T.O.C. Trastorno obsesivo compulsivo: Qué es y cómo tratarlo

Los pensamientos invasivos y disparatados o la realización de actos insensatos que no pueden dejar de repetirse constituyen una característica central del trastorno obsesivo compulsivo. En la obsesión, el deseo se presenta de un modo particular: como imposible. ¿Quieres saber más? ¡Entérate aquí!

T.O.C. Trastorno obsesivo compulsivo: Qué es y cómo tratarlo
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¿Qué es el T.O.C? Introducción

El término Trastorno obsesivo compulsivo (T.O.C) es un constructo de la psiquiatría y sus manuales para llamar a lo que en psicoanálisis se denomina neurosis obsesiva y compulsión a la repetición. La obsesión es un modo que el sujeto tiene de encarar su existencia y a su vez, al deseo.

Desde una perspectiva lacaniana, la obsesión es una forma de protegerse de la angustia. En el típico síntoma obsesivo, se produce una hipersexualización de su actividad mental; es decir, el neurótico obsesivo puede estar invadido por pensamientos triviales e invasivos que lo someten a un constante estrés pero que, a la vez, le proporcionan el distanciamiento de una verdad reprimida que lo habita.

De la misma forma, puede tender a realizar actos indeseables con connotaciones irrelevantes, como por ejemplo: lavarse las manos un determinado número de veces antes de irse a dormir; o rezar “x” números de veces para evitar que algo malo le pase a un ser querido o a sí mismo. Puede que las compulsiones estén sostenidas por fantasías que anticipan desgracias futuras y que son el sostén de un deseo que resulta inaceptable para los ojos de la consciencia.

De modo que, en el T.O.C hay un empobrecimiento de la vida anímica y un desgaste constante de la energía psíquica, auspiciado por la fijación a ideas y representaciones inconciliables que han sucumbido a la represión, por ser estas de tenor sexual-incestuosa o sádico-agresivas y que están directamente relacionadas con la novela familiar edípica que habita en el plano inconsciente del neurótico.

El conflicto se produce de la siguiente manera: el afecto originalmente adherido a la idea que sucumbió a la represión se desplaza sobre diversas representaciones alejadas de los contenidos inadmisibles, hasta motivar conductas simbólicas y ritualistas que funcionan como una satisfacción disfrazada. Así pues, las ideas obsesivas constituyen una transacción o formación de compromiso entre la descarga libidinal solicitada por determinadas pulsiones que permanecen inconscientes y la censura provista por el conjunto de representaciones, identificaciones y valores que constituyen al yo.

Características de una persona obsesiva

Una de las características fundamentales de la neurosis obsesiva es la constante duda y cavilación sobre la bondad de las propias acciones. El sujeto queda suspendido indefinidamente y hasta de forma ritualista en una pregunta sobre el deseo y su accionar en el mundo.

Es común que se extravíe en preguntas fundamentales sobre las grandes incógnitas de la humanidad, las cuales no tienen una respuesta definida, como por ejemplo: ¿Cuál es el sentido último de la vida? ¿Qué hay después de la muerte? Y en ello, inhibe sus acciones, retroalimentando el temor circular de dar un paso en la dirección equivocada. Dichas cuestiones remiten a una condición real que trae consigo el vacío de la significación y la inexistencia de garantías e identidades logradas.

Al no haber garantías absolutas sobre la existencia, dirá Lacan que "el saber del Otro" (mediante la moral, por ejemplo) funciona en el obsesivo como un "parche sobre lo Real" dictándole, a manera de una ortopedia, cuál es la tendencia de la acción humana ante la ausencia de sentido y cómo debe relacionarse el placer con un supuesto Bien supremo y último. De manera que otra característica fundamental del obsesivo es el moralismo estricto.

Otra característica caracterológica de relevancia es la de posicionarse como la garantía del Otro; el obsesivo se postula como la justificación de una realidad última, de que “las cosas son como son”, rigiéndose por axiomas y leyes rígidas, es decir, en su discurso el sujeto tiene una vinculación cerrada con el saber por lo que los obsesivos suelen ser escrupulosos, pudorosos, supersticiosos y desconfiados.

No es de extrañar que este carácter se vea reforzado por la ejecución minuciosa de ceremoniales muy similares a las actividades de tinte religioso y que el incumplimiento del más mínimo detalle despierte en la persona angustia, relacionada a un sentimiento inconsciente de culpa.

Tal sentimiento de culpa lo lleva a rechazar de la consciencia aspectos de sí que considera vergonzosos (como sus impulsos sexuales y agresivos), por lo que vivirá invadido por reproches automáticos sin saber por qué, hasta el punto de que reactivamente buscará presentarse a los demás como una persona virtuosa e intachable.

Los neuróticos obsesivos suelen ser también personas que tienden a procrastinar sus acciones. Lacan ubica la causa de esto en el hecho de que el deseo obsesivo se articula como un deseo imposible, en cuya realización evita reconocerse, porque de hacerlo le generaría angustia (recordemos el trasfondo edípico del drama obsesivo). Asimismo, pueden tener la tendencia a acumular objetos innecesarios y rayar en la tacañería.

La neurosis obsesiva desde el psicoanalisis

Ejemplos del obsesivo en el cine

El cine muchas veces simboliza la condición disparatada de la dimensión humana. En 1997 James L. Brooks y Mark Andrus escribieron un guión que ejemplifica el padecimiento de Melvin Udall (protagonizado por Jack Nicholson), un hombre invadido por representaciones y conductas obsesivas, en la película llamada: “Mejor…imposible

Aquí puedes ver algunas de las escenas de este film, distinguido por ser una comedia romántica, donde se ilustra no sólo el carácter, sino algunos comportamientos del obsesivo y sus maneras de vincularse con los demás y con la realidad efectiva.

¿Cómo son las personas maniáticas?

Las manías abarcan aquellas actitudes y conductas que se caracterizan por una desinhibición y euforia sin motivación alguna aparente. A nivel del pensamiento, las euforias se manifiestan por una fuga incontrolada de ideas cuyas connotaciones son absurdas.

Lo anterior se podría pensar como un desborde pulsional producido por un estado de “libertad desenfrenada” en el que la persona descarga su energía impulsivamente en la realización de sus actividades, muchas veces sin culminarlas, para cambiar con rapidez hacia otra actividad.

En circunstancias agudas, dichas conductas pueden poner en riesgo la salud y la vida de la persona.  Entre algunas conductas maniáticas podríamos mencionar:

  • Conducir vehículos de manera temeraria (sin consideración de sí o de los demás).
  • Promiscuidad sexual (sin consideración del contexto y las personas).
  • Verborragia: hablar hiperactivamente y hasta de forma incoherente.

Es decir, la manía podría pensarse como una de las caras de la neurosis narcisista, pues en su euforia desbordada la persona, reactivamente, se percibe a sí misma con una confianza ilimitada, estableciéndose asimismo una distorsión temporal en el registro del yo y la realidad, como si el sujeto “viviera en un eterno presente”, sin hacer el duelo por lo que fue en el pasado, ni tener miramientos por lo que está en el futuro.

¿Qué es una persona obsesiva en el amor?

El obsesivo es alguien que constantemente piensa en la demanda o pedido del semejante ¿qué quiere el otro, qué me pide? Así pues, suele ser alguien que está dispuesto a dar aquello que supone le falta a su semejante. En otras palabras, el obsesivo está habitado por la tendencia a posicionarse en el lugar de objeto para los demás y, en especial, para el ser amado.

El obsesivo supone y fantasea que él es quien colmará el deseo del partenaire. Es alguien que constantemente se queja de los pedidos de su amado, pero paradójicamente, buscará cumplir con cada una de las cosas que le pidan. En su relación amorosa, a pesar de sus quejas y de su supuesto sufrimiento, tendrá la dificultad de establecer un límite o terminar su relación, posiblemente por el sentimiento de culpa que tal acto lleve implicado.

Asimismo, el obsesivo, está “llamado” a realizar grandes "hazañas" hacia su pareja, ofreciendo su propia imagen como un don, con el fin de ser reconocido como alguien potente y capaz bajo la mirada del ser a quien ama. No es raro que la pareja del obsesivo sea alguien histérico y se enganche en un círculo neurótico. Pues el histérico se caracteriza por demandar algo que nunca le satisface y no importa que se le de lo que pide, siempre tendrá la sensación de que lo que recibió no era suficiente.

Trastorno Obsesivo Compulsivo desde el Psicoanálisis

¿Cómo tratar el TOC?

Cuando un neurótico obsesivo llega a la consulta, puede ser porque esté angustiado o inhibido y que sus ceremoniales obsesivos ya no puedan contener más la angustia. De este modo, puede ser que sienta que “algo no está marchando bien en él” y han fracasado sus modalidades defensivas.

Asimismo, es posible que se sienta preso de una serie de sentidos cristalizados sobre sí mismo y sobre su padecimiento: que sus asociaciones se encuentren sobrepensadas a partir de dudas, temores y prohibiciones que no le permiten actuar, y puede que elija el contenido de lo que “debe hablar”, suponiendo que eso es lo que el analista desea escuchar.

El método psicoanalítico, partiendo de su regla fundamental, a través de construcciones e interpretaciones vía la transferencia; podrá dar cuenta de las razones del sufrimiento del obsesivo, hallando poco a poco las coordenadas del deseo reprimido y de la etiología singular que sobredetermina sus síntomas.

Mediante la técnica de Asociación libre y a través de la interpretación psicoanalítica, se podra colocar el saber inconsciente en el lugar de la verdad particular del sujeto para desarticular los enunciados cristalizados, y hacerlo consciente al analizante sobre el fundamento o fantasías que sostienen su malestar; con el fin de producir nuevos efectos de sentido sobre la posición que el obsesivo ocupa frente al discurso y su vida.

Por: Psic. Kevin Samir Parra, redactor en la Academia de Psicoanálisis, Madrid SL.

Fuentes y referencias

  • Freud, S. (2005). Obras Completas Tomo II. XLI. Análisis de un caso de neurosis obsesiva («caso el hombre de las ratas»). 1909. Argentina: El ateneo editorial.
  • Galimberti, U. Diccionario de psicología. México D.F: Siglo XXI editores.
  • Laplanche, J., y Pontalis, J. (1996). Diccionario de psicoanálisis. Buenos Aires, Argentina: Paidós Ibérica S.A.

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