La interpretación de los sueños en pacientes limítrofes

La interpretación de los sueños es, según Freud, la "via regia" de acceso al inconsciente. Ahora bien, desde la teoría de varios autores modernos, el abordaje psicoanalítico clásico de estas formaciones está contraindicado en algunos pacientes. ¿Quieres saber por qué? ¡Lee este artículo y entérate!

La interpretación de los sueños en pacientes limítrofes
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Recordar, repetir, reelaborar

En su ensayo Recordar, repetir y reelaborar, Freud menciona que el paciente no recuerda nada de lo reprimido, sino que lo actúa, lo repite sin saber que lo hace. Se pregunta ¿qué es lo que repite en realidad? y ante esto responde: repite todo desde las fuentes de lo reprimido, lo patológico de su carácter, sus inhibiciones, sus actitudes inviables, todo ello es lo que se hace efectivo en el escenario actual.

Advirtió también sobre unas vivencias infantiles que se tornan importantísimas y que en su tiempo no fueron comprendidas o asimiladas, pero que hallan entendimiento e interpretación con efecto retardado. Llegamos a tomar noticia de estas vivencias importantísimas a través de los sueños, que constituyen para Freud una prueba revelada del lugar del trauma en la formación de neurosis.

La interpretación de los sueños según Freud

Lo traumático infantil

Lo traumático infantil se repite en los sueños como un intento de elaborar ciertas vivencias. Así como los recuerdos encubridores constituyen desfiguraciones que combinan el deseo de recordar con el deseo de olvidar, así también los traumas infantiles reaparecen en los sueños durante la vida adulta, pero con una salvedad muy particular.

En ciertos sueños, la función de la metáfora, de la desfiguración, del disfraz queda en mero intento. Cuando se han experimentado situaciones traumáticas, el contenido traumático y el latente se confunden y cuando éste último emerge en contenido manifiesto, es en sí la experiencia traumática, es el trauma como recuerdo.

Y es por esta condición que la experiencia traumática enferma al sujeto, es por lo inasimilable, por lo que contiene de opaco a toda posibilidad de simbolización, que lo traumático adquiere el carácter de patológico.

Cuando se habla de trauma se hace referencia a una herida, a un yo que no soportó la carga excesiva de excitación, de estimulación. Nos referimos a una vivencia extremadamente intensa que un yo, a causa de su inmadurez, no pudo elaborar. Este caos vivenciado originalmente en la confluencia entre el yo y el mundo, es lo que se repetirá una y otra vez en búsqueda de organización o, como dice Freud, de restablecimiento del principio del placer. Este intento vano es, también, el que se repite en los sueños de angustia o pesadillas.

Trauma infantil Freud

André Green y el mecanismo de escisión del yo

André Green señalaba que existen dos experiencias traumáticas primarias: una por falta de fusión con la madre y otra por exceso de ella. Y decía que es ésta la experiencia que el bebé percibe como persecutoria, intrusiva. Se trata de una vivencia que irrumpe en la constancia del self y dificulta su integración dado que en dicho momento la prioridad deviene reaccionar defensivamente ante lo que Green llamó el "terror sin nombre".

La forma más típica y conocida de esta defensa es el mecanismo de escisión. La escisión es un mecanismo de defensa primario frente a la falla primaria, la falla que representa un yo no integrado, un yo falto de unidad, donde coexisten diversos "pedacitos" o núcleos que no se relacionan entre sí, y que a veces salen expulsados hacia afuera (proyección) y luego retornan como perseguidores (identificación proyectiva).

Este mecanismo toma presencia en las vivencias traumáticas de la vida adulta en modo de disociación, proceso en el cual la idealización y la devaluación están presentes como dos funcionamientos no integrados que se alternan o coexisten, sin que la persona sea consciente de ello.

Este mecanismo de defensa primitivo está en el corazón de las organizaciones llamadas fronterizas o borderline y es a partir de este mecanismo que nacen otros, secundarios, como la idelaización-devaluación, omnipotencia, proyección, negación y todo mecanismo que divida la vivencia intolerable. Se trata de un psiquismo en guerra, en lucha constante y, como sabemos, una de las máximas bélicas fundamentales es "divide y vencerás".

André Green y el mecanismo de escisión

La propuesta de Otto Kernberg

Otto Kernberg, estudioso de estas (des)organizaciones, recomendaba que el tratamiento analítico con estos pacientes estuviera focalizado en la escisión evitando toda técnica que pudiera aumentar el nivel confusional, entre estas: la asociación libre clásica y su contrapartida, la atención flotante.

En este sentido, Kernberg busca instalar un encuadre que esclarezca las cooperaciones de cada uno y organice las confusiones en lugar de instalar la "neurosis de transferencia", donde la interpretación entendida de un modo clásico podría resultar perjudicial por lo menos en la primera parte del tratamiento. 

Por el contrario, su propuesta es que la interpretación esté direccionada a integrar el yo, reducir la expectativa mágica hacia el terapeuta y "enseñar" al paciente a interrumpir el hilo del pensamiento que podría conducirlo al delirio. En otras palabras, se trata de una función que remite más a la contención que a la intervención propiamente dicha.

¿Y qué hay de los sueños? Según el psiquiatra, los sueños deben ser tomados como un material más de los tantos presentados por el paciente. De ellos debe extraerse el afecto dominante, y vincular los aspectos conscientes (el sentido más manifiesto) con vivencias inmediatas o e aspectos puntuales de la relación transferencial. Kernberg dirá, a este respecto, que el análisis clásico de los sueños está contraindicado debido a que los pacientes con estas organizaciones al explorar el mundo inconsciente corren el riesgo de "perderse en la fantasía".

Otto Kernberg y el psicoanálisis

La propuesta de María Luisa Rodríguez

En 1998, la doctora Maria Luisa Rodriguez Hurtado, de la asociación psicoanalítica mexicana publicó una propuesta escrita en 1997. En su trabajo supo extraer los aspectos principales de Kernberg de la técnica de interpretación de los sueños.

En su propuesta, le devuelve a los sueños el valor como "via regia" de acceso al inconsciente, pero ahora como agente integrador del yo escindido. Se busca que el contenido onírico manifiesto, el latente y las asociaciones libres permitan al terapeuta integrar al yo en una ilusión de unidad y unificación de los afectos, mediante una interpretación que se despliega en la transferencia en un tiempo de aquí y ahora.

Los pacientes limítrofes manifiestan su escisión en sus relaciones interpersonales, en la relación transferencial con el terapeuta y en los sueños. La autora propone indagar en los sueños las huellas de estos mecanismos de defensa primitivos. Al encontrarlos, sugiere presentárselos al paciente para luego relanzar la asociación libre. Ello permite, según señala, comprender los contenidos latentes disociados y ligarlos, favoreciendo así la integración del yo, y alcanzar una mayor comprensión y consciencia de los afectos que enmarcan el sueño.

Ejemplo de un caso clínico

A modo de viñeta ilustrativa, presento el siguiente sueño, traído por un paciente de 30 años de edad a consulta en las primeras entrevistas. En él se pueden observar claramente los mecanismos de defensa primitivos antes descritos:

estoy en una casa y hay un reflejo, creo que estoy  frente a un espejo, mi reflejo es diferente a mí, tiene una risa extraña, perturbadora, me dice que lo deje salir, que nadie se va a dar cuenta, me siento asustado, angustiado, me despierto temblando, la risa del reflejo es cínica, perversa.”

Las asociaciones anteriores hacían referencia a su relación con la figura materna que sustituyó a la sanguínea, relato que va acompañado de un intenso sentimiento de resentimiento en cuanto al trato que dice haber recibido. Según señala, a lo largo de su vida ha experimentado dicha relación como "anuladora e inhibidora de su crecimiento", en exceso intrusiva y sobreprotectora. Desde una posición de queja y como quien busca un culpable, atribuye a esta relación primaria su incapacidad de trabajar, independizarse y relacionarse en pareja.

Considero que la interpretación de este sueño nos permite ubicar y enmarcar el mecanismo de la escisión, de un yo dividido. En una de las partes se concentra el objeto persecutorio idealizado, perverso y agresivo que vive dentro de él y en otro se concentra la parte buena devaluada. La relación entre estas partes inconexas de la personalidad le producen al sujeto ansiedad persecutoria y perplejidad frente a una difusión de identidad.

La secuencia del análisis de los sueños en los que está presente o visible este mecanismo de la escisión (particularmente habitual en organizaciones fronterizas) se orientará pues a la unificación de dicha escisión en un yo que logre la conciliación de cada "pedazo". Esto se logra a través de la interpretación unificadora no solo de las partes incluidas en el relato del paciente, sino también (y fundamentalmente) de la transferencia en el aquí y ahora, contenida por el timing y sostenida por el encuadre que busca cuidar la relación terapéutica.

Autora: Lic. Aribeth San Martin. Docente y redactora en Academia de Psicoanálisis Madrid S.L.

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