Psicoanálisis y Ciencia en la actualidad: 10 cosas que debes saber

Nacido en el marco de la ciencia y fundado por S. Freud, médico neurólogo, el psicoanálisis ha tenido con la ciencia desde siempre una relación controversial. No obstante ello, la doctrina freudiana se ha afirmado como un discurso autorizado en el campo de la salud mental. ¡Entérate por qué!

Psicoanálisis y Ciencia en la actualidad: 10 cosas que debes saber
En este artículo encontrarás:
  1. Rigor y Flexibilidad
  2. El inconsciente es irrefutable
  3. Un supuesto necesario y legítimo
  4. La relación sujeto-objeto
  5. Crítica de la cronología
  6. El (limitado) valor de la conducta
  7. La relación psyche-soma
  8. Tests y diagnósticos
  9. La relación con la física cuántica
  10. ¿Los psicoanalistas somos profesionales de la repetición?

Introducción

Desde muy temprano en sus investigaciones, Freud se corrió del “suelo firme” de la ciencia empírica y positiva para validar sus hipótesis referidas al funcionamiento de lo anímico y los procesos inconscientes. 

Por el contrario, tomó la práctica clínica como referencia, apostando al valor del “caso por caso”. A Freud le interesaba particularmente lo que cada uno de sus pacientes pudiera revelarle, desde la singularidad de su historia, acerca de los enigmas del alma humana.

Para profundizar aún más las divergencias entre uno y otro campo, el médico vienés se interesó en el análisis de elementos que eran insignificantes para la ciencia positiva (sueños, chistes u olvidos, por ejemplo); en fenómenos segregados y marginados por la medicina (como la locura histérica) y, por último, en discursos a priori carentes de todo valor de verdad como la mitología, la poesía y la literatura.

Esta suma de “herejías” le ha valido al psicoanálisis cierto lugar de extraterritorialidad con respecto a la medicina y a algunas de las disciplinas más afines a las ciencias llamadas “duras”, regidas por demostraciones y una axiomática consensuada.

Aunque esta supuesta falta de cientificidad pueda ser vista como una falencia, el psicoanálisis no ha perdido su lugar de autoridad en la cultura sino que, al contrario, se ha consolidado como un discurso vigente y fructífero en cuanto a la explicación y el abordaje de los fenómenos de la salud mental.

En el presente artículo te explicamos por qué creemos que esto ha sido así:

1. Rigor y Flexibilidad

El psicoanálisis tiene un método y un corpus conceptual tan riguroso y ordenado como flexible y dinámico para asimilar su novedad. Esto le permite sostenerse firmemente en su base teórica y reinventarse cada vez que un nuevo paciente acude a la consulta a hablar de sí. Ya lo dijo Charcot: “-La teoría es muy bonita, pero eso no impide que las cosas sean como son”. En resumen: el psicoanálisis no teme a lo novedoso, a lo desconocido, puesto que se ha construido “a tientas” desde sus orígenes.

2. El inconsciente es irrefutable

El dispositivo psicoanalítico no está abierto a la presencia de terceros, como el empirismo exige. Lo que ocurre en una consulta, ocurre entre el paciente y el médico. A los psicoanalistas no nos interesa encontrar la localización anatómica del inconsciente ni probarla ante ningún tribunal. Basta con que haya un sujeto en análisis deseando interrogar un lapsus, un equívoco, un sueño o un síntoma para que el trabajo psicoanalítico ocurra y la dirección de la cura se establezca. Algunos psicoanalistas señalan que el psicoanálisis no es una ciencia, precisamente, porque es irrefutable…

3. Un supuesto necesario y legítimo

Los psicoanalistas trabajamos con un supuesto de base: el inconsciente. El inconsciente no tiene estatuto óntico (no es algo en sí mismo) sino que tiene estatuto ético: lo deducimos como causa de una serie de fenómenos que sí son observables: los llamados derivados del inconsciente. El inconsciente tiene una lógica de funcionamiento particular, que tiene sus leyes y es a raíz de esta lógica que las constelaciones patológicas de una persona (eso que la enferma) pueden ser descifradas mediante la interpretación psicoanalítica. Freud descubrió que cada síntoma neurótico es una “formación de compromiso” (un acuerdo o negociación) entre fuerzas represoras y reprimidas que participan de un conflicto psíquico que tiene lugar, aunque de una manera distinta, en cada ser hablante.

4. La relación sujeto-objeto

La ciencia positiva plantea que hay un sujeto cognoscente que se dirige a un objeto para acceder a una verdad. El psicoanálisis plantea a esta idea un doble obstáculo:

    1. El sujeto no es un individuum, sino que está dividido entre lo que sabe y lo que dice. De allí la importancia de la regla psicoanalítica fundamental establecida por Freud: “Hable, diga todo lo que se le pase por la cabeza”). En la asociación libre el sujeto tiene ocasión de encontrarse con las representaciones (significantes) que sin saberlo lo habitan y que, desde lo inconsciente reprimido, son eficaces en la constitución de sus síntomas.
    2. El sujeto, desde su “condenada inconsistencia” (dividido entre saber y verdad) no se relaciona con un objeto sino con una falta. Lo hace mediante una construcción artificiosa llamada fantasma, una suerte de “pantalla” estructurada simbólicamente que determina el modo en que cada uno se hace cargo de su realidad psíquica.

Dicho esto, nada podría ser más lejano a esta perspectiva que la ilusión o expectativa de alcanzar una verdad absoluta, reveladora, plena. Lo que promueve, por el contrario, el trabajo psicoanalítico es la construcción de un saber en progreso, de verdades que se constituyen como fugaces núcleos ideológicos siempre susceptibles de ser dialectizados.

5. Crítica de la cronología

Freud afirma que el inconsciente es atemporal. No hay en el nivel de lo emocional, como sí lo hay en el ámbito de la razón, una “superación cronológica del pasado”. En el aquí y ahora de la situación analítica (y gracias al resorte fundamental de la transferencia) se produce el desplazamiento y la actualización del conflicto psíquico, hecho que le permite al sujeto desplegar su neurosis y hacer hablar allí su verdad inconsciente: una verdad que, de otro modo, hablaría mediante sus síntomas, inhibiciones y angustias.

6. El (limitado) valor de la conducta

¿Cómo intervenir sobre una persona que se presenta como alcohólica o drogadicta? “-No consuma más” “-Busque otro sistema de recompensa”, le señalarían seguramente desde algunas corrientes de la psicología...Más allá de las medidas inmediatas que sea necesario tomar a fin de preservar la salud de cada paciente, si de algo estamos seguros es que un psicoanalista no se espantará ni se horrorizará, ni mucho menos se centrará en la conducta del sujeto. El psicoanálisis tiene en cuenta la conducta, mas no como un factor decisivo. Tampoco el psicoanálisis se presenta como una pedagogía ni busca hacer que una persona se “porte bien” a base de premios y castigos, o que se adapte a determinadas reglas.

Un psicoanalista considera la adicción como el síntoma o manifestación de un conflicto psíquico preexistente determinado por la historia del sujeto e ignorado por éste. Apuntalado, pues, en el deseo de sanar del paciente, un psicoanálisis puede acompañar al sujeto en la investigación de las causas que subyacen su adicción a fin de que éste construya una posición de dignidad y de límite a su dependencia.

Probablemente se formulen para ello una serie de interrogantes, como por ejemplo: ¿Qué representa esta adicción para la persona? ¿Qué lugar ocupa en su vida? ¿Qué gratificaciones/consuelo le produce? ¿De qué males huye con el narcótico? ¿Cómo se siente cuando no consume? ¿Qué identificaciones inconscientes se juegan en su adicción? (¿a quién copia con ella?).

7. La relación psyche-soma

Otra disidencia radical que plantea el psicoanálisis con respecto a las perspectivas dominantes de la ciencia es la referida al cuerpo. El psicoanálisis no desconoce los avances logrados por la medicina tradicional en la detección y tratamiento de las enfermedades orgánicas. Ahora bien, frente a las múltiples dolencias declaradas por la medicina como “de etiología desconocida”, el psicoanálisis tiene mucho para decir. Para el psicoanálisis el cuerpo es esencialmente psicosomático -es decir: está hecho de palabras, emociones, miradas, caricias, afectos...-. El cuerpo biológico de la ciencia anatómica coexiste con el cuerpo erógeno, simbolizado, atravesado por el Otro que considera el psicoanálisis. La experiencia clínica nos revela que hay una historia oculta tras cada enfermedad y que es imposible desligar una afección que se expresa en el orden del soma (un infarto, una ceguera o un trastorno del sistema inmune) de los avatares emocionales de un sujeto.

8. Tests y diagnósticos

Otro factor que aleja al psicoanálisis de la ciencia positiva es la disímil posición respecto de la categorización y los diagnósticos, así como de los tests de salud mental. Estas herramientas tal vez resulten útiles para medir, etiquetar y así tener “tierra firme” sobre la cual explicar determinada conducta y establecer recomendaciones/pronósticos terapéuticos. A partir de estos instrumentos podemos orientarnos, recurrir al fármaco adecuado y también cuantificar avances...Después de todo ¿Cómo sabemos si un tratamiento funciona? En psicoanálisis, por el contrario, decimos que los diagnósticos “se escriben con lápiz”. La clínica psicoanalítica es una clínica del “caso por caso” que consiste en abrir el oído a lo inesperado, a lo singular del paciente que acude y a las motivaciones de su sufrimiento. En tanto psicoanalistas, tenemos el compromiso ético de escuchar el dolor del paciente. Son los avatares de historia subjetiva los que cuentan para el psicoanalista y no el grado en el que sus síntomas se encuadran en un determinado ítem de un manual diagnóstico.

9. La relación con la física cuántica

La física cuántica es una teoría que ha producido una descripción sorprendentemente precisa del universo subatómico. La naturaleza que abordó la ciencia clásicamente constituyó un objeto “externo” a la subjetividad, estático y “por ser descubierto”. Así, el científico era un punto extraño, ajeno al experimento. A partir de la física cuántica, empieza a considerarse que la realidad es creada por el observador. Vale aquí la analogía para destacar que lo inconsciente no es un ente estático, en sí, que hemos de ir a buscar en las profundidades, sino un aparato dinámico que está creándose bajo transferencia en el análisis y, para ello, la presencia del psicoanalista es fundamental. ¿Cómo diremos qué es lo inconsciente hasta que se manifiesta? Al “poner el cuerpo” e insertarse, transferencia mediante, en la “serie psíquica” del paciente, el analista causa lo inconsciente y deviene parte activa en el síntoma del analizante.

10. ¿Los psicoanalistas somos profesionales de la repetición?

Por último y para concluir este artículo: si hay algo de lo que ninguna persona está exenta es de repetir. Todos repetimos: algunos repiten sus manías, sus insomnios, su adicción al cigarrillo o su tendencia a gastar de más. Otros repiten los patrones en las parejas que encuentran, así como sus enfados, angustias y frustraciones. Si hay algo que, a mi entender, define al oficio del psicoanalista es la posición planteada frente a este hecho irrevocable, humano demasiado humano, de la repetición. Los psicoanalistas nos ocupamos del modo singular en que aparece y se despliega la repetición en cada sujeto para, a partir de allí, acompañarlo en el apasionante recorrido de hacer algo nuevo con ella.

Autor: Lic. Mgr. Guillermo Miatello. Director de Academia de Psicoanálisis.

Artículo tomado de: https://noticiasdelaciencia.com/art/40052/psicoanalisis-y-ciencia-en-la-actualidad-10-cosas-que-debes-saber

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