Viktor von Weizsäcker: ¿Un psicoanálisis circular?

El pensamiento de Viktor von Weizsäcker es polisémico y fluido, rico en perspectivas pasadas, presentes y futuras. La idea de un psicoanálisis rigoroso bebe mucho en las fuentes de la medicina antropológica que gestó nuestro autor, pensador y gran ser humano. ¡Para saber más, continúa leyendo!

Viktor von Weizsäcker: ¿Un psicoanálisis circular?
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Introducción: El círculo virtuoso

Viktor von Weizsäcker (1886-1957), título de Barón que hereda de su padre, nació en Stuttgart. Como se estilaba en aquel entonces, su investigación médica iba complementada estrechamente a su documentación filosófica, interesándose por la obra filosófica de Kant, Fries y Schelling; se doctoró en medicina en 1911.

A mediados de 1925, cultivó el estudio de la neurología, la medicina social, la psicoterapia y el psicoanálisis freudiano. Se hace patente cómo su interés positivo-científico era desplegado a través de términos filosófico-especulativos. El contenido médico extenso (hombre-máquina-autómata) lo intentó transformar en intensivo (sujeto), superando el reduccionismo cientifizador propio del positivismo en su época.

Por otra parte, nosotros utilizamos un recurso esquemático literario para exponer sus ideas vividas (por eso nuestro título). A través de la idea de circunferencia, insertamos cada subtítulo como si fuese un punto gradual de la circunferencia; en el ánimo de que cada título tiene la misma relevancia para el conjunto completo de su pensamiento y vida: parte y todo son lo mismo.

Además, el despliegue gnoseológico circular es uno de los aportes más brillantes y curiosos que nos han legado los antiguos pensadores griegos. Lo tenemos en Parménides de Elea, Platón, también en Pitágoras y Aristóteles.

El círculo geométrico es la más “perfecta” representación de lo que se espera del pensamiento, en cuanto que su mismo inicio es su fin; cada paso que se distingue en la circunferencia (que se obtiene a través de los radios y de la abertura angular o grados) es a la vez uno y todo (lo continuo matemático); idea que Weizsäcker introduce implícitamente en su reflexión entre la medicina y el psicoanálisis, abordando la cuestión de lo “psico-somático” como un asunto holista.

Elemento radial circular: lo social

Lo médico como terapia que atiende lo social, en el punto de vista de Weizsäcker, tenía que ser modificado: de la simple “neurosis de renta: demanda por apoyo económico después de un accidente, una herida de guerra o enfermedad”, habría que pasar a la “neurosis de derecho: respeto a los derechos y la propia dignidad, excluido el engaño” (Lolas Stepke, pp.16-17).

Los elementos de transformación de la ciencia médica los tomó de la medicina social y la medicina del trabajo. El psicoanálisis de Freud le ayudó mucho, visitándolo en 1926: “gracias a él (a Freud) reforzaba su vocación”, escribiría Weizsäcker.

La medicina interna, en la visión de Viktor, debía ser una medicina que apuntase a la interioridad, con elementos propios de la interioridad (inextensos, no físicos; onto-psicológicos). La medicina antropológica responde a éste sentido: relativo a las enfermedades, por qué aparecían donde aparecían, por qué en la forma en que lo hacían, y por qué en un momento determinado del tiempo o biografía.

De lo anterior se desprende que “no existen enfermedades, sólo enfermos”, esto es, no existen las enfermedades como ideas o categorías abstractas, sino realidades concretas o enfermos. Asimismo, la estructura humana y sus elementos tienen una relación de conexiones y desconexiones, graduales en proximidad, en lo interno y externo. “Todo operar es percipiente, todo percibir es operante”, lo conocido como Gestaltkreis (que traduce “circulo de la forma”).

Weizsäcker y lo existencial o Gestaltkreis

Lo existencial es visto como un continuo holista y atómico al mismo tiempo, orgánico y mecánico. Mente y cuerpo duales son superadas en la visión de Weizsäcker (superando, acentuamos, la visión dualista cartesiana del humano), por ello sus aportes y su clínica se centraron en la comprensión de los fenómenos psicosomáticos.

La actuación reflexiva médica de Viktor obedece a las demandas vitales e investigativas de su tiempo (primera mitad del siglo XX, Primera y Segunda guerras mundiales). Esto permitió no tratar desde la ciencia médica a los humanos-pacientes como meros objetos (Objekt), como elementos sin una legalidad subjetiva que refrene los desmanes y desvaríos científicos en nombre de la verdad, desarrollo e investigación.

Por su parte, Viktor concebía al ser humano desde la tópica freudiana, es decir, como un individuo esférico (siguiendo el modelo del huevo del individúo psíquico que Freud postula en su obra El Yo y el Ello de 1923) el cual está influido por 3 dimensiones que siguen leyes específicas:

  1. Los “inputs biológicos” provenientes de las pulsiones, y son percibidas como acontecimientos físicos.
  2. Las facultades psíquicas propiamente dichas, que se expresaban en pensamientos, sueños y fantasías (y tenían su base en el Ello).
  3. Los fenómenos sociales, que remiten a las relaciones objetales y los vínculos interpersonales dados en la realidad efectiva.

Para nuestro autor, los fenómenos clínicos tenían que ser comprendidos bajo los tres lenguajes de cada composición de la esfera. De modo que el trabajo del analista consistía en codificar y descodificar los mensajes de cada instancia en la que participa el sujeto ante alguna afección neurótica, ya que una enfermedad se expresa como un síntoma a nivel corporal y como un desajuste respecto al psiquismo.

Medicina antropológica y psicoanálisis

Weizsäcker observó que las emociones y conflictos psíquicos influían en la evolución y pronóstico de las enfermedades somáticas porque a pesar del suministro farmacológico requerido ante alguna patología, no todos los pacientes se ajustaban a las expectativas del método clásico de la medicina.

De esta forma nace la llamada “patobiografía”, una técnica multidisciplinar basada en el diagnóstico e investigación sobre la singularidad inconsciente del paciente y sus afecciones somáticas, que de la mano con el tratamiento médico puede establecer un mayor control y pronóstico de los sujetos afectados por dolencias psico-somáticas.

Este particular método consiste en un seguimiento constante de la historia clínica del sujeto para descubrir cómo patrones, emociones, fantasías y conflictos inconscientes vividos a lo largo de la historia subjetiva pueden influir en las complicaciones médicas.

Para su realización, el médico-psicoanalista recopilará una anamnesis con fotografías de importancia afectiva, detallará el árbol genealógico, los antecedentes familiares, y el relato biográfico; así como los exámenes médicos realizados al paciente. Por ende, la historia clínica se enriquece con el cientifismo de la fisiología experimental y con el eje simbólico aportado por el paciente.

Con lo anterior, no se cosifica como un mero ente al analizante, sino que se aborda su psiquismo más allá de una simple célula corporal, diferenciando “la enfermedad de algo” a “la enfermedad de alguien”. Bien dice Weizsäcker:

¿Quién es aquel [enfermo] que dice “yo”? Sólo nos enseñaron cuestiones acerca de las cosas que son “algo”, no aprendimos nada de cosas que son “alguien”. Pero la consulta comienza con que alguien nos dice “estoy enfermo”, y nos asombramos de que no nos desconcertemos inmediatamente, dado que no hemos aprendido nada de eso; si fuésemos sinceros deberíamos estar desconcertados. (p.176)

Medicina y dolor

Enfermarse no es una posición individual sobrevenida e independiente. Estar enfermo significa un contexto cultural y biográfico-cronológico. Viktor afirmaba que “para conocer la vida hay que tomar parte en ella, no solamente observarla y expresarla en conceptos” (Lolas Stepke, p.20).

La medicina es el poder otorgado a un médico que decide sobre el acontecer salutífero del individuo que lo consulta, es decir, la medicina es un acto filantrópico, social y filosófico. Bien establece el autor en su obra intitulada El dolor”:
al contemplar el dolor uno no puede permanecer inmóvil, o bien nos acercamos a él o nos apartamos. La inclinación hacia el dolor es en realidad el sentido de la elección de la profesión de médico” (Citado por Chiozza, p.171)

De esta forma, el acto psicoterapéutico parte de una atmosfera psíquica particular: por un lado, la necesidad por la persona que sufre, y por el otro, una acción de empatía humana (y ética) frente al sufrimiento y dolor ajeno.

Autor: Psic. Kevin Samir Parra, redactor en la Academia de Psicoanálisis, Madrid SL.

Referencias:

  • Chiozza, L. (2008). Obras completas. Medicina y Psicoanálisis. Tomo XVII. Buenos Aires: Libros del Zorzal.
  • Lolas Stepke, F. (2010). La medicina antropológica y el Juicio de Nürenberg. El aporte de Viktor Von Weizsäcker. Centro Interdisciplinario de Estudios en Bioética: Chile.
  • Galimberti, U. (2002). Diccionario de psicología. México: Siglo XXI editores.
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