Melanie Klein: Una autora central de la psicología infantil

Pionera en la investigación y el trabajo clínico con niños, Melanie Klein desarrolló una novedosa teoría sobre el desarrollo anímico que tiene en cuenta fantasías, asociaciones y comportamientos lúdicos como la base sobre la cual se construye el universo emocional del adulto.

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Historia

Melanie Klein fue una mujer brillante y de carácter fuerte; también una madre cariñosa que tuvo tres hijos. Desde joven se interesó por la medicina, pero más tarde se dedicó al psicoanálisis y, para elaborar su teoría, fue influenciada por varios maestros entre los cuales se destacan Sandor Ferenczi y Karl Abraham. Empero, ¿de dónde surgió su pasión por el psicoanálisis?

Nuestra autora se interesó por esta disciplina en 1914, al leer la “interpretación de los sueños” de Freud. Posteriormente, se analizó con Ferenzci y, tras pasar por su propio análisis, se animó para formarse como psicoterapeuta. En 1919 ingresó a la sociedad psicoanalítica de Budapest y presentó su primer trabajo: “el desarrollo de un niño” basado en el estudio de uno de sus hijos.

En 1920 Freud publica el texto: “más allá del principio de placer”, donde articula la idea de pulsión de muerte, noción que será fundamental en la teoría de Melanie Klein. También, ella causó controversias en algunos círculos psicoanalíticos, en especial con Anna Freud; con quien tuvo grandes diferencias epistemológicas y técnicas en el campo del psicoanálisis infantil.

La vida de Melanie Klein

Melanie Klein nace en Viena el 30 de marzo de 1882, siendo la hija menor de una familia nuclear de origen judío. Su infancia estuvo marcada por la pérdida de su hermana, quien muere en 1896, y de su padre Moriz quien fallece en 1900.

En sus datos biográficos, se revela que su relación con su padre fue distante y poco afectuosa. Asimismo, experimentó en su niñez sensaciones de intranquilidad y zozobra. Además, en la adultez atravesó por algunos episodios depresivos.

Durante su adolescencia, la relación con su hermano mayor Emile marcó positivamente su vida intelectual y creativa. A través de él, conoció la filosofía de Nietzsche y se motivó a estudiar medicina; carrera que no culminó para dedicarse definitivamente al psicoanálisis.

En 1899, se casó con su primo segundo Arthur Stevan Klein y en 1904 nació su primogénita Melita, quien en su adultez también fue psicoanalista y rivalizó con su madre. En 1907 nació su segundo hijo Hans, y en 1914 nace su tercer hijo Erich. Ese mismo año fallece su madre Libussa Reizes.

A lo largo de su vida vivió en varios sitios de Europa, principalmente: Budapest, Berlín, Eslovaquia y Escocia; muchos de estos viajes fueron a raíz de las guerras y el antisemitismo. Finalmente fallece en Londres el 22 de septiembre de 1960.

¿Cuál es la teoría de Melanie Klein?

Melanie Klein desarrolló su teoría a partir del análisis y la observación directa sobre los niños. Postuló que el complejo de Edipo no era exclusivo de la fase fálica, sino que se presentaba desde la primera infancia y, además, que los niños nacen con imágenes, afectos y defensas inconscientes, auspiciados por la pulsión de muerte, connatural del ser humano.

Melanie Klein, realizó un estudio arduo e intuitivo sobre la mente y las emociones infantiles. Concibió que desde bebé, el ser humano transita por una ansiedad persecutoria (representada por la frustración, necesidades insatisfechas, molestia y dolor) para asimilar la realidad y los cambios.

Según la autora, los bebés tienen la capacidad inconsciente e innata de percibir la existencia de su madre, quien colma tanto sus necesidades como las demandas de amor y de comprensión.

La madre, pues, es el vínculo primario fundamental, porque no sólo representa -en los inicios- la totalidad del mundo exterior sino que garantiza la constitución psíquica del bebé. De modo que el inconsciente del infante y el de la madre están, en una primera instancia, íntimamente ligados.

A nivel inconsciente, el bebé experimenta sentimientos de ambivalencia (amor-hostilidad) dirigidas hacia la madre y luego hacia el padre. Las expresiones inconscientes de esos sentimientos duales se articulan en las fantasías y en los juegos. De acuerdo con Melanie Klein, estos sentimientos de amor, odio y culpa son emociones edípicas primitivas que se generan desde los inicios de la vida en relación a los padres.

En resumen, la concepción antropológica de Klein versa sobre un innatismo de emociones e impulsos de carácter hostil y amoroso, que se mantendrán durante toda la vida de una persona. Dichos impulsos son la agresividad, la envidia, resentimiento por la frustración, el amor y la gratificación mediadas por el súper-yo.

¿Qué es el objeto parcial del sujeto?

El concepto de objeto parcial fue establecido por uno de los maestros de Melanie Klein, Karl Abraham, para designar a las imágenes mentales incompletas que en sus inicios tienen los infantes de sus padres, ya que no perciben la individualidad y totalidad de ellos.

En este sentido, los objetos parciales del sujeto son representaciones con gran carga afectiva que permiten a los niños relacionarse con sus padres y posteriormente con el mundo. En primer lugar, al ser la madre dadora de los cuidados, el infans percibe el pecho con gratificación y placer pero, al mismo tiempo y tras las privaciones del destete, se genera angustia y sensación de abandono, emociones que son vividas con hostilidad por parte del infante.

Para hacerle frente a la angustia, el aparato psíquico emplea el mecanismo de división y proyección, por lo que escinde al pecho materno en dos aspectos: “el pecho bueno” y “el pecho malo”. Los aspectos positivos son asimilados e idealizados y los negativos se rechazan con agresividad y se proyectan en fantasías de destrucción localizadas en el exterior.

¿Qué son las relaciones objetales en psicoanálisis?

Las relaciones objetales son los momentos evolutivos del desarrollo psicosexual donde el Yo se relaciona con objetos externos e internos desde el amor o el odio. Dichos momentos abarcan las relaciones orales, anales y fálicas, etapas en las que el niño emplea la libido para conocer y experimentar el mundo a través del placer de las zonas erógenas.

Desde el nacimiento hasta los 18 meses de edad, el bebé se relaciona con su madre y satisface sus necesidades a través de la succión o el chupeteo. Él introyecta a su madre, a la que en un principio ve sólo parcialmente a través del pecho.

Por ejemplo: cuando el bebé tiene hambre, se genera en él la sensación de ansiedad y molestia. Al proporcionársele la leche materna, colmará sus necesidades en la acción del chupeteo. Aquí se constelan emociones de gratitud ante la satisfacción de las necesidades y, de hostilidad ante la frustración de las mismas.

Otro ejemplo de las relaciones objetales en la infancia es el siguiente: Una niña de 2 años tiene un objeto preferido, a saber, una muñeca, y  juega con ser la mamá (se identifica con las cualidades positivas de la madre) pero al mismo tiempo siente gran hostilidad por el oso de peluche de su hermano menor y lo muerde hasta romperlo (proyecta en el oso los aspectos negativos que rechaza de su hermano -rival-, expresados por el sadismo-oral para descargar una tensión angustiosa).

El objeto parcial en las fases del desarrollo psicosexual

¿Cómo se juega el objeto parcial en la fase anal? Al ir adquiriendo autonomía sobre su cuerpo, el infante descubre como fuente de placer el hecho de retener y expulsar las heces, las cuales intuye inconscientemente como una creación y como un elemento de gran valor para el Otro. De este modo, el carácter anal se relacionará con una serie de valores relativos a la palabra de los otros, ligándose muchas veces a la escrupulosidad, el ahorro y lo pertinaz.

Un ejemplo de ello puede manifestarse cuando un niño juega a crear, recopilar y destruir figuras de plastilina; el niño puede proyectar en la plastilina imagos de gran valor y retenerlas, así como recrear escenas en las que adjudique a otras figurillas aspectos hostiles para destruirlos.

Por otro lado, en la fase fálica, ocurre una identificación genital del Yo con el falo, así como una prevalencia del pensamiento mágico que es característico en los niños. Por ende, el carácter de esta etapa se describe por el narcisismo, orientado hacia la demostración del poder y la temeridad.

Un ejemplo de las relaciones objetales fálicas puede expresarse cuando el niño juega con otro, a luchar con sus espadas de juguetes o con pistolas de balines, donde su placer está en la fantasía edípica de ser el vencedor.

La teoría psicoanalítica de Melanie Klein

Uno de los puntos centrales de la teoría de Melanie Klein es su concepción de la angustia, que es un afecto asociado a la culpa y al miedo ante alguna reacción violenta de los impulsos agresivos proyectados en el exterior. De aquí nace la posición Esquizo-paranoide.

Dicho concepto proviene de los mecanismos defensivos primarios del sujeto: La “esquizo” o división del yo con el objeto parcial; y la proyección (paranous) de los aspectos “buenos” y “malos” sobre la división de los objetos y el yo.

En virtud de ambos mecanismos, se construyen las relaciones con el mundo. La posición esquizo-paranoide constituye la primera estructura básica del ser humano para hacerle frente a la realidad desde el interior, tras el trauma del nacimiento hasta el complejo del destete.

El complejo del destete es crucial en el desarrollo del bebé, ya que implica para la teoría de Melanie Klein la primera castración (o pérdida de objeto) que generará nuevas angustias en él. Aquí se forja el primer duelo, donde se constituye la posición depresiva.

A partir de allí, el infans empezará a comprender que los objetos están separados de su self y comenzará a ver la totalidad del cuerpo de los padres y su propia individualidad, por lo que emprenderá a buscar nuevos objetos de satisfacción. Asimismo, empiezan a surgir los sentimientos de agradecimiento y la capacidad de resiliencia al identificarse ya no parcialmente con la madre, sino de forma total.

Tras esa aprehensión e identificación total, el bebé puede inconscientemente reintegrar y reparar los objetos que tras sus fantasías agresivas han sido dañados. Esto lo hace a partir del sentimiento de culpa surgido por la relación entre el Yo y el Súper-Yo.

Frases de Melanie Klein

Entre algunas frases de Melanie Klein sobre el mundo infantil y el psicoanálisis, se encuentran:

“Si un bebé se muestra capaz de aceptar alimento y amor, ello significa que puede sobreponerse al resentimiento por la frustración con rapidez y, cuando se le proporciona una nueva gratificación, recupera sus sentimientos de amor”.

“Una fuerte identificación con la madre buena facilita la identificación con un padre bueno y, más tarde, con otras figuras amistosas”

“Si contemplamos nuestro mundo adulto desde el punto de vista de sus raíces en la infancia, comprenderemos la forma en que nuestra mente, nuestros hábitos y nuestros enfoques se han ido construyendo a partir de las más tempranas fantasías y emociones infantiles”

“La experiencia psicoanalítica ha demostrado que aun un tratamiento completo sólo disminuye la fuerza de los puntos de fijación pregenitales del niño y su sadismo, pero nunca los suprime del todo”

“El análisis puede hacer por los niños, ya sean normales o neuróticos, todo lo que puede hacer por los adultos y mucho más. Puede librar al niño de mucho dolor continuo y de experiencias penosas por las que atraviesa el adulto antes de ser analizado, y sus perspectivas terapéuticas son mucho mayores”

“Cuando la avidez y la envidia no son excesivas, incluso una persona ambiciosa puede encontrar satisfacción en ayudar a los demás a realizar su tarea”

Obras de Melanie Klein

Desde sus primeros contactos con el psicoanálisis, Melanie Klein fue una autora prolífica; no dudó en establecer sus propias concepciones, aun cuando éstas eran contrarias a las ideas establecidas por las figuras de autoridad de la época. Entre algunas de sus principales obras se destacan:

  • La importancia de la formación de símbolos en el desarrollo del yo (1930)
  • El psicoanálisis de niños (1932)
  • Contribución a la psicogénesis de los estados maniaco-depresivos (1935)
  • Amor, Culpa y Reparación (1937)
  • El duelo y su relación con los estados maniaco-depresivos (1940)
  • Notas sobre algunos mecanismos esquizoides (1946)
  • Los orígenes de la transferencia (1952)
  • Agresividad, angustia y sentimiento de culpa (1952)
  • Envidia y gratitud (1957)
  • Nuestro mundo adulto y sus raíces en la infancia (1959)

¿Por qué se forma el yo?

Según Melanie Klein, el Yo de una persona existe y opera desde el nacimiento, y está influido por los impulsos inconscientes y las relaciones con el exterior. El Yo es aquella parte del Self que recubre la personalidad y su función es mantener un equilibrio entre las necesidades internas y las tensiones externas.

Para defenderse de dichas tensiones, el yo opera con los mecanismos de introyección y proyección. El primero quiere decir que todas las vivencias exteriores que impactaron tu psique son incorporadas dentro tu self con un sentimiento tranquilizador y protector; por ejemplo, el modo en que una mamá deseó y acarició al bebé, configurarán en la vida posterior de esa persona los modos de amar a los demás.

Mientras que la proyección hace referencia a la capacidad que tienes desde bebé para atribuir a los demás sentimientos e impulsos internos, sean agradables o desagradables. Podría resumirse del siguiente modo: Aquello que ves en los otros es algo relativo a ti mismo, a cómo el amor te ha sido dado.

Entonces, si el bebé introyecta a la madre como un objeto bueno, este hecho es garantía para la formación de un yo saludable ya que se identifica con características benévolas que influenciarán en la formación de vínculos y en el sentimiento de esperanza en la adultez. En este sentido, el Yo adulto proyectará sobre el mundo y las relaciones sociales sentimientos coherentes a eso básico, inaugural introyectado desde el vínculo con la madre.

En definitiva, a través de estos mecanismos, el yo puede escindirse para formar una noción de “yo bueno” que es idealizado e interiorizado y de “yo malo” que es rechazado y vivido con angustia y culpa.

¿Cuáles son las ideas principales del psicoanálisis de Melanie Klein?

Entre algunas ideas principales del psicoanálisis kleiniano se encuentran que:

  • La posición esquizoparanoide y la posición depresiva son las formas en que se organiza el yo en relación a los objetos a lo largo de la existencia.
  • Los padres y educadores deben dar la oportunidad a los niños de expresar libremente sus emociones y no coaccionar sus actitudes en los juegos; porque en las experiencias lúdicas afloran las fantasías inconscientes.
  • En análisis, se le permite a los niños incluso dañar los juguetes pero no violentar físicamente contra la figura del analista.
  • Según Klein, el destete debe empezar a los 6 meses, y recomendaba a la madre hacerlo progresivamente a través de una actitud pacífica y con amor. También recomendaba intercalar la lactancia con el biberón para lograr, paso a paso, la sustitución de objeto.
  • Asimismo y respecto al control de los esfínteres, Melanie Klein recomendaba no ser muy severo en la educación de los niños, sino enseñarles la importancia de la higiene.
  • Finalmente, Melanie Klein aconsejaba a los padres tomar medidas de privacidad para evitar que los niños viesen las imágenes primarias del acto sexual entre ellos ya que ello es percibido como un acto agresivo y sádico que puede generar conflictos fuertes en las posiciones del Yo infantil.

Autor: Kevin Samir Parra Rueda

Referencias:

  • Klein, M. (1932). El psicoanálisis de niños. Epub: Versión digital
  • Klein, M. (1959). Nuestro mundo adulto y sus raíces en la infancia. Epub: Versión digital
  • Barbieri, M. (2017). Melanie Klein. Barcelona, España: Editorial Salvat.
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