Narcisismo: trastorno de personalidad narcisista

El estado en el que el Yo conserva la libido en sí mismo y la persona tiene dificultades para depositar su energía en el mundo exterior, amar a otros y establecer nuevos vínculos se denomina narcisismo. ¿Qué es una personalidad narcisista desde la perspectiva psicoanalítica? ¡Lee este artículo!

Narcisismo: trastorno de personalidad narcisista
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¿Qué es el narcisismo? introducción

Cuando pensamos en el narcisismo tendemos a asociarlo con el personaje de la mitología griega. Narciso era un hombre muy bello cuya inclinación natural era reflejarse en superficies tersas o especulares en busca de su imagen.

La cultura griega antigua asignaba un lugar preferencial a la belleza, denominada ‘kalos’, por eso fomentaban la gimnástica y la música, la formación y el perfeccionamiento corporal y espiritual. Los antiguos griegos, sin embargo, tenían unas series de condiciones para controlar las pasiones producidas por la belleza, por ello Pandora como arquetipo de la mujer, era denominada un mal bello ‘kalon kakon’, dando a entender que no todo lo bello es bueno y puede enceguecer.

El concepto de narcisismo tiene como base la reiteración del reflejo, la imagen o el remitirse al sujeto narcisista a través de un signo cualquiera que sirva para designar al mismo sujeto y también la intensidad de esa reiteración, remitiendo todo siempre a sí de una manera atrapante.

El narcisismo según Evans (2007), en terminología freudiana, es «la investidura de la libido en el YO opuesta al amor objetal, en el cual la libido es investida en objetos» (p. 135), en cambio, para el lacanismo, el narcisismo es «la atracción erótica suscitada por la IMAGEN ESPECULAR» (p.135).

¿Dónde se origina el narcisismo?

El narcisismo es el producto de una relación de identificación entre el sujeto y su propia imagen, por lo tanto es un estatuto funcional del Yo durante los primeros meses de vida. En un inicio, el bebé humano no logra integrar diversas sensaciones, funciones, estímulos e información del mundo en una unidad corporal, sino que las experimenta de manera fragmentada, pues no ha alcanzado aún la maduración psicomotriz.

Entonces, la primera mirada frente al espejo le proporciona una síntesis unificada de su cuerpo a través del reflejo exterior y permite unificar las sensaciones fragmentadas en una imagen completa de sí mismo. Este acontecimiento, tal como indica Lacan le produce al sujeto no sólo júbilo sino también una sensación de amenaza y agresividad (en relación con el "otro" que habita el espejo).

Podemos pensar este primer momento como una primera alienación, que será superada a partir de la mirada del Otro, es decir, de la interiorización y apropiación por parte del bebé de su imagen especular, la cual enriquece amorosamente al (moi) yo, a partir del reconocimiento de sus cuidadores.

Imaginemos una madre que "sanciona" el acto en que el niño se mira al espejo mediante una exclamación del tipo: "¡Qué hermoso nene!" o ¡Igualito al padre! Allí, el afecto que siente la madre por su hijo se aúna con la imagen que el niño recibe desde el espejo y las palabras que le indican quién es, cuál es su lugar en el universo simbólico.

Narcisismo psicoanálisis

El narcisismo como fenómeno social

Podemos pensar que el narcisismo se extiende a las múltiples esferas relacionales de la vida. Por ejemplo, si «la relación narcisista constituye la dimensión imaginaria de las relaciones humanas» (Evans, 2007, p. 135), entonces en la política (como la esfera de la administración y expresión del poder) la relación narcisista sirve de base o de juntura en términos imaginarios entre un líder y una masa.

Siendo que el líder siempre es el principal, mientras que la masa obedece a sus inclinaciones como superficie reflectante de individuos que se sienten a su vez representados por el líder: “L’État, c’est moi” (El Estado soy yo), reza la frase atribuida a Luis XIV.

En esta misma dirección, la Bildungsroman o educación estética a través de la novela, contemplaba que el proceso de aprendizaje referida a lo social se centra en prototipos que se imponen naturalmente en el intercambio social entre los jóvenes, el cual se remite a un proceso de identificación. Por ejemplo, en Wilhelm Meister de Goethe hay una escena en donde los niños eligen el estilo de ropa, el color, los accesorios, tales como los elige “el mejor” del grupo, repitiéndose el fenómeno de líder-masa.

Trastorno narcisista de la personalidad

¿Qué caracteriza a las neurosis narcisistas?

Un narcisista es una persona que se comporta como si estuviese enamorada de sí misma, pues toma a su Yo y a su imagen como objeto de satisfacción pulsional, tanto de forma erótica como de forma auto-destructiva.

El narcisista puede tener una híper-valoración de su pensamiento, creerse omnipotente y con fuertes convicciones de que el mundo está a su merced (megalomanía). O Por el contrario, tomarse a sí mismo como el centro donde gira todo lo reprochable e ideas de insignificancia, como sucede en la melancolía.

También, puede verse atrapado en escenarios de co-dependencia emocional que le traen un constante sufrimiento, buscándose a sí mismo como objeto de amor en sus vínculos eróticos. O además, retirar su interés por los objetos, vínculos y lazos del exterior para depositarlos en partes de su cuerpo, como sucede en la hipocondría.

Entre otras neurosis narcisistas, podemos hallar la anorexia, como el trastorno de la conducta alimentaria que se caracteriza por: un bajo peso corporal en contraste con la estatura y la edad; un miedo intenso a volverse obeso y una distorsión delirante de la imagen del cuerpo.

¿Cómo tratar a un narcisista?

En las neurosis narcisistas, la libido es retirada de los objetos exteriores para ser puesta en el yo, en su imagen, o en partes del cuerpo, hasta el punto de exaltar y distorsionar su propia imagen. En este sentido, el tratamiento psicoanalítico con su regla de asociación libre, buscaría lograr una tramitación y desligadura de la libido sobre el yo, a partir de:

  • El análisis y construcción de las fantasías del paciente.
  • La confrontación de material contradictorio del discurso.
  • El análisis de los sueños, lapsus, síntomas.
  • La interpretación del material de significantes y de la transferencia del paciente.

Por ende, al poner al servicio del sistema consciente los contenidos reprimidos, -hechos conscientes a través del acto analítico- la persona puede armonizar su capacidad afectiva, comprender mejor su historia y rectificar su posición respecto a los modos de relacionarse con los demás y consigo mismo, recuperando su capacidad de amar y obrar sobre el mundo exterior.

Por: Psic. Kevin Samir Parra, redactor en la Academia de Psicoanálisis, Madrid SL.

Fuentes y Referencias:

  • Evans, D. (2007). Diccionario introductorio de psicoanálisis lacaniano. Ciudad de Buenos Aires: Paidós.
  • Freud, S. (2005). Obras Completas Tomo II. XLII Observaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia («dementia paranoides») autobiográficamente descrito. (1910-11). Argentina: El ateneo editorial.
  • Lacan, J. (2009). Escritos 1. El estadio del espejo como formador de la función del yo [je] tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica. Argentina: Siglo XXI editores.

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