¿Qué es la represión? Una introducción al concepto

La represión es uno de los conceptos medulares del psicoanálisis y de su praxis clínica. No sólo constituye uno de los andamiajes teóricos centrales, sino también, algo que has vivido de forma inconsciente cuando has experimentado situaciones dolorosas. Para conocer más ¡lee el presente artículo!

¿Qué es la represión? Una introducción al concepto

"El inconsciente es ese capítulo de la historia que está marcado por un blanco, u ocupado por un embuste; es el capítulo censurado. Pero la verdad puede volverse a encontrar; lo más a menudo ya está escrita en otra parte." J. Lacan. Función y campo de la palabra...

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¿Qué es la represión en psicología?

La represión, en psicología, es un concepto tomado desde el psicoanálisis y se refiere al mecanismo de defensa básico del “Yo” para oponerse -de manera inconsciente- a los contenidos y sensaciones desagradables; es decir, es la forma primordial en que parte de tu sistema psíquico sustrae contenidos penosos que te generarían malestar, incomodidad y ansiedad.

Vale la pena destacar que tales contenidos desagradables a reprimir se llaman representaciones, y entre estas representaciones encontramos: recuerdos, ideas, imágenes, o deseos no aceptados, lo cuales tal vez generarían placer para el sistema inconsciente, pero producen un malestar en el “Yo”, instancia que responde a otras exigencias, como por ejemplo la moralidad; es por esto la represión se relaciona de manera directa con la censura.

En este sentido, la represión se refiere a la exclusión de un conjunto de representaciones acompañadas por afectos vividos de forma displacentera y dolorosa por tu conciencia. "De eso nada quiero saber" pareciera decir la conciencia frente a hechos, acontecimientos o recuerdos que nos suscitan malestar o displacer. A partir de esta operación, el contenido afectivo ligado a estas representaciones queda "estrangulado" (privado de una descarga) y se asocia a otras representaciones inconscientes, operando eficazmente desde allí.

La represión según Freud

Fue Freud quien sistematizó la teoría de la represión. Según el padre del psicoanálisis, la función principal de este mecanismo es evitar el displacer. La represión posee tres fases interconectadas entre sí, a saber: 1) Primaria; 2) secundaria (o propiamente dicha) y 3) el retorno de lo reprimido.

Represión primaria: Es el mecanismo que separa y busca "eliminar" las representaciones pulsionales de los afectos conscientes, es decir, es la operación psíquica donde se excluyen: Anhelos, ideas, imágenes, pensamientos, y recuerdos displacenteros no admitidos por las instancias psíquicas superiores (preconsciente/consciente). Su función es impedir que las representaciones penosas se vuelvan conscientes. Este tipo de represión es el núcleo de lo Inconsciente.

Represión secundaria (propiamente dicha): Se refiere al “esfuerzo de desalojo psíquico” o repulsión por parte del Yo sobre los contenidos incompatibles con sus propias exigencias. Aquí, lo que se halla reprimido primordial en lo Inconsciente, ejerce una fuerza constante por emerger a la consciencia; y cuando está a punto de hacerlo, el sistema consciente emplea su energía psíquica para impedir el acceso de ese contenido inaceptable.

Retorno de lo reprimido: Se refiere a la manifestación de representaciones reprimidas a través de los síntomas, sueños, chistes, olvidos y actos fallidos. Es decir, son las modalidades deformadas en que se expresa, "retornando" eso que había sido excluido, en función de mecanismos del proceso primario como el desplazamiento, la condensación y la conversión.

¿Cómo actúa la represión?

Acorde con la teoría clásica de la represión, ella actúa desde la vida infantil, en específico con el desarrollo de la psicosexualidad. La represión está ligada a la exclusión de los deseos incestuosos y agresivos sobre las figuras paternas, a través de la moral, los ideales y demás exigencias sociales.

En este sentido, la represión primordial actúa separando al yo de las representaciones sexuales con el fin de garantizar una adaptación al ambiente. Sin esta operación, los deseos incestuosos y prohibidos moralmente se descargarían de forma delirante o perversa, ocasionando conductas socialmente rechazadas.

Por otra parte la represión secundaría, actúa cuando parte de las representaciones alojadas en lo inconsciente, emergen de forma parcial a la conciencia a través de los sueños, actos fallidos, recuerdos penosos o fantasías desagradables y son censuradas desde la instancia del súper-yo para ser olvidadas.

Y por último, de acuerdo con la teoría freudiana, el retorno de lo reprimido puede actuar y acontecer en función de tres factores:

  1. cuando el esfuerzo constante del sistema consciente por impedir que lo reprimido acontezca sea debilitado. Por ejemplo: al escuchar un chiste, el esfuerzo consciente de mantener alejado lo reprimido se ve debilitado por el juego de palabras, y lo inaceptable surge en forma cómica, como liberación de placer.
  2. cuando haya un refuerzo del empuje pulsional de lo que existe aislado de la consciencia. Por ej: cuando se produce un olvido de un nombre o una frase, motivada por el empuje de una perturbación del pensamiento, a raíz de una contradicción interna, como nos relata Freud en el caso de "Signorelli".
  3. cuando acontecimientos actuales desagradables se asocian a las representaciones reprimidas y el contenido afectivo asociado a ellas vuelve a emerger, por ej., en pesadillas o en síntomas.

¿Cómo la represión produce el inconsciente?

Como se ha visto, la represión expulsa de la consciencia a los recuerdos, ideas, pensamientos, imágenes y deseos que no son aceptados por el Yo. En consecuencia, dichos contenidos, al no estar en el sistema consciente deben dirigirse a otro campo, a saber: al inconsciente.

El inconsciente, es la instancia donde habitan las pulsiones; o sea, las fuerzas primitivas que buscan una satisfacción inmediata. En un inicio, el ser humano nace como una “caldera de pulsiones” y a medida que crece y se integra al plano simbólico y cultural actúan las represiones como una función normativizante del Yo frente a la realidad.

De esta manera, la represión como mecanismo fundamental separa al sistema consciente de los contenidos primitivos asociados a las pulsiones sexuales de la vida infantil, alojando tales representaciones en el sistema inconsciente, permitiendo una homeostasis en el psiquismo. Bien dice Freud que “lo reprimido perdura también en los hombres normales y puede desarrollar funciones psíquicas”.

¿Cuáles son los deseos reprimidos?

Es conveniente aclarar que para el psicoanálisis freudiano los deseos son impulsos psíquicos que tienden a satisfacer las necesidades del organismo, y dichos impulsos están ligados al conjunto de representaciones y percepciones que en algún momento satisfizo dichas necesidades.

En este sentido, los deseos son inconscientes, forman parte de nuestra "realidad psíquica" y determinan la manera en que nos dirigimos a las cosas y el mundo para obtener una satisfacción. Los deseos reprimidos se configuran desde las fantasías originarias de la primera infancia, momento en el que fueron excluidas las representaciones que acompañaron a las satisfacciones, por vía de la represión primaria. Por tanto, los deseos reprimidos principalmente están constituidos por:

  • los deseos sexuales incestuosos y las fantasías de seducción.
  • la envidia y la fantasía de fusión.
  • deseos de que el rival paterno desaparezca.
  • deseos de destrucción.

¿Qué pasa con los sentimientos reprimidos?

Los sentimientos que acompañan a las representaciones reprimidas quedan estrangulados, por consiguiente, no pueden expresarse ni descargarse adecuadamente. En este sentido, los sentimientos no podrán acceder al plano simbólico, ni circular libremente en la consciencia, a través del decir. Empero, como reza el refrán, ¡emociones que se callan, gritan en el cuerpo!

El afecto penoso que acompaña a las representaciones reprimidas es una condición intuida y experimentada por tu consciencia que puede ligarse a otras ideas, imágenes o pensamientos e incluso mudarse a un estado ansioso o hacer un síntoma en tu cuerpo, como ocurre en las tan mentadas afecciones "psicosomáticas".

Es posible que los sentimientos estrangulados se desplacen a otras representaciones; o también, empiecen a generar malestar significativo en tu vida; provocando angustia o algunos tipos de neurosis como: la histeria de conversión; las obsesiones, fobias, e incluso neurosis de fracaso, elevada autoexigencia o sentimientos de culpa excesivos y/o persecutorios.

La ira como sentimiento reprimido

La ira es uno de los sentimientos básicos, en conjunto con la alegría y la tristeza. La ira está relacionada con los fracasos y las frustraciones ante determinadas situaciones y se caracteriza por la acumulación de tensión que busca ser descargada de forma verbal o motriz.

La ira es básica porque surge cuando somos niños, como una oposición ante los efectos de los patrones de crianza, ya sea en alguna prohibición o frustración que nuestros padres nos hayan impuesto. De allí que dicha emoción se constele en berrinches y en los deseos edipicos de parricidio.

Por otro lado, en la vida adulta, la ira constituye una regresión a esos estados infantiles, y se podrá decir que detrás de tu ira hay decepción y frustración y debajo de éstas hay tristeza. Si sientes que este afecto te somete, es posible que te expreses de manera irascible, que te dirijas a terceros con agresividad, o incluso que te conduzcas de manera auto-agresiva y te dañes a ti mismo sin darte cuenta.

¿Qué consecuencias tiene el no querer sentir o expresar esa emoción reprimida?

La ira surge de la no aceptación de la realidad o de alguna parte de tu self. Si no quieres sentir esta sensación, es debido a que no aceptas el juego o dinámica de la vida: “perder para ganar”, y tendrás dificultades para asumirte como sujeto adulto.

Una de las consecuencias de evadir esta sensación, es la acumulación del quantum de afecto, produciéndose el odio, ya sea ante alguna situación, objeto o persona. El odio es una de las caras del amor, en tanto que es amar frustradamente. Por lo tanto, esta sensación puede tener consecuencias negativas en la manera cómo percibes la realidad, las relaciones interpersonales y a ti mismo, generando sufrimientos como:

  • Resentimientos y relaciones conflictivas
  • Sentimiento de culpa
  • Ansiedades
  • Irritabilidad constante
  • Insomnio
  • Melancolía
  • Altos niveles de estrés
  • Riesgos de padecer enfermedades cardiacas
  • Impaciencia y frustración
  • Inervaciones de la ira en forma de síntomas.
  • Adicciones como una forma compulsiva de destruirte.

¿Cuáles son las medidas represivas o precautorias?

Las medidas represivas o precautorias se refieren a las funciones de la censura sobre los derivados de los contenidos inconscientes, es decir, las modalidades en que evitas pensamientos, imágenes, deseos, y fantasías, a través del olvido. Paradójicamente, mediante el olvido, empezarás a repetir situaciones y relaciones que impliquen el sufrimiento reprimido, ya que repetir es la forma neurótica de recordar.

Por tal motivo, el olvido está conformado por un no querer saber acerca de tus impulsos, ideas y sucesos inaceptables. Por lo que la vergüenza es una de las medidas represivas principales, en el hecho de querer huir del contenido desagradable.

La vergüenza, como medida represiva, constituye la negación que usas para no querer observar el sufrimiento y en lugar de ello, ocultarlo. Debajo de esta medida, se haya el rechazo. De modo que el psicoanálisis te invita a que encuentres una posición donde te aceptes con honestidad y te preguntes ¿qué aspectos de la realidad o de mí mismo no acepto y rechazo?

Otra de las medidas represivas es el orgullo, expresado en la pretensión racionalizada de que los sucesos externos dolorosos no te importan, ni te afectan; pero paralelamente estarás a la defensiva y con ideas paranoicas sobre los demás y el mundo. De manera que el psicoanálisis te invita a que encuentres una posición que vaya más allá de las proyecciones, con el fin de encontrarte con ese saber que no quieres tener presente de tu propia persona.

Autor: Kevin Samir Parra Rueda.

Más información en:

  • Freud, S. (tr.2005). Obras Completas. Tomo I. XVII. La interpretación de los sueños (1900). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial.
  • Freud, S. (tr.2005). Obras Completas. Tomo II. XC. La represión. (1915). Buenos Aires, Argentina: El ateneo editorial.
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