Psicoanálisis y arte

Freud leyó en el arte una transformación de contenidos sexuales y agresivos hacia metas no libidinales. Psicoanálisis y arte ocupan un lugar vital para pensar la construcción de valores culturales y filosóficos en una sociedad, así como una operatoria en la praxis del analista. ¿Quieres saber más?

Psicoanálisis y arte
En este artículo encontrarás:

Introducción: La filosofía frente al arte

Es común en el quehacer filosófico situar las expresiones de la realidad en estratos o niveles con el fin de poder bosquejar con claridad y distintividad cada uno de los objetos que caen a su reflexión, sean éstos “la totalidad de todo lo real”.

Platón en el símil de la línea, libro VI de la República, divide la realidad conocida en los dos estratos cognoscentes del sujeto: la doxa u opinión y la episteme o ciencia, las cuales a su vez se subdividen en imágenes o representaciones (eikasia), cosas (pistis), conocimiento (dianoia) e ideas (noesis).

Los efectos de la doxa quedan concretados en las representaciones de las cosas y las cosas mismas; los de la episteme consistían en el conocimiento demostrativo y la captación de ideas puras. Para el filósofo griego lo que interesaba era aquello que tendía a la permanencia, a la expresión eterna e inamovible del ser, sin la intromisión de ningún cambio.

Lo anterior acarreó como consecuencia la exclusión taxativa en el plano del saber filosófico de las múltiples expresiones cuyo sustrato residía en la doxa: el mundo del arte (artes espaciales: danza, pintura, escultura; artes temporales: música, poesía) y el mundo de la palabra. Quedaron relegadas a una «lógica de segundo orden» (denominación de Baumgarten).

Al ser la doxa «oscura y confusa» (contra el criterio cartesiano de claridad y distintividad), no se exige de ella un análisis de sus contenidos; pudiendo ser una suerte de «totum revolutum» (revoltijo).

Charles Batteux en Las bellas artes reducidas a un mismo principio establece que las artes sólo son posibles asentadas en un “contenido cierto de la naturaleza”, operándose la mímesis artística por parte del genio a través del entusiasmo, cuyo resultado es la obra de arte, en lo que la ciencia explicita de la misma naturaleza. El arte sería un producto reelaborado de las investigaciones científicas de la naturaleza.

Psicoanálisis y arte frente a la filosofía

Si la episteme, en tanto "conclusiones ciertas de la naturaleza" es la base del arte, entonces las expresiones artísticas arrojan cargas imaginarias adheridas a la obra de arte. La ficción se construye frente a la realidad o frente a sus modos de enunciarla; es un tratamiento de segundo orden de la realidad espontánea e ingenua.

Al existir el lenguaje, que atraviesa todas las esferas gnoseológicas, vemos cómo desde un inicio lógico la construcción de la episteme (esto es, la manera de entender la realidad) tiene sus fuentes en los enunciados imaginarios; la realidad, al apalabrarse, es realidad específica de un sujeto singular: es el resultado del juego entre el deseo y la angustia.

Por ello parecería más idóneo al arte operar directamente dispensando de la episteme. Empero, las representaciones, cuya categoría axiológica es la verosimilitud se dan frente a objetos representados (con proporciones, medidas, rasgos esenciales, entre otros), y así, reconocer el carácter de representación se hace frente a lo otro que se presenta axiológicamente verdadero.

Por tanto, vemos que el piso común entre la episteme y la doxa, fuera de las exigencias gnoseológicas de la filosofía, reside en las vinculaciones de las mismas a un sujeto deseante que opera en términos imaginarios desde su cosmovisión simbólica.

Arte como posición psicoanalítica

Los artistas logran aprehender de un modo intuitivo aquellos contenidos que los psicoanalistas tienen que indagar sobre los contenidos reprimidos del alma. Así, el entusiasmo es la característica esencial del genio creador o del artista, es un “salirse de sí” y entrar en la formación de las partes compositivas de la obra.

Otra de las características del genio es la libertad como capacidad de modificar el material imitado, suerte de fantasmagoría, para lograr las pretensiones estéticas propuestas por el artista.

El pathos, entonces, es el intento de comunicación de la carga imaginaria del artista adherida en la obra, por el espectador: es el intento de conexión sentimental entre el uno y el otro, a través de la misma representación.

Dicho proceso de identificación se cumple solamente desde las mismísimas disposiciones psíquicas particulares. Desde una posición freudiana se podría decir que lo que el arte comunica es lo que ya hay dentro de nosotros: un contenido íntimo que ha sido transformado por medio de la sublimación.

Por ejemplo, la canción del grupo musical “Tan Biónica” titulada “Obsesionario en La mayor”, da cuenta de la relación del psicoanálisis y arte, pues expresa un contenido sublimado sobre la angustia y la pérdida objetal; una posición existencial del ser hablante frente al amor:

Psicoanálisis y arte ¿Una Metáfora de la praxis clínica?

En su texto “Sobre Psicoterapia” (1904) Freud establece una diferencia de la dirección de la cura respecto a las técnicas sugestivas y la analítica, relacionando psicoanálisis y arte. Para ello, usa metafóricamente los procesos artísticos que enunció Leonardo Da Vinci, bajo la denominación “Per via di levare” y “Per via di porre”.

La primera engloba la escultura: Permite extraer, retirar y modificar el exceso de piedra para tallar sutilmente una forma hasta descubrir su verdad. Mientras que en la segunda –per vía di porre-, el artista deposita sobre un lienzo en blanco, sus propias representaciones o percepciones de la realidad. Aquí se engloba la pintura.

Así por ejemplo, el hipnotismo o las constelaciones familiares operarían “per via di porre”. Similar a la pintura; la figura del líder intervendría con un saber preestablecido sobre las determinaciones psíquicas de la persona, produciendo un plus que sería el levantamiento de síntomas o “la reorganización del sistema familiar” mediante sugestión.

En cambio, el psicoanálisis operaría “per via de levare: tomando en cuenta la transferencia empezaría a deconstruir el mundo simbólico del analizante, con el objetivo de hallar las determinaciones psíquicas inconscientes que sostienen los síntomas para comunicárselos a la conciencia del paciente.

Psicoanálisis y arte sirven como una analogía para pensar la praxis frente al inconsciente de un paciente: del mismo modo que en una obra literaria, la escultura o la música, el analista puede leer, escuchar, interpretar, construir y deconstruir el discurso del analizante y trabajar per via di levare sobre sus significantes; con el objetivo de poner su verdad particular en el lugar del saber.


Autor: Kevin Samir Parra. Psicólogo. Redactor en la Academia de Psicoanálisis, Madrid S.L.


Fuentes:

  • Freud, S. (2005). Obras completas Tomo I. XXIII. Sobre psicoterapia. (1904-05). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial.
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