Margaret Little y su perspectiva psicoanalítica

El concepto de «contratransferencia» ha sido objeto de innumerables debates dentro de la historia del movimiento analítico. En Londres, Margaret Little estableció nociones novedosas sobre este tema vital de la clínica. ¡Ingresa aquí para saber más de su vida, obra y perspectiva psicoanalítica!

Margaret Little y su perspectiva psicoanalítica

En este artículo encontrarás:

  • ¿Quién fue Margaret Little?
  • Margaret Little y el psicoanálisis
  • Perspectiva psicoanalítica
  • Little y el rol del analista en la conducción de un análisis
  • Margaret Little: Implicaciones técnicas de un análisis
  • Obras escritas
  • Referencias

¿Quién fue Margaret Little?

Margaret Isabel Little nació el 21 de mayo de 1901 en la ciudad de Bedford en Reino Unido. Fue la hija de una familia de clase media, y la segunda gestación de un total de cuatro hermanos. Su madre, oriunda de Australia, era profesora de matemáticas y Little (1995) la describe con un carácter impredecible y como alguien «incapaz de haberle brindado un ambiente donde fuera seguro ser».

Por ello, la actitud hacia su progenitora era ambivalente: por un lado, dócil y dependiente; por otro, hostil y desafiante. Mientras que su padre, un maestro de escuela, lo describe como “una persona estable, cálida y sociable” y a quien todas sus actividades y amistades se veían destruidas por el carácter irritable de la madre de Little. Él empezó a delirar en 1945, fue hospitalizado y murió de bronconeumonía ese mismo año.

M. Little estudió medicina en la universidad de Londres y se graduó en 1927. Además de psicoanalista fue pintora y empezó a desarrollar dicha actividad a mediados de los 50’s, teniendo un reconocimiento en el campo artístico hasta el punto de vender algunas de sus pinturas. Finalmente murió el 27 de noviembre de 1994

Margaret Little y el psicoanálisis

Su contacto con el psicoanálisis fue primero como paciente. Fue tratada por cuatro psicoterapeutas, el primero jungiano en 1936 hasta 1938 (3 sesiones por semana), y la exhorta a participar en las reuniones de la sección médica de la sociedad británica de psicología.

También fue tratada por Ella Freeman Sharpe quien fue presentada por su primer analista (“el Dr. X”) en 1938; tratamiento que empieza en 1940 y culmina en abril de 1947. Little empieza hacer análisis didáctico con Sharpe, quien la alienta en su formación como analista y la postula como candidata ante Edward Glover, el presidente de la Sociedad británica de Psicoanálisis

Sin embargo, durante esos 11 años y tras la muerte de Sharpe en mayo del 47, consideró que sus análisis nunca habían tocado sus verdaderos conflictos, referentes a la angustia psicótica; a la elaboración de duelos; a crisis de su identidad y a su posición “psicótica Borderline”, por lo que fue remitida a Marion Milner, quien la contuvo durante un año.

A sus 48 años y luego de buscar ayuda psiquiátrica durante 13 años, llega a la consulta de D. Winnicott, desde 1949 a 1957, a quien había conocido anteriormente en la sociedad británica de psicoanálisis. Con sus sesiones y a través del vínculo con Winnitcot; Little pudo encontrar y reelaborar un “ambiente facilitador” donde le era posible ser, a pesar de transcurrir, durante su análisis, tres episodios depresivos y una hospitalización.

Como psicoterapeuta, Little se desempeñó en la clínica tanto con niños como con adultos, en paralelo a su análisis personal. Su trabajo se centró sobre la transferencia y la contratransferencia del analista respecto a pacientes psicóticos, tomando un estilo empático y humanista, influido por su contacto con Winnicott.

Perspectiva psicoanalítica

Los aportes de M. Little echaron luz sobre la dinámica de la contratransferencia y la posición de las dos personas involucradas en el dispositivo analítico: el paciente y el analista. A su vez, su rango de acción abarcó pacientes de estructura psicótica, psicopática y personalidades límites; sin excluir a los psiconeuróticos.

Little (1957) concibe la contratransferencia como una sumatoria total de las actitudes y comportamientos, tanto conscientes como inconscientes asumidos por el analista frente a su paciente. Postula su dinámica como una situación de carga emocional inevitable del tratamiento psíquico.

En este sentido, escribe la letra «R» que simboliza o engloba la respuesta ante el paciente que contiene los elementos conscientes, los reprimidos y aquellos que no han sido jamás conscientes, ni analizados en el constructo personal del analista, a nivel de sus instancias: Yo, Ello y Super Yo.

Little parte de que la Respuesta «R» del analista: «resulta de un equilibrio, de una interacción y de una fusión entre el amor y el odio del analista hacia su paciente». (p.2) el cual debe ser canalizado frente a las necesidades de este último, y entiende como necesidades del paciente sobre las que el analista debe operar, a los siguientes hechos:

  • la hospitalización.
  • disposiciones que debe tomar con el médico de familia para los cuidados.
  • control de sedantes.
  • contactos con el medio y los amigos.
  • control de los acting out (a menudo necesario para la seguridad del enfermo) (p.3)

A su vez, las necesidades responden al encuadre del tratamiento, lo cual incluye: la fijación de honorarios, la explicación sobre en qué consistirá el tratamiento y la función que tendrá el analista, el día y la hora de las sesiones y la elección del paciente o su posible derivación a otro profesional. El establecimiento de lo anterior, en caso de ser aceptado, permitirá conducir la cura de un caso.

Little y el rol del analista en la conducción de un análisis

«que una contratransferencia afecte al análisis, concierne al paciente, y él tiene el derecho de saber». (Little, 1957, p.8)

Margaret Little parte de que el analista tiene un gran compromiso en la dirección de un caso y que su primer rol es asumir la responsabilidad de elaborar una evaluación profunda del analizado para determinar cuáles son sus dificultades y frustraciones tanto personales como interpersonales, y conocer mediatamente de qué manera la persona está perturbada y manejar mejor la transferencia.

En una posición que posteriormente fue revisada y rectificada por numerosos autores (vg. Racker, Chiozza, entre otros), señala que una de las funciones del analista es la de expresar de manera directa los sentimientos que despierta un analizante, manifestándole claramente cómo surgen y en el momento en que aparecen (así sean penosos o vergonzosos como el odio, la rabia, el temor, o impulsos sexuales y culpabilidad).

Exhorta al analista a no reprimir sus ideas y sentimientos frente al paciente, sino expresarlos conscientemente, pues de no hacerlo, falsearía su posición humana y la conducción del análisis. Bien nos recuerda la autora: «Para los pacientes que sufren angustias psicóticas, y en particular para aquellos que sufren una psicosis real, un contacto más directo con el analista es necesario». (1957, p.7)

Sin embargo, cabe la pregunta: ¿cuál es el límite de expresión de los sentimientos del analista? M. Little (1957) responde: «A menos que esté “enamorado” de su paciente, no habrá ningún riesgo real de que los sentimientos del analista se fijen, él debe continuar expresándolos, lo que se debe temer es que algún sentimiento no haya sido expresado». (p. 6).

Para Little, la práctica analítica comprende a su vez la otra cara de la moneda: Interpretar la transferencia, es decir, conectar y dar un sentido a la demanda o pedido consciente o inconscientes por parte del paciente, con sus contenidos históricos de carga afectiva; (como sentimientos o fantasías depositadas en la figura del analista) y con el sentido que adquieren los síntomas.

Margaret Little: Implicaciones técnicas de un análisis

Nuestra autora toma en consideración y cuestiona a la tradición que sugería que la interpretación de la transferencia en pacientes psicóticos o con fuertes distorsiones de la realidad no suele ser efectiva, pues no pueden discernir la ilusión de la realidad propiamente dicha, pues la naturaleza de la transferencia ya es en sí ilusoria.

Sin embargo, el analista es el eje central en la dirección del tratamiento y una de sus funciones es que, a través de su estilo y personalidad, pueda elaborar medios simbólicos y usarlos para hacer al “Yo” del paciente accesible a las interpretaciones de la transferencia, con el fin de no sólo reencontrar sus necesidades y dominar la angustia psicótica sino de romper con una transferencia ilusoria.

La interpretación sobre la transferencia, precisa para ello de tres aptitudes:

  1. El uso del pensamiento deductivo
  2. La simbolización
  3. La aceptación de sustitutos

Para Little, el dispositivo analítico es: «una situación en la que todo puede pasar» (p.19) Por tanto, tales aptitudes introducidas en un campo de espontaneidad, de capacidad lúdica y de expresión de los impulsos bajo el establecimiento de límites conscientes de lo que el analista puede o no hacer, -según la singularidad del caso- podrán hacer que el “Yo” del paciente se fortalezca al entrar en contacto con la realidad vs sus ilusiones.

Lo anterior rompe con el mito caricaturesco del psicoanalista inhumano o totalmente imparcial. Por lo que Little, en su época, invitaba a reinventar la técnica, desde la responsabilidad de reconocer y aceptar la contratransferencia del analista, e intervenir no sólo con interpretaciones, sino también como un sostén (Holding) de la realidad del paciente.

Obras escritas

A lo largo de sus 93 años de vida, Little desarrolló varios trabajos, simposios y escritos centrados en la clínica e interpretación de la transferencia, especialmente en pacientes que en época de Freud no eran considerados como candidatos a análisis, como lo eran los casos de psicosis. Entre alguna de sus obras tenemos:

  • 1951: Contratransferencia y la respuesta del paciente a ella.
  • 1957: "R": la respuesta total del analista a las necesidades de su paciente.
  • 1958: Sobre la transferencia delirante.
  • 1960: Simposio de contratransferencia.
  • 1960: Sobre la unidad básica.
  • 1966: Transferencia en estados fronterizos.
  • 1981: Neurosis de transferencia y psicosis de transferencia.
  • 1987: Sobre el valor de la regresión a la dependencia.
  • 1990: Relato de mi análisis con Winnicott. Angustia psicótica y contención.
  • 1990: Miss Alice M y su dragón. Recuperación de un talento oculto.
  • 1991: Estados límite. La alianza terapéutica.
  • 1991: "El errante: notas sobre un paciente paranoico".

Su obra no sólo aportó novedosas maneras de pensar el vínculo transferencial sino que exhortó a los analistas a reinventar su propio estilo y ser conscientes de sus procesos internos y proyecciones inevitables hacia los pacientes. En este sentido su obra también fue sobre técnica psicoanalítica.

Por: Psic. Kevin Samir Parra, redactor en la Academia de Psicoanálisis, Madrid SL.

Referencias

  • Little, M. (1957). “R”- La respuesta total del analista a las necesidades de su paciente. Int. J. Psycho-Anal., 38:240-254. Traducción castellana: A . Gasparino. y J. Castelo; Mayo - Junio 1997 para el Colectivo GRITA
  • Little, M. (1995). Relato de mi análisis con Winnicott. Angustia psicótica y contención. Buenos Aires, Argentina: Lugar Editorial S.A
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