¿Qué es la histeria? Síntomas, causas y mucho más

La histeria pone en jaque al discurso amo de la medicina, en tanto constituye el retorno de una verdad reprimida sobre el cuerpo de la que la ciencia no puede dar cuenta. Así, pone en cuestión la relación entre el Saber (conocimiento científico) y la verdad singular del sujeto. ¿Quieres saber más?

¿Qué es la histeria? Síntomas, causas y mucho más
En este artículo encontrarás:

¿Qué es la histeria?

La histeria es un tipo de neurosis, un conflicto psíquico sin causa orgánica que se caracteriza por una elaboración alterada de contenidos desagradables y dolorosos que han sucumbido a la represión y se expresan simbólicamente en la somatización del cuerpo. El término viene del griego “ὑστέρα” (Hustera) y significa “útero”.

Antiguamente, era una enfermedad atribuida “al mal funcionamiento del útero”, por lo que se creía que sólo se daba en las mujeres. Posteriormente, en la edad media, se le atribuyó un carácter demoniaco. La histeria viene a cobrar un sentido dentro de la dimensión médica en el siglo XIX gracias a los estudios de Charcot, pero Freud es quien la estudia con detalle.

La histeria es un tipo de psiconeurosis de defensa, considerada como una “enfermedad por representación” ya que es una afección vivida como metáfora. La histérica expresa en su malestar una serie de sentidos internos sostenidos por la satisfacción de deseos sexuales perversos que están reprimidos por haber entrado en conflicto con las instancias superiores del psiquismo (prcc-cc).

¿Cuáles son los síntomas de la histeria?

Para Freud los síntomas histéricos constituyen la manifestación de deseos reprimidos, siendo tales síntomas la expresión simbólica de la vida íntima y de la psicosexualidad infantil del sujeto. Es característico de la histeria que los síntomas se formen por el proceso de conversión, esto es: la somatización de un afecto.

Entre los síntomas más llamativos se encuentran:

  • Alucinaciones de contenidos reprimidos
  • Parálisis motoras y anestesias locales.
  • Convulsiones, contracturas o tics.
  • Cegueras parciales.
  • Vómitos.
  • Impotencia y frigidez
  • Fobias (histeria de angustia).
  • Disneas (ahogos).
  • Tos nerviosa.
  • Mutismo.
  • Afonía.
  • Amnesia histérica (puesta al servicio de la represión).
  • Disociación psíquica (desdoblamiento de la consciencia).

Hay que recordar que estos síntomas no tienen un origen neurológico, y lo que caracteriza al síntoma histérico es su capacidad de repetirse. Según Freud (1900): “el síntoma histérico no nace sino cuando dos realizaciones de deseos, contrarias y procedentes cada una de un sistema psíquico distinto, pueden coincidir en una expresión”.(p.692)

¿Cómo se cura la histeria?

Al ser un tipo de neurosis, la histeria es tratada con eficacia a través del método psicoanalítico. Gracias a la regla fundamental (diga todo lo que se le venga a la mente, así le parezca absurdo, inoportuno o que no tenga ningún sentido) y el manejo de la transferencia; el analista podrá organizar el material de las sesiones para hallar al sujeto de lo ICC, determinando las coordenadas dinámicas de cómo se sostienen los síntomas para hacerlos conscientes al histérico.

Para ello, uno de los primeros acercamientos es el abordaje psíquico sobre las resistencias, ya que en los síntomas se encuentran beneficios primarios (descarga directa o sustitutiva de la verdad que el sujeto no quiere saber) y beneficios secundarios (posición o lugar desde donde el sujeto vive sus síntomas, ya sea siendo una “víctima” o desde la lástima para tener el cuidado y cariño de los demás), todo lo cual pueden dificultar la dirección de la cura.

De acuerdo con Freud (1917): “en la histeria debemos comenzar por la interpretación de los síntomas y relegar después las tendencias sexuales perversas a lo inconsciente, en lugar de atribuirlas a la consciencia del individuo”. (p. 2.315). Por lo tanto, uno de los objetivos del tratamiento de la histeria es poner fin al conflicto entre la libido y el Yo, para que el sistema consciente tenga un predominio sobre lo ICC.

Por lo tanto, se trata de develarle al sujeto un secreto que él mismo ignora (ya que ha sido reprimido) a través de la interpretación, para “hacer consciente lo inconsciente”, agujereando los sentidos del discurso y suprimiendo las represiones, con el fin de anular las condiciones que predisponen a la formación de los síntomas.

¿Qué es la histeria para Freud?

Para el mayor investigador del alma humana, los sueños diurnos y las fantasías constituyen el primer peldaño que antecede el desarrollo de los síntomas histéricos. Cabe destacar que estas formaciones no dependen directamente de las experiencias vividas en la realidad efectiva, sino de las fantasías anudadas a contenidos sexuales que las acompañan.

Los síntomas histéricos serían pues, representantes simbólicos de un conflicto reprimido, pero expresado en “la anatomía imaginaria” del cuerpo. Como bien apunta Freud (1921), “Un síntoma histérico se funda en una fantasía y no en la reproducción de algo verdaderamente vivido”. (p.2570)

En resumen, el histérico se halla dominado por representaciones inconscientes, siendo las mímicas y los síntomas un modo de recordar las escenas fantaseadas que dominan su vida emotiva.

¿Cuál es la causa de la histeria?

Freud ubica la etiología de la histeria en la psicosexualidad de los pacientes, y también afirma que los síntomas histéricos dependen de las fantasías que se elaboran en torno a recuerdos y sucesos auto-eróticos y edípicos reprimidos. Según Freud (1917):

“En la histeria existe siempre una regresión de la libido a los primeros objetos sexuales de naturaleza incestuosa…siendo, la represión la que desempeña en el mecanismo de esta enfermedad el papel principal”. (p.2.336). En este sentido, la amnesia por represión es un hecho particular de las observaciones freudianas acerca de la estructura histérica.  

Sin embargo, la causa de la histeria es multifactorial. No necesariamente debe surgir de una “vivencia traumática” o es una única fantasía reprimida la que se encuentra enlazada linealmente con los síntomas; sino que puede estar determinada por una cooperación de varias experiencias, junto con otros recuerdos anteriores, p. ej: evocaciones de cosas que ocurrieron, o fantasías de sucesos que no ocurrieron.

Por ende, la histeria se apoya en una constelación de elementos interconectados que le dan su consistencia a partir de un punto nodal, es decir, un punto de entrecruzamiento de dos o más representaciones (recuerdos, sucesos) resignificados en la cadena asociativa, que tocan un conflicto sexual reprimido. 

La histeria se genera por la represión de una representación sexual prematura (es decir, acaecida en la niñez temprana) que es inconciliable con la dirección de las representaciones que ya están presentes en la organización del yo.

¿Qué es la histeria en psicología?

Para la psicología, la histeria es un nombre histórico con la que se clasifican “los trastornos somatomorfos no especificados” y paralelamente constituye una serie de rasgos que pueden clasificarse como un “trastorno de personalidad”, marcado por la teatralidad y la sugestionabilidad con el fin de llamar la atención.

Para muchos autores, el carácter principal de la predisposición histérica lo constituye la susceptibilidad infantil, es decir, el hecho de nunca considerarse satisfecho, a pesar de tener demostraciones suficientes de amor y tener cubiertas las necesidades básicas, por lo que en la adultez, el histérico es alguien impulsado y habitado por un deseo insatisfecho.

Por otra parte, la identificación es un mecanismo importante para constitución de síntomas histéricos, porque representa la forma más primitiva de enlace afectivo, por la cual el sujeto adopta como suyos atributos o síntomas de otra persona (amada u odiada). 

El psiquiatra K. Jaspers dijo que la histeria era una “tendencia a aparentar más que a ser”.  Para la psicología y la psiquiatría, dicha afección no es una estructura, sino una serie de “rasgos o conductas histriónicas”, por lo que hay un límite difuso y ambiguo entre la simulación y la patología; solo se distingue de la simulación en la medida en que el enfermo no sabe el significado y la intencionalidad detrás de los síntomas.

¿Qué es el trauma para Freud?

Freud toma la idea del trauma de las observaciones médicas de J. Breuer. Un trauma sería un hecho o escena insoportable de carácter sexual, acontecida en la vida infantil del sujeto, la cual provocaría un estrangulamiento de la libido, por ende, una fijación al contenido reprimido que se expresa simbólicamente en el síntoma histérico.

El concepto de trauma refiere a lo que Freud llama la economía libidinal, siendo la hipótesis de base que el sujeto no podría responder o elaborar adecuadamente la intensidad de determinadas vivencias o experiencias afectivas.

La noción de trauma es una de las primeras hipótesis a las que Freud recurre para explicar las psiconeurosis de defensa. Freud dividió la noción de trauma en dos acciones:

  1. la seducción: donde el niño era tratado como un objeto sexual por parte de un adulto u otro niño mayor.
  2. la resignificación: en la pubertad, el sujeto resignifica desde la repugnancia, la moralidad y el pudor; los padecimientos y escenas de gran intensidad experimentadas, provocando un flujo de excitaciones que devastaban las defensas del Yo.

¿Qué es la histeria colectiva? Ejemplos

La histeria colectiva se refiere al proceso de identificación acontecido en la masa respecto a un ideal común, que puede estar representado por un líder político, una figura religiosa, una idea o cualquier representación en la que se proyecte la encarnadura de lo que Lacan llama "gran Otro" u "Otro con mayúsculas".

El sujeto, al estar integrado e influido por una masa, pierde o renuncia de algún modo a sus tendencias individuales, modificándose su actividad anímica, pero ¿de qué modo? Primero, se intensifican las cualidades afectivas y luego, la capacidad crítica e intelectual se ven limitadas. De este modo, se ha igualado el individuo con los otros miembros del grupo, resultando la masa susceptible al poder de sugestión de palabra.

Como ejemplos tenemos los fenómenos histéricos acontecidos en las misas de las iglesias evangélicas. Los creyentes depositan su libido en el discurso amo del pastor, y cuando éste les toca la frente; los adeptos caen en trance o incluso convulsionan, ya que se han identificado con los significantes del líder (que generalmente, apunta a la influencia y presencia de Satanás en la sala).

Otro ejemplo lo encontramos en las constelaciones familiares. En esta terapia grupal, los sujetos se dejan llevar por sus sensaciones y afectos, dejando a un lado la capacidad crítica para “sacar” (constelar)  afuera las representaciones inconscientes del sistema familiar, las cuales serán encarnadas por algunos miembros del grupo.

Allí, suelen emerger fenómenos de conversión tales como: parálisis, anestesias locales, alucinaciones olfativas, contracturas, vómitos, xenoglosia o disociación psíquica. Ya que el significante actúa sobre la identificación simbólica de rasgos ideales proyectados en las otras personas, (quienes asumen un rol desde su propio fantasma), permitiendo la abreacción de lo reprimido dentro del campo de la sesión.

Un tercer ejemplo de histeria colectiva, lo encontramos en las prácticas mágicas, como las sesiones de espiritismo, o  la santería. En grupo, a través de rituales simbólicos/religiosos; el Yo es susceptible a la sugestión, por lo que se producen diversos fenómenos de identificación histérica.

Aquí te traemos un estudio de campo realizado por Vice en la famosa montaña de Sorte, en Venezuela, donde se ilustran diversos síntomas de histeria colectiva y el mecanismo de identificación a objetos fetiches:

 

¿Qué es la histeria para Lacan?

El gran continuador de la obra freudiana, J. Lacan, apunta a que la estructura neurótica es esencialmente una pregunta, en la cual, el sujeto está inmerso pero no sabe que lo está. En la histeria, la pregunta gira en torno a una economía fálica sobre el deseo, y en especial sobre quién desea en el sujeto. De modo que la pregunta de la histeria es en torno a la posición femenina y al sexo: ¿Qué es ser una mujer?

Para Lacan, la estructura histérica se caracteriza por tener un deseo insatisfecho, un deseo que trasciende los límites de la demanda de amor, por ende, es una persona que experimenta su vida con una constante queja y descontento. Bien señala el célebre francés (2015): “El sujeto puede sostener su deseo frente al deseo del Otro de dos maneras: como deseo insatisfecho -es el caso de las histéricas- o como deseo imposible - caso obsesivo” (p.474)

Una persona histérica tiende a poner sobre un tercero la producción de su verdad, suponiendo que el saber del Otro va a responder a su pregunta. En consecuencia, en la neurosis histérica, se es susceptible a la sugestión de las palabras porque así se identifica el sujeto con otros en su propio cuerpo, bien señala Lacan (2010): “el sujeto histérico se constituye casi enteramente a partir del deseo del Otro. El deseo del que el sujeto se hace cargo, es también el deseo preferido del Otro”. (p.373).

En otros términos, una persona histérica suele posicionarse como teniendo algo que al otro busca porque le falta, para así instituirse como un objeto de valor precioso, ya sea a través de la seducción o la provocación, sintiendo que es la causa del deseo en la otra persona, por eso Lacan dice que la feminidad es indisoluble de la función de la máscara, esa "x" incognoscible que causa el deseo, lo que equivale a decir que los histéricos encuentra su deseo en el deseo del Otro.

Autor: Kevin Samir Parra, redactor en la Academia de Psicoanálisis Madrid SL.

Referencias:

  • Freud, S. (2005). Obras Completas. Tomo I. XIV .Etiología de la histeria. (1896). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial.
  • Freud, S. (2005). Obras Completas. Tomo I. XVII .La interpretación de los sueños. (1900). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial.
  • Freud, S. (2005). Obras Completas. Tomo II. LXXIX .Historia del movimiento psicoanalítico. (1914). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial.
  • Freud, S. (2005). Obras Completas. Tomo II. XCVII .Lecciones introductorias al psicoanálisis. (1917). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial.
  • Freud, S. (2005). Obras Completas. Tomo III. CXIII .Psicología de las masas y análisis del Yo. (1921). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial.
  • Jasper, K. (1977). Psicopatología general. Buenos Aires, argentina: Editorial beta.
  • Lacan, J. (2010). El Seminario de Jacques Lacan. Libro 5, las formaciones del inconsciente 1957-1958. Argentina: Paidós.
  • Lacan, J. (2015). El Seminario De Jacques Lacan Libro 6. El Deseo y su Interpretación 1958-1959. Buenos Aires, Argentina: Paidós.
Compartir
Más articulos
Cerrar X