Neurosis: Definición, causa, síntomas y tratamiento

La neurosis es una estructura clínica central para el psicoanálisis. Puede perjudicar tu vida cotidiana, afectando desde la manera en que te relacionas con la realidad y con las otras personas, hasta tu forma de amar y conseguir tus metas. ¡Conoce más acerca de sus causas y tratamiento!

Neurosis: Definición, causa, síntomas y tratamiento
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¿Qué es la neurosis?

La neurosis es una afección sin base orgánica que se caracteriza por conflictos (cuyas raíces remiten a la primera infancia) entre distintas instancias del aparato psíquico. Más específicamente, entre el “Yo” (instancia oficial, formal dedicada al vínculo con la realidad y el mundo exterior) y el “Ello” (instancia intrapsíquica que condensa y nuclea las pulsiones inconscientes). En resumen, se trata de un conflicto de la persona con sus propios deseos. Empero, te preguntarás ¿por qué ocurre la neurosis?

Esta afección es el producto del proceso represivo, o en otras palabras, del rechazo y exclusión de deseos, ideas, pensamientos o imágenes inadmisibles a la consciencia y que no han tenido acceso ni elaboración suficiente por ella. ¿Y por qué resulta una  representación inadmisible para la conciencia? Sencillamente, porque va a contramano de las exigencias morales, ideales y valorativas que el proceso de socialización impone al individuo.

Así, el psicoanálisis supone, tras determinados síntomas, una operación dialéctica inconsciente que consiste en los siguientes pasos o etapas:

  1. Quiero X
  2. No me está dado querer X (está MAL que yo quiera X)
  3. Nunca he querido X ni lo volveré a querer (proceso represivo)

Ahora esa X que quise y que quiero, la seguiré queriendo, por supuesto, aunque ahora sólo de manera privada, íntima, silenciada y disfrazada, mediante mi síntoma. Es decir que con tal de no saber de mi deseo, ¡me miento inclusive a mí mismo al respecto! Es en este sentido es que un célebre psicoanalista dijo una vez que el malestar de una persona equivale a la fuerza que tiene que hacer para creer lo increíble.

¿Cómo se trata la neurosis?

La neurosis conlleva un desgaste constante de la energía psíquica. Téngase en cuenta que el aparato debe mantener apartados de la consciencia los contenidos supuestamente penosos o angustiantes que podrían emerger. A cambio, el aparato psíquico encuentra un modo sustitutivo de descarga que ya no se rige por las leyes del yo ni de la realidad: esta neoformación es el síntoma neurótico.

Así, el precio que paga el yo para ahorrarse un dolor psíquico termina siendo altísimo, implicando la creación de un nuevo dolor físico (en el caso de la histeria) o de un dolor psíquico mucho más severo (en el caso de la neurosis obsesiva). Podría afirmarse que, en lo que concierne a la represión, termina siendo peor el "remedio" (defensa) que la enfermedad (los deseos supuestamente "impuros" que están en su base).

S. Freud ha descubierto que el único tratamiento realmente eficaz para las neurosis es el método psicoanalítico que, mediante la asociación libre (la técnica a partir de la cual se le pide al paciente que “hable” sobre todo lo que se le venga a la mente, más allá de las convenciones morales y del discurso racional) se propone revisar el proceso represivo originario (el cual está en la base de los síntomas) para rectificarlo a posteriori y proveer así a la posibilidad de un "domeñamiento" de la pulsión.

De esta manera, advienen diversos contenidos, ya sean “absurdos” e incomodos con el fin de renunciar a las formas lógicas sustentadas por la censura consciente, dando oportunidad que el “Ello” hable y lo reprimido se ponga al servicio del sistema consciente.

¿Qué es un neurótico?

Un neurótico es una persona con altos niveles defensivos y con problemas para relacionarse consigo mismo y los demás. Es un sujeto atrapado en una red de relaciones inconscientes que datan desde la vida infantil, relaciones que lo ubican en un embrollo incestuoso de una forma que anula su propia libertad.

Un neurótico es un sujeto insatisfecho con su vida, es aquel que “va para cielo y va llorando”, es decir, alguien que se queja constantemente de su situación existencial, ya sea en la vida de pareja, en su ambiente laboral, en su dimensión afectiva, económica y social.

También es alguien que tiende a adjudicarse culpas, ideas y cargas que no le corresponden, viviendo a merced de éstas. Siendo en definitiva, alguien que se empeña inútilmente en demostrar la valía de su existencia a través del sufrimiento, y puede quejarse de estar habitado por la “mala suerte”.

Todo lo visto puede desembocar inclusive, en la somatización de sus conflictos en en el cuerpo. De allí que un neurótico haga de su síntoma una metáfora, con el fin de estar en una posición de ganancia secundaria (ya sea a través del drama, el rol de víctima). Además, es alguien que se las “ingenia” inconscientemente para fracasar en sus proyectos y demostrarse que es un ser incapaz y destinado a la infelicidad.

¿Cuáles son los síntomas de la neurosis?

La neurosis es una afección vivida como metáfora, al expresar en su malestar una serie de significaciones y sentidos internos reprimidos. Se expresa a través de los siguientes síntomas:

  • Sensación de angustia sin saber por qué.
  • Sentimientos intensos de culpabilidad, inferioridad, envidia e ira.
  • Sentimientos de inadecuación e insuficiencia ante la realidad.
  • Inhibición y poca espontaneidad.
  • Conductas compulsivas.
  • Pensamientos obsesivos y autorreproches constantes.
  • Preocupaciones catastróficas irreales.
  • Fobias hacia objetos, animales o situaciones.
  • Incapacidad para tolerar frustraciones y dificultades cotidianas.
  • Insatisfacción sexual.

Además de lo anterior, también pueden presentarse somatizaciones sin causa o raíz médica aparente como: parálisis, dolores, impotencia psíquica-sexual, insomnio, tics, vómitos, cegueras y otras.

La neurosis como estructura

La neurosis desde la perspectiva lacaniana es una condición estructural, y una estructura se establece siempre en relación a los otros y al lenguaje. En este sentido, la estructura es la posición que se determina desde las primeras experiencias infantiles.

En este sentido, la cura analítica de la neurosis va de la mano con una apertura de posibilidad del despliegue de la palabra, esto es, con el objeto de descubrir la verdad del sujeto de lo inconsciente (ICC) partiendo de la asociación libre. A través de ese desvelamiento de lo reprimido, el neurótico empieza a saber-hacer algo nuevo con su sufrimiento, recuperando, como nos decía Freud, "la capacidad de amar y trabajar".

¿Cómo funciona la neurosis?

La neurosis funciona en primera instancia desde el mecanismo represivo para, luego, proyectar en las relaciones interpersonales y en el mundo exterior, el contenido rechazado y desalojado del sistema consciente. Consiste, por ende en el retorno de lo reprimido, momento lógico en el cual emerge una formación sustitutiva del material rechazado, expresadose de forma egodistónica, esto es, problemática o perjudicial para el yo.

Esta afección funciona también a partir de la fijación libidinal (esto es, de las pulsiones sexuales) a etapas de un conflicto infantil, proceso regresivo mediante el cual el sujeto evita el encuentro con la propia castración que lo compromete a devenir adulto.

En síntesis, la neurosis dificulta la relación del sujeto con la realidad y con las personas a partir de una hiperintensidad del mundo de la fantasía que se sustenta en una actividad sexual temprana y excesiva. Esta problemática (la fijación libidinal a los primeros objetos y fases del desarrollo psicosexual) conduce al sujeto al intento tardío e infructuoso de elaborar a posteriori eso de su vida sexual temprana que no ha sido simbolizado adecuadamente.

¿Cómo hace esto el neurótico? Mediante su síntoma, esto es, mediante la repetición de conductas, pensamientos, miedos, que lo mortifican. El aquí y ahora del neurótico deviene así el escenario de actualización de un conflicto psíquico -de orden sexual- enraizado en la primera infancia y no elaborado adecuadamente, que tiende a repetirse de manera incesante y permanente en la vida de una persona.

¿Cómo es la personalidad neurótica?

La personalidad es un constructo desarrollado por las interacciones de la historia infantil y el modelamiento sociocultural y da cuenta a los patrones de pensamiento, disposiciones y acciones. Entonces, ¿qué caracteriza a una personalidad neurótica?

La personalidad neurótica se distingue por ser excesivamente escrupulosa a nivel moral; mientras que a nivel cognitivo se caracteriza por ser sistemática e ideológica. La persona neurótica tenderá a reducir al mundo a la idea rígida que de él se forje: no será tan sencillo contradecir sus pre-juicios. 

Además, afectivamente será alguien con una insatisfacción y angustia constante sin saber por qué. Por lo general tendrá una perspectiva idealizada de sí mismo/a (para sostener su narcisismo) y no entenderá por qué el mundo no entiende o no corresponde a sus buenas intenciones, al amor que brinda y a todo lo maravilloso que entrega en cada vínculo que establece.

Como dice el célebre Tango Cuesta abajo... "Sabía que en el mundo no cabía toda la humilde alegría de mi pobre corazón".

Una personalidad neurótica se caracteriza por un estancamiento de su energía psíquica, esto es, la incapacidad de descargar la tensión sexual y obtener satisfacción adecuadamente. De modo que, según sea el estancamiento de su energía libidinal a una etapa u objeto específicos del desarrollo psicosexual, una persona podrá tener los siguientes rasgos:

  • Incapacidad de tomar decisiones por sí mismo.
  • Sumisión y dependencia a figuras de autoridad.
  • Temor a expresar diferencias ante los demás (ansiedad social).
  • Excesivo orden, rigidez y obstinación.
  • Tendencia a controlar y manipular situaciones y a los demás.
  • Nivel elevado de autoexigencia, tendencia a la perfección y al cumplimiento del “deber ser”.
  • Queja, insatisfacción y victimización.
  • Tendencia a la angustia e irascibilidad.
  • Miedo a la muerte, a crecer, a separarse, al futuro y a lo incierto de nuevas situaciones de la vida.

En este sentido, una personalidad neurótica es en sí misma un constructo defensivo destinado a proteger al sujeto contra la angustia y los síntomas, que termina sumiendo al sujeto en un padecimiento largamente mayor de aquel que inicialmente se buscaba evitar.

A un neurótico, no obstante, le resultará sumamente dificultoso sus faltas, sino que las proyectará de manera permanente en sus relaciones interpersonales. La única ocasión a partir de la cual un sujeto podrá comenzar a responsabilizarse respecto de su dificultad emocional, es iniciar tratamiento psicoanalítico.

¿Cómo diagnosticar neurosis?

Para diagnosticar la neurosis o alguno de sus tipos, es vital que se establezca el proceso de transferencia dentro del dispositivo analítico. La transferencia consiste en el desplazamiento de las emociones y conflictos intrasubjetivos por parte del paciente a la persona del psicoanalista.

Dicha transferencia está configurada por los restos de las relaciones intersubjetivas reales o fantasmáticas de la vida infantil del paciente. A partir de este proceso, el conjunto de síntomas adquiere una nueva posición durante el tratamiento.

En ese vínculo transferencial, es donde el analista obtiene las coordenadas del deseo inconsciente para dirigir la cura hasta el final del tratamiento. Esto implica despojarse de los pre-juicios fenomenológicos o visibles, y acceder a la posibilidad de formular un diagnóstico claro recién al final del tratamiento analítico.

A este respecto afirma Freud (tr.1991-1933): “nuestros diagnósticos se obtienen a menudo con posterioridad… No podemos formular un juicio sobre los pacientes que acuden al tratamiento ni sobre los candidatos que demandan formación antes de haberlos estudiado analíticamente durante unas semanas o unos meses” (p.144)

Con lo anterior, se observa que el psicoanálisis da un giro y pone de revés al criterio clásico de la medicina, según el cual a partir del contacto inicial se establecen las impresiones diagnósticas obtenidas en un primer momento por el proceso de abstracción de la fenomenología del paciente, según un inventario de síndromes, tal como se encuentra establecido, por ejemplo, en los manuales diagnósticos del DSM y el CIE.

Principales autores acerca de la neurosis

Entre los principales autores que han desarrollado visiones sobre la neurosis se encuentran: Freud, Lacan, y Melanie Klein

De acuerdo con Freud, la neurosis es una afección producto de la represión de los impulsos sexuales hacia el objeto de amor materno y los deseos de parricidio del padre. De ahí que el sepultamiento inacabado o no exitoso del complejo de Edipo sea la base nodular de las neurosis.

Dicho complejo dejará una huella psíquica que será actualizada en la vida adulta. En consecuencia, el psiquismo se encuentra dividido en dos polos que luchan entre sí, y la funcionalidad del Yo se ve atrofiada por una regresión al estado de sexualidad infantil, por lo que los síntomas son vías sustitutivas simbólicas donde se satisfacen los deseos inconscientes, no reconocidos por el yo.

Según Melanie Klein, la neurosis es una afección que tiene sus raíces en los primeros 6 años de vida del individuo, a causa de la fijación a fantasías primarias de orden sexual. Es un proceso defensivo que intenta evitar el desarrollo de la ansiedad, pero que puede canalizarse mediante la sublimación para que, en lugar de inhibiciones, se desarrollen talentos en los niños.

Para J. Lacan, la neurosis es una estructura clínica. Esto quiere expresar que no es un conjunto de síntomas, sino una condición estructurante que asigna al sujeto un lugar y una posición en el universo simbólico. Para Lacan, la neurosis se estructura como una pregunta dirigida al Otro, pregunta que está vinculada con la muerte en el caso del neurótico obsesivo (-¿Estoy vivo o estoy muerto?) y con la sexualidad (-¿Qué quiere decir ser una mujer?) en el caso de la histérica. Desde esta perspectiva el tratamiento de la neurosis no consiste en erradicar la estructura misma, sino conmover gradualmente la posición subjetiva ante el sufrimiento.

Neurosis histérica

Este tipo de neurosis fue la que motivó a Freud a indagar más allá del discurso neurológico sobre los síntomas físicos que no tenían una base orgánica y abandonar el método de la hipnosis y crear la asociación libre. De acuerdo con Freud (1908):

“El síntoma histérico es la «realización» de una fantasía inconsciente puesta al servicio del cumplimiento de deseos…sirve para la satisfacción sexual y representa una parte de la vida sexual de la persona” (p. 1351)

Según lo anterior, la histeria se refiere a un tipo de trastorno en el cual el afecto estrangulado por representaciones y deseos libidinosos inadmisibles (ya sea por pudor, repugnancia hacia la sexualidad o una excesiva rigidez moral) se inervan y descargan en una parte específica del cuerpo a merced de un simbolismo de asociaciones.

En este sentido, la neurosis histérica rompe el discurso médico, al dar cuenta de que la realidad psíquica es capaz de promover síntomas en una fisiología que es, desde siempre psico-somática o, para decirlo en términos lacanianos, también está construida por significantes.

También para Freud, un carácter y predisposición fundamental para el desarrollo de este tipo de neurosis, es el constante sentimiento de insatisfacción acarreado desde la vida infantil. Por lo que uno de los rasgos de una persona histérica es el deseo de ser reconocido, sosteniendo a cualquier precio el deseo de otra persona.

La manera en que, cuando niños, nos trataron, nos mimaron, nos hablaron y nos miraron, determinará una posición particular en la expresión de nuestras fantasías inconscientes. Freud establece que siempre hay un exceso en ello. A este exceso llama "trauma" y lo sitúa como nodal en la constitución del aparato psíquico.

Es así que en los histéricos, siguiendo a Freud, las fantasías sexuales suelen expresarse en la realización fingida (pero más o menos consciente) de atentados y agresiones sexuales que remiten a la primera infancia.

Neurosis y psicosis

Mientras que la neurosis es un conflicto entre el Yo y el Ello para no querer saber algo de la realidad psíquica, la psicosis es un conflicto directo entre el Yo y la realidad efectiva, es decir, se forcluye o reniega el Yo del mundo exterior.

Es vital indicar que ambas afecciones, tienen en común lo siguiente: se originan por una frustración del deseo infantil; pero la gran diferencia es que, en la psicosis, el Ello domina al Yo y lo aliena de la realidad exterior. De allí, que surjan los delirios y las alucinaciones sustentados por holofrases y neologismos singulares que pasan a tener el estatuto de “cosas”.

En la psicosis, ocurre una ruptura del yo con el mundo exterior, a causa de un rechazo y desmentida total de la realidad, por ser esta contraria a la satisfacción inmediata de la libido. Dicha ruptura, permite la retirada del Yo ante el exterior, generando una nueva elaboración sustitutiva a través de las alucinaciones en función de los deseos inconscientes, como si se tratara de un sueño perpetuo indistinto del mundo perceptivo.

Neurosis depresiva o melancolía

Este tipo de neurosis también es llamada por Freud “neurosis narcisista”, y se caracteriza por un conflicto entre el super-yo con el yo. Es el trastorno del estado de ánimo donde la persona se autodesprecia, y se autocastiga por haber en él grandes sentimientos de culpa e inferioridad relacionados a la pérdida de un objeto de amor, donde la energía libidinal que estaba depositada en lo perdido, se vuelve hacia el Yo.

En esta afección, según señala Freud de acuerdo con su segunda tópica del aparato psíquico, el yo masoquista queda entregado a los castigos, las denigraciones y ataques de un superyó sádico e hipersevero, lo cual produce en el sujeto un delirio de insignificancia que se refleja en un sentimiento necio e inconmovible de extrema inferioridad y desvalor, tal como se expresa en el síntoma melancólico.

Autor: Kevin Samir Parra Rueda, redactor en la Academia de Psicoanálisis.

Referencias:

  • Freud, S. (2005). Obras Completas. Tomo III. CXXVII. Neurosis y psicosis. (1924). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial.
  • Freud, S. (tr.1991).Obras Completas. Voll XXII. Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis (1933). Conferencia 34: Esclarecimientos, aplicaciones, orientaciones. Buenos Aires, Argentina: Amorrortu.
  • Freud, S. (2005). Obras Completas. Tomo II. XXXVI. Fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad. (1908). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial.
  • Klein. M. (1923). Análisis infantil. Epub: Versión digital.
  • Laplanche, J., y Pontalis, J. (1996). Diccionario de psicoanálisis. Argentina: Paidós Ibérica S.A.

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