¿Qué es la transferencia? La riqueza de un concepto fundamental

Si tienes recorrido en la lectura de Freud, seguramente sabes qué es la "transferencia". Pero ¡no vayas tan de prisa! Recuerda que el psicoanálisis es un corpus teórico-clínico que requiere ser leído detenidamente y con paciencia. ¡Lee este artículo y aprende más acerca de este concepto fundamental!

¿Qué es la transferencia? La riqueza de un concepto fundamental
En este artículo encontrarás la siguiente información:

 La transferencia es...

Pocos conceptos de la doctrina psicoanalìtica son tan ricos, tan amplios, tan extensos en sus posibilidades semánticas como el de transferencia. Definida por Freud como "el resorte fundamental de la experiencia analítica", la transferencia es un concepto nuclear que acompaña la teoría y la clínica de Freud desde sus inicios hasta su ocaso. En efecto, el padre del psicoanálisis nunca dejó de subrayar hasta qué punto la transferencia le resultaba un fenómeno enigmático y sorprendente.

En Contribución a la historia del movimiento psicoanalítico, Freud ubica a la transferencia junto con el fenómeno de la resistencia, como las referencias ni más ni menos que para definir qué es el psicoanálisis y de qué se ocupa:

"Es lícito decir que la teoría psicoanalítica es un intento por comprender dos experiencias que, de modo llamativo e inesperado, se obtienen en los ensayos por reconducir a sus fuentes biográficas los síntomas patológicos de un neurótico: el hecho de la transferencia y el de la resistencia. Cualquier línea de investigación que admita estos dos hechos y los tome como punto de partida de su trabajo tiene derecho a llamarse psicoanálisis, aunque llegue a resultados diversos que los míos".

En una lectura a prima facie, quien suscribe ha encontrado en la obra de Freud ¡diez sentidos diferentes! en relación con este único concepto. Seguramente se develarían tantas otras acepciones en una lectura más exhaustiva. Ocurre que algunos términos creados por Freud son tan vastos y sugerentes que nos recuerdan esa cualidad típica de los mecanismos del proceso primario, de reunir o "condensar" significados múltiples, como si se tratara de las neoformaciones que encontramos en algunos sueños.

Sigamos entonces los desarrollos freudianos e intentemos responder esta pregunta: ¿Qué es la transferencia?

La transferencia es...

1. Un fenómeno universal

En primer lugar, la transferencia es un fenómeno universal que, según Freud, no hemos de "cargar en la cuenta" del psicoanálisis, sino de la neurosis.

Freud sostiene que en toda neurosis hay un hay un fragmento de vida amorosa que recibe un empleo anormal. Así pues, las pulsiones sexuales que no son satisfechas en la realidad efectiva, tienen la ocasión de crecer y proliferar en el mundo de la fantasía el cual se encuentra, para el neurótico, patológicamente acrecentado.

Estas mociones libidinosas "demoradas en el desarrollo", apartadas de la personalidad conciente y de la realidad objetiva, las mociones rezagadas (inconscientes) son las que producen la transferencia. De ellas se desprende este "núcleo irreductible de sugestionabilidad" que Freud sitúa como un hecho básico de la vida anímica de los seres humanos.

La transferencia proviene, entonces, ni más ni menos que de la sexualidad, de la actividad de la libido y, más precisamente, es la consecuencia de un desarrollo inadecuado de ésta. La libido que no ha encontrado un decurso normal se halla pronta a desplazarse sobre nuevos objetos e investirlos. Ahora bien, no lo hará de una manera azarosa sino que, conforme al determinismo de lo anímico, se atendrá a modelos e imagos de personajes relevantes de la historia del paciente.

Así, el médico será insertado en una de las "series psíquicas" que el paciente ya tiene formadas, lo que conlleva en primera instancia la sobreestimación de sus cualidades, la exagerada aprobación de su palabra pero también los reclamos, celos y demandas hacia su persona y todo cuanto le rodea.

2. Un proceso de actualización y desplazamiento

La relación transferencial deviene así el dispositivo en el cual se ponen en escena un conjunto de situaciones, emociones y modos del afecto que hacen a la realidad psíquica del paciente. El pasado, gracias a la transferencia y al carácter atemporal de los fenómenos inconscientes, deviene presente. En otras palabras: la transferencia es el terreno en el que se realiza, dentro de una actualidad irrecusable, en el aquí y ahora de la situación analítica, la problemática singular del paciente. Así, las cargas afectivas otrora adheridas a figuras relevantes de la historia del paciente (padre, madre, tío, etc.) se desplazan sobre el analista y se condensan en él.

3. Una manera que tiene el sujeto para permitirse sentir ciertas cosas

La transferencia es también una forma de hacer asequibles ciertos deseos e ideas insoportables. Cuando Freud, refiriéndose al sueño, habla de "transferencia", designa con este término un tipo de desplazamiento en el que el deseo inconsciente se expresa y se disfraza a través del material proporcionado por los restos preconscientes de la vigilia (restos diurnos).

Como bien lo establecen Laplanche y Pontalis, sería erróneo ver aquí un mecanismo distinto del invocado para explicar lo que Freud encontró en la cura: "La representación inconsciente es, como tal, incapaz de penetrar en el preconsciente, y sólo puede ejercer su efecto entrando en conexión con una representación anodina que pertenezca ya al preconsciente, transfiriendo su intensidad sobre ella y ocultándose en ella. Tal es el hecho de la transferencia, que explica tantos fenómenos sorprendentes de la vida mental de los neuróticos".

4. Un fragmento de repetición

Freud no duda en decir que la transferencia es repetición. Lo dice de manera cabal y directa: "La transferencia es sólo una pieza de la repetición, y la repetición es la transferencia del pasado olvidado". ¿Qué repite el paciente en transferencia? "Todo cuanto desde la fuente de lo reprimido ya se ha abierto paso hasta su ser manifiesto: sus inhibiciones y actitudes inviables, sus rasgos patológicos de carácter y además, durante el tratamiento repite todos sus síntomas".

Que el paciente repita quiere decir, sencillamente, que sus sentimientos nunca provienen de la situación presente y tampoco valen para la persona del médico, sino que repiten lo que a él le ocurrió otra vez, con anterioridad.

"Al igual que en el sueño, el enfermo atribuye condición presente y realidad objetiva a los resultados del despertar de sus mociones inconscientes, quiere actuar (agieren) sus pasiones sin atender a la situación objetiva (real). Esto se debe a que las mociones inconscientes no quieren ser recordadas, como la cura lo desea, sino que aspiran a reproducirse en consonancia con la atemporalidad y la capacidad de alucinación de lo inconsciente.

El médico, por su parte, quiere constreñirlo a insertar esas mociones de sentimiento en la trama del tratamiento y en la de su biografía, subordinarlos al abordaje cognitivo y discernirlas por su valor psíquico. Esta lucha entre médico y paciente, entre intelecto y vida pulsional, entre discernir y querer actuar se desenvuelve en torno a los fenómenos transferenciales".

5. Motor de la cura psicoanalítica

Para Freud la transferencia es un recurso absolutamente indispensable para el trabajo analítico. Para describir la función de la transferencia en la cura de las neurosis, emplea una sugerente metáfora: "Los síntomas neuróticos, que para emplear una comparación tomada de los dominios de la química son los precipitados de anteriores sucesos eróticos (en el más amplio sentido) no pueden disolverse y ser transformados en otros productos psíquicos más que a la elevada temperatura de la transferencia”.

En una dirección similar, señala que "la transferencia en manos del médico se convierte en el más potente de los instrumentos terapéuticos y desempeña un papel difícil de sobrevalorar en la dinámica del proceso de curación". 

Ahora bien, para que la transferencia -que es compulsión, que es repetición ciega, sin más- devenga productiva, se convierta en la ocasión de una diferencia, ha de entrar en juego la pericia, el saber-hacer del médico, lo que Freud llama manejo de la transferencia

"El principal recurso para domeñar la compulsión de repetición del paciente y transformarla en un motivo para el recordar, reside en el manejo de la transferencia. Volvemos a esa compulsión inocua y más aún aprovechable, si le concedemos su derecho a ser tolerada en cierto ámbito: la palestra donde tiene permitido desplegarse con una libertad casi total".

6. Obstáculo para la cura psicoanalítica

Pero entonces...¿en qué quedamos? ¿la transferencia es, finalmente, motor u obstáculo? Freud nos responde ¡Es ambas! En tanto repetición, la transferencia puede ser también la exteriorización de una resistencia.

Es decir que la resistencia, en tanto actualización del proceso represivo originario, se sirve muchas veces de la idealización, de la apatía o de la hostilidad (todas manifestaciones de la vertiente más compulsiva del amor) para inhibir la prosecución de la cura. Así pues, señala Freud: a mayor resistencia, tanto más será sustituido el recordar por el actuar.

Freud observa que esto sucede, con frecuencia, precisamente en el momento en que están a punto de ser develados algunos contenidos reprimidos especialmente importantes. En este sentido, la resistencia, por así decirlo, se "disfraza" de transferencia para señalar la proximidad del conflicto inconsciente.

Allí aparece el odio/la rivalidad o la desautorización (transferencia hostil); la apatía (al paciente no se le ocurren asociaciones, nada para decir, ni puede advertir el "sentido" o la dirección de su tratamiento) o bien una demanda ciega de amor que, como dice Freud, "tiene por fin quebrantar la autoridad del médico rebajándolo a la condición de amado".

7. Un factor nosográfico diferencial

¡Y todavía hay más sentidos! La transferencia es también un concepto clave para el establecimiento de la distinción nosográfica fundamental freudiana: neurosis - psicosis, diferencia que tiene para Freud consecuencias directas en la clínica. 

Estrictamente hablando, sólo las neurosis son de transferencia. La capacidad de establecer transferencia, esto es, de investir libidinalmente nuevos objetos, está en directa relación con una pérdida inaugural que el sujeto tiene que haber transitado.

Sólo esta herida habilita la introyección de los objetos (su inscripción en lo psíquico en tanto que perdidos) y habilita el reencuentro, fantasía mediante, de eso que, paradójicamente, nunca se tuvo. Para decirlo en términos lacanianos: sólo la castración, el juego de perder para ganar, introduce al sujeto en la ley del deseo.

Dice Freud: "Los que adolescen de neurosis narcisistas no tienen ninguna capacidad de transferencia o sólo unos restos insuficientes de ella. Rechazan al médico no con hostilidad, sino con indiferencia. Por eso este no puede influirlos. Lo que dice los deja fríos, no les causa ninguna impresión. No muestran transferencia alguna y por eso son inaccesibles para nuestro empeño. No podemos curarlos".

En este sentido el análisis deviene también un medio para transmitir la castración. Freud lo expresa del siguiente modo: usamos la transferencia para que el paciente haga suya nuestra convicción de que los procesos represivos sobrevenidos en la infancia son inadecuados al fin y de que una vida gobernada por el principio del placer es irrealizable.

8. Un momento lógico de la cura: neurosis de transferencia

Freud señala, en este sentido, que ningún enemigo puede ser ajusticiado in absentia o in effigie. Así, el tratamiento psicoanalítico se propone hacer presente al enemigo mediante la construcción de una "enfermedad artificial", reino intermedio entre la enfermedad y la vida, que permitirá, según Freud, el pasaje de aquella a ésta.

Así es como la situación analítica proporciona, merced al rigor y a la constancia de sus coordenadas, una ocasión privilegiada de manifestación y observación de fenómenos que se encuentran también en otras circunstancias.

En un momento lógico de la cura, señala Freud, todos los síntomas se desplazan sobre la persona del médico y sobre la actualidad de la situación analítica, y "el domeñamiento de esta nueva neurosis artificial coincide con la finiquitación de la enfermedad que se trajo a la cura, es decir, con la solución de nuestra tarea terapéutica".

La neurosis de transferencia se emparenta con lo que Lacan llama "rectificación subjetiva": la ocasión a partir de la cual el sujeto empieza a tomar su síntoma no como algo ajeno de lo cual librarse, sino como algo propio -vehículo del deseo inconsciente- de lo cual obtener valiosas enseñanzas para su vida-.

Cito a Freud: "la introducción del tratamiento conlleva que el enfermo cambie su actitud consciente frente a la enfermedad. Por lo común se ha conformado con lamentarse de ella, despreciarla como algo sin sentido, menospreciarla en su valor, pero en lo demás ha prolongado frente a sus exteriorizaciones la conducta represora, la política del avestruz, que practicó contra los orígenes de ella".

9. Una condición de posibilidad de la interpretación analítica

La transferencia es todavía algo más, y de suma importancia en la praxis psicoanalítica. Para Freud, la transferencia es una condición de posibilidad de la interpretación. En Psicoanálisis salvaje, nos señala que cualquier interpretación efectuada por fuera del dispositivo, ha de ser considerada como una agresión.

Para recibir palabras, observaciones e intelecciones acerca de su situación singular sin elevar de inmediato sus defensas, el paciente debe "enhebrar al médico en una de las imagos de aquellas personas de quienes estuvo acostumbrado a recibir amor". En el siguiente pasaje Freud lo expresa todavía con mayor claridad: "¿Cuándo debemos empezar a hacer comunicaciones al analizado? ¿Cuándo es oportuno revelarle el sentido secreto de sus ocurrencias? No antes de que se haya establecido la transferencia operativa".

10. Algo a perder

Y por último, la transferencia es algo a perder, algo a ser destituido. Es precisamente esto lo que la distingue de la lisa y llana sugestión. La transferencia es una ficción operativa, una construcción supletoria que es eficaz en tanto repite la estructura ficcional de la realidad psíquica, la novela familiar en la cual el paciente se halla capturado, entrampado para permitirle hacer algo nuevo con ella.

Pero esto no puede durar para siempre. Llegado el momento, el paciente "atraviesa el fantasma" y el analista "cae como objeto de desecho" (Lacan). La transferencia es necesaria para la resolución y el levantamiento de los síntomas neuróticos, pero está destinada a ser desarticulada con el fin del tratamiento. Como bien lo señala Freud, "para la finalización de una cura psicoanalítica, la transferencia misma tiene que ser desmontada".

Guillermo Miatello, Director Academia de Psicoanálisis.

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