su eventual arribo a la consciencia.

En su texto “Mas allá del principio del placer”, Freud (1920) analizó la repetición compulsiva de experiencias afectivas dolorosas, la cual había observado tanto en niños/as (juego infantil) como en sus pacientes en el consultorio y en soldados con síndrome de estrés postraumático. Arguyó que en el caso de los adultos la compulsión de repetición emana de un choque emocional severo para el cual el sujeto no había estado preparado. En el relato de Loretta se recupera algo de esta situación traumática original, la que retorna una y otra vez en sus fantasías respecto a sus clientes. Refiriéndose a su posible respuesta frente a ciertas exigencias sexuales de parte de sus clientes, Loretta afirma:

Te sientes obligada a hacerlo. Y esta- [titubea] y tienes que darte cuenta [sic] que estás acorralada, porque estás, digamos, en ese momento, desnuda, en un cuarto con un pleno desconocido, con el cual estás teniendo relaciones sexuales, del cual dependes económicamente

Su vulnerabilidad anticipada frente a una potencial demanda sexual indeseada - hasta ahora ficticia

– de parte de los ‘sugar daddies’ descansa en el sentimiento de estar “acorralada”, es decir, sitiada, arrinconada y sin escapatoria posible. Con estas palabras describe el desamparo experimentado frente a los intentos de seducción del padre. Él la había presionado a “hacer cosas” que no había querido hacer, pero a él también lo había amado y de él había dependido. En aquel entonces se había sentido entre la espada y la pared, arrollada por la situación y sin saber cómo reaccionar.

La reemergencia de esta experiencia de vulnerabilidad y desamparo absolutos en la relación con los clientes cumple una función protectora: se busca dominar la situación traumática a través del desarrollo de angustia. Aunque se trate de un mecanismo psíquico que por sí mismo genera displacer, mediante el apronte angustioso el psiquismo intenta reestablecer las condiciones que hacen posible la vigencia del principio de placer: la protección contra un exceso de estímulos no dominados (Freud, 1920).

La persistencia de la compulsión de repetición en relación con los ‘sugar daddies’ demuestra que este intento de Loretta ha fracasado. Sus huellas mnémicas reprimidas de las vivencias traumáticas con el padre no han podido ser ligadas por las capas superiores del aparato psíquico. El precio de ello es la neurosis, es decir, una merma considerable de su salud mental.

Resumen

El ejemplo de Loretta hace patente que el incesto contra niños/as y jóvenes no es una experiencia sexual cualquiera. Se produce en condiciones de vulnerabilidad y desamparo infantil o juvenil absolutas. Las niñas, niños o jóvenes se encuentran frente a una demanda sexual de parte de una persona en la que han confiado y de quien jamás hubiesen esperado semejante apremio. No están preparados ni físico ni psíquicamente para tal vivencia. Los efectos de este trauma son de largo alcance y adoptan los matices más diversos. En el caso de Loretta, su lucha por escaparse del padre libidinoso, destructivo y persecutor la han arrojado al escenario de la prostitución. Con ello no sólo hizo realidad los insultos de su padre de ser una “puta”, sino también de tener vínculos sexuales por algo (en lugar de “por nada”). Aunque el ‘sugar dating’ le ayude a mantener un estilo de vida elevado y de ser económicamente independiente, su función rebasa las consideraciones meramente materiales: le ofrece un escenario donde re-escenifica una y otra vez las vivencias traumáticas originales y donde revive la extrema vulnerabilidad y el desamparo que las acompañaron.

Loretta sabe que requiere de tratamiento psicológico. De hecho, a los 22 años de edad entró en terapia psicoterapia. Es en este marco terapéutico cuando apenas se dio cuenta que las pláticas íntimas con su padre eran “inadecuadas”. Sin embargo, abandonó la consulta después de un par de meses y arguye en la actualidad no tener dinero para retomarla. Mientras tanto se imagina entrar a las grandes ligas de la prostitución de élite siguiendo el modelo de su amiga para hacer así realidad su sueño: subir rápidamente en la jerarquía social.

El caso de Loretta demuestra que el ingreso a la prostitución no se explica siempre y necesariamente por cuestiones materiales sino que esta actividad puede formar parte de un síndrome psicopatológico que se origina por la exposición a vivencias incestuosas con el padre. Por ende, el incesto no sólo es capaz de infringir sufrimiento en el momento en que tiene lugar, sino de generar efectos psíquicos lo suficientemente poderosos para accidentar la vida entera de un sujeto arrojándolo a la marginalidad y la exclusión social y robándole la posibilidad de un lugar digno y decente en la sociedad.

Por Veronika Barbara Sieglin, alumna de la Academia de Psicoanálisis Madrid SL.

 

Literatura

Freud, Sigmund (1895). “Zur Psychotherapie der Hysterie”, Studien über Hysterie. Gesammelte Werke,  2089-2115.                         Disponible                       en                                    línea: http://staferla.free.fr/Freud/FREUD%20Gesammelte%20Werke.pdf

-------(1896). “La herencia y la etiología de las neurosis”, Obras Completas (1991), vol. 3, Buenos Aires, Amorrortu, pp. 139-156.

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-------(1905a). Der Witz und seine Beziehung zum Unbewußten. Gesammelte Werke, pp. 485-587. Disponible en línea: http://staferla.free.fr/Freud/FREUD%20Gesammelte%20Werke.pdf

-------(1905b). Drei Abhandlungen zur Sexualtheorie. Gesammelte Werke, pp. 1574-1634. Disponible en línea: http://staferla.free.fr/Freud/FREUD%20Gesammelte%20Werke.pdf

-------(1912a). Totem und Tabú. Gesammelte Werke, 1890-1939, pp. 684-810. Disponible en línea: http://staferla.free.fr/Freud/FREUD%20Gesammelte%20Werke.pdf

-------(1912b). Zur Dynamik der Übertragung. Gesammelte Werke, 1890-1939, pp. 1224-1228. Disponible en línea: http://staferla.free.fr/Freud/FREUD%20Gesammelte%20Werke.pdf

-------(1915). Das Unbewußte. Gesammelte Werke, 1890-1939, pp. 7-32. Disponible en línea: http://staferla.free.fr/Freud/FREUD%20Gesammelte%20Werke.pdf

-------(1920). Jenseits des Lustprinzips. Gesammelte Werke, 1890-1939, pp. 33-63. Disponible en línea: http://staferla.free.fr/Freud/FREUD%20Gesammelte%20Werke.pdf

-------(1930). Das Unbehagen in der Kultur. Gesammelte Werke, 1890-1939, pp. 1535-1573. Disponible en línea: http://staferla.free.fr/Freud/FREUD%20Gesammelte%20Werke.pdf

Habermas, Jürgen (1990). Teoría de la Acción Comunicativa, tomo 2, Buenos Aires, Taurus. Marcuse, Herbert (2001). El hombre unidimensional, Madrid, Ariel

Organización de los Estados Americanos (OEA/CIM). “El incesto: atrocidad prevalente pero invisibilizado en las Américas”, Diálogo CIM: Promoviendo los derechos de las mujeres. Disponible en línea: https://dialogocim.wordpress.com/2013/10/16/el-incesto-atrocidad-prevalente-pero- invisibilizada-en-las-americas/

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