¿Qué es la psicosis ordinaria desde el psicoanálisis?

La diferencia entre psicosis y neurosis implica un contraste fundamental de la posición subjetiva frente al discurso y en la organización de un caso. La psicosis ordinaria supone una ruptura de la relación del sujeto consigo mismo y con la realidad efectiva. ¿Quieres saber más? ¡Lee este artículo!

¿Qué es la psicosis ordinaria desde el psicoanálisis?
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¿Qué es la psicosis ordinaria? Introducción

En la psicosis hay una pérdida del sentido de sí, una distorsión de la localización temporal y espacial del sujeto, es decir, hay una alienación más radical que en la neurosis pues no se produce el movimiento metonímico del deseo. Esto deriva en lo que conocemos desde el psicoanálisis como "fenómeno elemental" (junto al delirio, la alucinación, fragmentación de la identidad, las holofrases y neologismos).

Bien apunta Freud en contraste con la neurosis: en la psicosis hay un conflicto entre el Yo y el mundo exterior. Mientras que en la neurosis el conflicto se da a nivel intrapsíquico: entre el Yo y el Ello.

La psicosis ordinaria es un término desarrollado por J.A. Miller, y hace referencia a las psicosis comunes, es decir, hace énfasis en la melancolía, la manía, la toxicomanía, la paranoia y el delirio y en los modos de su desencadenamiento.

Podemos pensar que en la psicosis hay un estado confuso del sujeto frente al discurso, pues entra en un “mundo” donde no se reconoce y donde detalles insignificantes le relatan un signo enigmático, desconocido, pero que se refiere a sí mismo. Bien dice Lacan (Sem 3): “el sujeto psicótico ignora la lengua que habla” (p.23)

Mientras que el mito que fundamenta a la neurosis es el Edipo, el mito en torno al cual se organiza la psicosis es Narciso. Se puede pensar que hay una falla en la metáfora paterna, que en la teoría de Lacan, tiene la función de unir la Ley (Universal de prohibición del incesto) con el deseo del sujeto.

Por tanto, si falla la ley, hay sujeto sin deseo (como se puede percibir en casos graves de psicosis) y no está inscripto en el psiquismo algún punto que funcione como imposible: “el psicótico hace pareja con dios” como afirma J. Szpilka.

Que es la psicosis ordinaria

¿Qué es una psicosis no desencadenada?

Siguiendo la propuesta de J.A. Miller, se entiende por dicho término a “un prepsicótico”, es decir, a una persona con estructura psicótica que en su aquí y ahora no está delirando, alucinando, o en inmerso en un cuadro melancólico profundo.

Seguramente aparezca socialmente como alguien para quien las cosas en su vida “marchan bien” hasta que... se halle en una situación profundamente angustiante o dolorosa que resquebraje todo ese orden que en el fondo era solo aparente: ej: la mujer le fue infiel; asumió la paternidad sin sentir que emocionalmente estaba preparado para ello, falleció un familiar con quien tenía un vínculo estrechísimo...

En el prepsicótico o psicótico ordinario pueden estar latentes fenómenos elementales de la psicosis, acontecidos brevemente en su pasado y que emergen una sola vez en su recuerdo pero que están encubiertos.

Siguiendo al autor, entre las características esenciales de sujetos con una psicosis no desencadenada, por ejemplo en sujetos “pre-melancólicos” es que “están constantemente en lucha contra el resurgimiento de su «ser-echado», siempre están cerca del abandono, sin proyecto”. (p.158)

Para D. Evans, hay dos condiciones para que se desencadene un fenómeno psicótico: 1) “el sujeto debe tener una estructura psicótica” y 2) y el Nombre-del-padre tiene que ser "llamado en oposición simbólica al sujeto.

Es decir, que el desencadenamiento psicótico (caracterizado por la fase inicial alucinatoria y por el restablecimiento del delirio) funciona como una suplencia de lo simbólico –que está agujereado- por lo imaginario.

¿Qué pasa con el cuerpo en la psicosis?

El cuerpo y su imagen unificada pertenecen al registro de lo imaginario, es decir, a las formas y leyes de la Gestalt que dan un cierre o idea de síntesis y unidad del cuerpo. Sin embargo, están integradas y determinadas por lo simbólico.

En las psicosis graves o alucinatorias (esquizofrenias) el cuerpo no hace uno, sino que se fragmenta. Esto da lugar al fenómeno discursivo que Freud llamó “lenguaje de órgano”. Por su parte, en la psicosis desencadenada el sujeto puede vivenciar una despersonalización y descorporización experimentada en momentos de extrema soledad y desamparo.

Mientras que en la neurosis el sujeto se habla a través de su yo y desempeña un rol; en la psicosis, se “sobreidentifica” con un papel (o con varios) y si deja de serlo queda confrontado en un vacío que puede desencadenar un fenómeno de regresión tópica a etapas previas de la unificación de su Yo, ocurriendo una desorganización y derrumbe de la propia imagen del cuerpo.

¿Qué es un cuerpo fragmentado?     

El fundamento que diferencia al mundo animal del humano es la palabra. En un inicio el sujeto está “sujetado” a las formas de la palabra, la cual está presente incluso como condición de que construya una identidad y un cuerpo.

Por lo tanto, la primera construcción de síntesis del Yo está mediada por el Otro quien le brinda su unidad a través de la mirada y el deseo, es decir, por una alienación primordial. Bien apunta Lacan (sem 3): “En el origen el sujeto es una colección incoherente de deseos -éste es el verdadero sentido de la expresión cuerpo fragmentado” (p.61).

En este sentido, el cuerpo fragmentado es una experiencia de desmembramiento en la que aparecen fenómenos de descomposición y extrañeza en relación a la imagen del propio cuerpo. Este fenómeno implica una regresión tópica al estadio del espejo, un estado de fragmentación corporal que se hace evidente, por ejemplo, en la esquizofrenia.

Que es un cuerpo fragmentado desde el psicoanalisis

¿Qué es el pensamiento fragmentado?

El pensamiento fragmentado tiene un origen común a las estructuras freudianas: la dialéctica de los celos, lo cual funda una rivalidad primitiva que es superada por la dimensión de la palabra, en cuanto interviene un tercero para establecer un acuerdo sobre los objetos.

Sin embargo, el inconsciente del psicótico tiene un modo particular de hablar en el sujeto: “es un buen gramático pero un mal filólogo” -dirá Lacan (sem 3)- pues hay una significación plena que lo invade y lo signa en forma de certeza absoluta.

Por su parte, la clínica de E. Bleuler propone una sintomatología fundamental de las psicosis alucinatorias. En ellas, el fenómeno de obstrucción o “blocking” hace que el pensamiento se presente fragmentado, sin continuidad y afloren nuevas ideas todo el tiempo sin relación entre sí.

Dicho fenómeno alude a fallas de la actividad asociativa de la persona pues su pensamiento hace saltos bruscos y completos y cuando se reanuda nuevamente, surgen ideas que tienen escasa o ninguna relación con las anteriores.

El sujeto hace que su mensaje lo lleve otro y las relaciones con la realidad se caracterizan por la perplejidad: ¡es la realidad en tanto Otro absoluto y reconocido lo que habla!

Que es el pensamiento fragmentado desde el psicoanalisis

¿Cómo se lleva a cabo la fragmentación?

El pensamiento fragmentado, característico de las psicosis, implica -siguiendo a Lacan (Sem 3)- un problema que no está demostrado, sino una problemática articulada en la relación del sujeto con el eje simbólico.

En dicha relación, aquello que determinará los modos psicóticos de enunciar y pensar es un mecanismo que hace retornar del exterior algo que ha sido dejado fuera de la simbolización y que estructura al sujeto en forma de delirio.

Para que se lleve a cabo la fragmentación puede acontecer una situación Real que no tenga una transacción en lo simbólico, y ante la cual el sujeto no sabe cómo responder, llevándose a cabo una escisión acompañada por la vivencia de un desamparo que es taponado con un delirio.

Por ejemplo: en el caso paradigmático de Schreber, hubo una exigencia o título simbólico (ser el presidente de la corte de Dresden) que no fue integrado y la manera de responder a la demanda fue el delirio.

Es decir, al ser convocado a un título simbólico (el presidente del tribunal de Dresden) carece de los recursos simbólicos, no sabe cómo responder emocionalmente a ese llamado; por lo que hay un derrumbamiento del eje imaginario, en específico de su identidad (de su Yo) y no encuentra sino un agujero abrumador que él salda con el delirio de ser la mujer de Dios.

Esto es dado a partir de la forclusión del significante del nombre del Padre, es decir, hay una prescripción de la ley que se derrumba, para que el sujeto quede -en su discurso- ubicado como un objeto a merced del goce del Otro.

La psicosis ordinaria desde el psicoanalisis

¿Qué sucede si se fragmenta la identidad?

La identidad puede ser entendida como un mecanismo psicológico que permite construir un sentido de propiedad, continuidad y permanencia de sí mismo a lo largo de nuestra historia, y nos habilita a pensarnos como una entidad diferente a los demás y del mundo circundante.

Por tanto, al ocurrir la fragmentación de la identidad, podemos pensar en la abolición de los límites de la realidad efectiva y de los límites imaginarios de nuestro cuerpo con los otros.

En consecuencia, se produce un empobrecimiento de las relaciones interpersonales y del establecimiento de vínculos sociales, es decir, sucede siguiendo a Erick Laurent (citado por Miller) un “progresivo desenganche del Otro”, que produciría una serie de síntomas tales como:

  • Apatía.
  • Abulia.
  • Pensamiento y lenguaje desorganizado.
  • Perdida de la unidad interior.
  • Desorganización de la psicomotricidad.
  • Alucinaciones.
  • Ideas delirantes.
  • Accesos depresivos o excitatorios.

Como vemos, lo que se juega en los fenómenos psicóticos no es la realidad ni una pregunta sobre la misma o sobre sí mismo, sino una certeza inquebrantable cuyas significaciones están vaciadas de subjetividad.

Autor: Psic. Kevin Samir Parra. Redactor en la Academia de Psicoanálisis Madrid S.L.

Referencias:

  • Evans, D. (1998). Diccionario introductorio de psicoanálisis lacaniano. (1ra. Ed.) 4ta reimpresión, 2007. Argentina: Paidos.
  • Freud, S. (2005). Obras Completas Tomo III. CXXVII Neurosis y psicosis. (1923-24). Argentina: El ateneo editorial.
  • J. Lacan. (2009). El Seminario de Jacques Lacan. Libro 3 La psicosis. 1955-1956. Argentina: Paidós.
  • J. Miller. Introducción del método psicoanalítico. Argentina: Eolia-Paidós.
  • J. Miller. La psicosis ordinaria. La convención de Antibes. Jacques Alain Miller y otros. Argentina: Paidós.

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