¿Qué es la erotomanía o Síndrome de Clérambault?

La erotomanía es un subtipo de trastorno delirante paranoico en el que el tema central es la idea fija de que una persona está enamorada del sujeto. Este núcleo ideo-afectivo se refiere a una unión romántica, idealizada, espiritual más que a una atracción sexual. ¿Quieres saber más? ¡Haz clic aquí!

¿Qué es la erotomanía o Síndrome de Clérambault?
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¿Qué es la erotomanía?

Allá por el año 1942, el psiquiatra francés Gaëtan Gatian de Clérambault describió un cuadro clinico al que llamó Psicosis Pasional. En este cuadro, observó que primaba en el paciente la idea de "ser amado"; la convicción delirante de estar en una comunicación o "conexión" amorosa con otra persona. Esta persona, por lo general presentaba un estatus social e intelectual más elevado que la protagonista, hasta el punto de ser casi inalcanzable.

A partir de este núcleo ideo-afectivo, todas las acciones o dichos de la persona objeto del delirio, pasaban a encadenarse como pruebas que reafirman ese "lazo invisible" que uniría a los amantes en una sagrada unión, a pesar de que esto, por supuesto, carece de un correlato con la realidad efectiva. Los síntomas principales de este trastorno son el amor centrípeto, el automatismo mental, el enturbiamiento de la conciencia y la paranoia.

Cabe destacar que, históricamente, este cuadro ya habia sido nombrado anteriormente por Hipócrates de Cos (-460 AC), Galeno (131-202/3) y Plutarco (46/50-120). Hasta la primera treintena del siglo XVIII, no obstante, la erotomanía estuvo durante mucho tiempo confundida con la ninfomanía, que resulta de la exaltación desenfrenada del instinto sexual en la mujer. Su equivalente en el hombre lo constituye la satiriasis.

Contenido y fases del delirio erotomaníaco

Según los sujetos que padecen este trastorno, es el objeto de su amor (objeto del delirio) quien demuestra su interés en la relación y se enamora de ellos. De Clérambault observó que este cuadro no presentaba alucinaciones y que generalmente los pacientes, motorizados por sus ideas, se acercaban al objeto persiguiéndolo, llegando a enojarse, e incluso agrediéndolo.

La erotomanía es, entonces, un delirio amoroso que reposa sobre algunos datos constantes, siendo el primero y  principal el que Clérambault llama el "postulado fundamental" y este postulado es: es el objeto el que comenzó y quien ama más, o quien ama solo.

La erotomania tiene tres fases que suelen darse durante su desencadenamiento: a) la esperanza, en la que se da una relación casi mística con el objeto de amor; b) el despecho, momento lógico en el cual el afectado se da cuenta de que no existe tal amor, cree que ya se ha acabado, o bien se siente traicionado; y por último c) el rencor, cuando se pasa del amor al odio hacia el ser amado.

Erotomania y Fanatismo

Algunos autores han relacionado este trastorno con lo que sucede en en el fanatismo por algunos artistas o figuras públicas. En estos casos el enamaramiento enfermizo conduce poco a poco al establecimiento de un lazo delirante del fanático con su ídolo, a tal punto de que si no lo posee lo destruye.

¿Quién en su adolescencia no ha llenado las paredes de su cuarto con fotos de su artirta favorito? ¿Quien no ha soñado con cantar en la banda de su grupo preferido, o con que su amor platónico le cante una canción romántica al oido? Esto es natural y comprensible, siempre y cuando quede plasmado en la fantasia.

Ahora bien, en ciertas ocasiones esta tendencia se desvía o exagera hacia fines patológicos adquiriendo la forma de un amor obsesivo por el ídolo. En general, tal como adviritó De Clérambault, la atraccion sexual no es un rasgo caracteristico de esta relacion inexistente, sino que el vínculo se distingue por la castidad.

El querer concretar la relacion muchas veces lleva al sujeto a escribir cartas, realizar regalos, llamadas a toda hora y a buscar acercarse al objeto amado. Ahora bien, cuando éste se encuentra con una respuesta negativa o diferente de la que su delirio creó (- él/ella me ama) los erotomaníacos suelen volverse violentos, agresivos y representar un alto grado de peligrosidad para el objeto amado.

Cabe destacar que en los tiempos que vivimos y gracias a las nuevas tecnologías de comunicación y las redes sociales, es mucho más sencillo poder acercarse al otro o contactarlo y asi facilitar la reinvidicacion por la supuesta afrenta que el delirio creó.

Algunos casos célebres

En el mundo del espectáculo, abundan casos donde el fanatismo de un seguidor ha terminado en denuncias legales por acoso, amenazas y hasta en sucesos lamentables como la muerte de alguien. El caso más conocido es, sin duda, el de Mark David Chapman, el asesino del mítico John Lennon, miembro principal de Los Beatles, quien era su ídolo.

Su asesino siempre tuvo un amor incondicional hacia él pero, de pronto, comenzó a creer que Lennon se estaba traicionando a sí mismo, que habia dejado de hacer lo que sus canciones predicaban. Le reprochaba con rabia que era millonario y que el modo igualitario que proponia era una hipocresía.

Esto lo llevó a sentirse enojado y defraudado por su ídolo, de modo que, según sus dichos, "sólo le quedó la opción de la destruccion" para no sufrir mas por él. Lo asesinó a sangre fría el 8 de diciembre de 1980 en la puerta de el Hotel Dakota de Nueva York, donde Lennon se hospedaba, luego de pedirle un autógrafo.

Otro de los Beatles que padeció una situación similar fue Paul McCartney, quien fue hostigado por una joven de 33 años, quien aseveraba que a sus 18 años le pidió un autografo y enseguida "se produjo una conexión especial entre el compositor y ella".

Al pasar el tiempo, ella llegó a considerar que él dominaba su vida y queria casarse con ella. Creía que McCartney la seguía a todas partes y que, cuando no podía hacerlo, enviaba a sus ayudantes o “títeres” en su lugar. Afirmaba que en varias ocasiones había sido "abducida" por él, llevada a un hotel, que él le habría mostrado fotografías que tenía de ella a fin de forzarla a tener relaciones sexuales.

Otros casos resonantes de cantantes que han sufrido situaciones limites de acoso y persecución con fanáticos son:

  • La cantante Björk, quien fue acosada por Ricardo López, un fanático que le enviaba cartas y videos donde le manifestaba su amor. El sujeto, al enterarse que la artista salía con Goldie, la quiso matar enviándole un paquete bomba.
  • La cantante Jennifer López,  quien se vio acosada por Timothy McLanahan, un fanático que la seguía durante sus giras, le regalaba flores, cartas y una cantidad de objetos innecesarios, además de presentarse en su casa y traspasar continuamente su propiedad.
  • La cantante Britney Spears fue acosada por Masahiko Shizawa, un fan japonés que le envió durante mucho tiempo notas de amor que finalizaban con la frase: “-te estoy persiguiendo”.

Por último, cabe mencionar también el trágico caso de Selena, la cantante estadounidense de ascendencia mexicana que fue asesinada ni más ni menos que por la presidenta de su propio Club de Fans.

La erotomanía: Ejemplos en el cine

Á la folie... pas du tout (2002)

A continuación exponemos dos obras cinematográficas que ilustran muy bien este trastorno: por un lado, el film Loca de Amor (En español Sólo te tengo a ti, 2002) protagonizado por la actriz francesa Audrey Tatou. En este film, Angélique es una joven estudiante que se enamora perdidamente de un cardiólogo exitoso, casado, a punto de ser padre. El amor que siente por él es tan intenso e inundado de una compulsiva obsesión, que Angelique está dispuesta a hacer cualquier locura con tal de conquistar al hombre de sus sueños, como intentar desesperadamente y por cualquier medio persuadir a Loïc para que abandone a su mujer. (Para ver el film. Contraseña: 0000)

Misery (1990)

Otra obra muy representativa de esta temática es el film estadounidense basado en la novela homónima escrita por Stephen King: Misery. En ella, el protagonista central, Paul Sheldon, aparece como un exitoso escritor de novelas románticas. Cansado de su personaje Misery Chastain (personaje al que le debe gran parte de su éxito), decide matarla en una nueva producción, con la que espera triunfar ante la crítica. Al inicio del film lo vemos recluido en una cabaña en Colorado, concluyendo su novela y celebrando anticipadamente su gran momento.

Con su manuscrito recién acabado, conduce de regreso a Nueva York bajo una gran tormenta de nieve y sufre un gravísimo accidente, en el cual queda prácticamente inmovilizado. Es rescatado por una lugareña, Annie Wilkes, quien, casualmente, declara ser la "fanática número uno de Sheldon". Annie encuentra a su ídolo accidentado y decide llevarlo a su casa en la montaña. Ella es una enfermera profesional y le proporciona los cuidados médicos que necesita, hasta que su amor cobra un tinte fuertemente masivo y persecutorio...(Para ver el film, contraseña: 0001)

Aportes de Freud a la comprensión de la erotomanía

Desde la perspectiva psicoanalítica, Freud consideraba que la base del delirio paranoico era la represión por proyección de contenidos no admitidos por conciencia moral, proyección que desplaza deseos, tendencias o pulsiones propias del sujeto sobre las personas o las cosas del mundo exterior, evitando, de esta manera, el displacer y la angustia.

Ahora bien, esta operación de desmentida radical de la propia realidad psíquica que es propia de las estructuras psicóticas, tiene como corolario en el desencadenamiento propiamente dicho (o estallido de la enfermedad) en el retorno "desde fuera" de eso no inscripto inicialmente en el campo de lo anímico.

Al paranoico su propia realidad psíquica, de la que se encuentra escindido, le aparece "desde fuera" designándolo en las miradas, las palabras, los gestos y los sentimientos de los otros hacia él, en una fragilidad extrema que lo deja a merced de estas significaciones siempre vacilantes y cambiantes de los otros (-me ama, me odia, me quiere, no me quiere...).

Al igual que en el sueño, en el delirio existe un cumplimiento de deseos alucinatorio, de completud donde nada falta en el vínculo con el otro, lo cual provee una estabilidad aparente y transitoria, hasta que, por supuesto, el delirio "choca" con la realidad efectiva y el mundo exterior. Según Freud el delirio viene, de alguna manera, a "suturar" o a restaurar un derrumbe preliminar que ha afectado de manera permanente los lazos libidinales con la realidad y los objetos. 

En la erotomanía esta compulsión ambivalente sobre el objeto se expresa como un intento desesperado por ser amado. Adler apoyaba esta hipótesis al sentenciar que el delirio servía para ocultar la derrota en la vida, derrota que lleva al sujeto a crear un mundo imaginario donde el otro lo ame.

Los rasgos perversos están íntimamente ligados a esta estructura clínica, en la cual suele advertirse una aproximación al objeto, que comienza con un acercamiento seductor, cortés y complaciente para virar poco a poco hacia la demanda asfixiante y metas perversas en la sexualidad, dadas por grados extremos de fijeza, exclusividad y estereotipia.

Aportes de Jacques Lacan a la comprensión de la erotomanía

Para Lacan, el delirio es secundario al surgimiento de un significante aislado, desatado en lo real. Este aislamiento patológico del significante es la marca de una alteración del tejido simbólico en el cual se encuadra el sujeto. La causa de esta alteración se debe al mecanismo de la forclusión del significante Nombre del Padre.

Si el neurótico habita el lenguaje y el significante de un modo opaco y siempre enigmático, el psicótico es habitado por un lenguaje que no comprende, que lo designa desde fuera sin saber cómo, por qué y que, en tanto no se halla encadenado, lo sitúa en un fuera-del-discurso.

La erotomanía podría ser pensada siguiendo esta línea como una variante de la psicosis paranoica en la cual tenemos como base una forclusión de este significante primordial, presentándose una suspensión de las coordenadas de la metáfora paterna y, por ende, de la significación fálica, lo que conduce a una relación inmediata con las identificaciones ideales.

El sujeto lacaniano es un sujeto que sólo existe dividido, como no idéntico a sí mismo, y que sólo se representa en el Yo sin creerse idéntico a él. Es por eso que puede soñar, o fantasear, sin creerse idéntico a lo que sueña o fantasea. Ahora bien, a diferencia de la neurosis, en la psicosis el sujeto está plenamente identificado con su yo.

Asimismo, los sentimientos no son de dudas, de creencia, de inseguridad ni miedos sino que son de certeza. El objeto no es vivido como un objeto metafórico que podría estar o no estar y que suscita una pregunta respecto de la propia posición sexuada, sino como EL objeto, pantalla en la cual el sujeto quiere fundirse compulsivamente en una completud mutua.

El yo es para Lacan una síntesis ilusoria relativa a un registro, que es el imaginario. Cuando no interviene la función paterna y el sujeto no se halla adecuadamente instalado en el orden simbólico, hay un achatamiento en el vínculo entre sujeto y el objeto que inexiste el enigma, la falta constitutiva que hace al encuentro entre dos seres hablantes.

Así, podríamos decir que el erotomaníaco no se enamora del otro, sino que experimenta en un sentido profundo una relación sexual perpetua, autoerótica y narcísica con su "gran Otro". El vínculo que propone no hace lugar a la alteridad sino que toma utilitariamente al partenaire como soporte, como el agente real del propio horror padecido.

Para concluir y resumir, y atendiendo a la sabiduría popular, los erotomaníacos son personas "enamoradas del amor". No quieren al objeto (en falta) no quieren al otro, sino que quieren esa idea que los sitúa a ellos como un objeto desvalido a merced de los cuidados y la providencia del otro, y ¡ay! de aquel que rehúse complacer esta demanda.

Autora: Gisela Barrientos, alumna de la Academia de Psicoanálisis

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